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País a la zaga en atracción de cruceros

El resto de C.A. impulsa una estrategia agresiva para atraer más cruceros

foto edh / mario amaya
foto edh / mario amaya

Por Amanda Rodas Daniel Choto nacionales@eldiariodehoy.com

Ene 28, 2013- 20:00

Como ya es costumbre, El Salvador continúa a la cola en el desempeño de actividades relacionadas con los negocios y la atracción de inversiones, debido a la falta de una política y/o estrategias de Estado con visión de largo plazo.

Ese es el caso en el tema de atracción de cruceros, en donde el país espera para este año, a lo sumo, la llegada de tres cruceros mientras que en el resto del Istmo se prevé el atraque de entre 50 a 300 buques de esta naturaleza; debido a una política decidida de apoyo al sector y por la falta de infraestructura idónea.

Para el caso, sólo de enero a marzo de este año Honduras espera 134 embarcaciones, con más de 300,000 pasajeros; y Costa Rica pronostica que arribarán alrededor de 345 cruceros, que transportarán a más de 385,000 excursionistas.

Asimismo, en Nicaragua se estima que en promedio atracan 50 cruceros por temporada y en Guatemala 58. En El Salvador la noticia ayer fue que llegó uno de los tres que se esperan para todo el año.

Mientras el resto de países de la región avanzan a pasos agigantados en este rubro, construyendo puertos especializada para esta clase de naves e infraestructura adecuada para atender a los visitantes en tierra, El Salvador apenas tiene facilidades mínimas para incentivar esta clase de turismo.

Honduras, por ejemplo, está por terminar el proyecto Banana Coast para recibir cruceros en Trujillo, 32 millas náuticas al sur de la isla de Roatán, será el primer puerto para el crucerismo en ese país.

El centro turístico, además de facilidades para el trasiego de pasajeros, cuenta con tiendas duty-free (libres de impuestos), restaurante y bar, área de artesanos y espacio para despacho de excursiones, junto a una playa que se extiende varias millas. En septiembre pasado ya había vendido la mayoría de espacios comerciales del complejo turístico.

En Guatemala, tres empresas compiten por adjudicarse este año la construcción de una terminal para recibir grandes cruceros en la Bahía de Puerto Barrios, en el Atlántico, con la que podrá recibir hasta 600 ciudades flotantes por temporada.

En el caso de Nicaragua, el segundo semestre del año pasado se firmaron dos convenios para posicionar al país como destino de cruceros, informó el presidente ejecutivo del Instituto Nicaragüense de Turismo, Intur, Mario Salinas. El primero fue firmado en julio pasado con la Asociación de Cruceros de La Florida y el Caribe y, el segundo, en noviembre, con la empresa de cruceros de lujo SeaDream para operar una ruta que tocará puertos del Pacífico sur nicaragüense.

En Costa Rica, que junto a Guatemala son los países que más destinos turísticos tienen en la región, la llegada de estos hoteles flotantes se empezó a fomentar a mediados de la década de 1990/2000 y ya para 1994 habían sido visitado por 76 cruceros.

Estas cifras contrastan con las percibidas en la temporada 2009-2010 en la cual atracaron en los distintos puertos del país un total de 256 cruceros, contabilizando la visita de 385,363 excursionistas de diferentes nacionalidades.

¿Y El Salvador?

Por el contrario, nuestro país apenas recibió cuatro cruceros el año pasado, que trajeron 2010 turistas, afirmó Marta Cristina Morales, gerente de proyectos e inversión de la Corporación Salvadoreña de Turismo (Corsatur).

Sin embargo, aclaró, no existe comparación entre El Salvador y el resto de C.A., pues Nicaragua y Guatemala nos ganan ventaja en este sector, ya que llevan trabajando en este tipo de turismo 17 años. Sin embargo, dijo que “para un país en que está naciendo la industria, seis barcos ya es bastante”.

Para el vicepresidente de la Cámara Salvadoreña de Turismo (Casatur), Rafael Leret, hay tres razones fundamentales por las cuales el negocio de cruceros no se ha desarrollado. La primera traba tiene que ver con la Dirección de Migración, “que toma a los cruceristas como cualquier turista que entra normal por nuestras fronteras y no les facilita el desembarque, como se hace en el resto del mundo, ya que son personas que están menos de 12 horas en el país”.

El segundo problema es que el Puerto de Acajutla no tiene infraestructura comercial donde los turistas puedan comprar artesanías. También faltan facilidades para el traslado de los visitantes, ya que no se permite que los buses turísticos presten otros servicios corporativos, lo cual hace que el negocio no sea rentable, mientras no vienen cruceros.

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