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El impulso empresarial de “Mamá Noni”

Su espíritu altruista la llevó a proliferar el cultivo de noni en el país y así descubrió una oportunidad de negocio.

Anabel Tinoco (al centro) lidera el negocio familiar.

Por Magdalena Reyes

Dic 01, 2017- 18:32

Doña Anabel, conocida por todos como “Mama Noni” conoció las bondades de este fruto al enfrentar tres diferentes tipos de cáncer. Al experimentar los resultados positivos de su consumo buscó compartir su experiencia con la comunidad del Valle de San Andrés, donde opera la fundación que lidera hasta hoy.

De esa manera también encontró una oportunidad de venta en el mercado internacional. La expansión de sus productos se fue dando de acuerdo a la demanda de los clientes que siempre preguntaban por cosas nuevas.

Anabel compraba en el país noni traído del extranjero para sus tratamientos, lo que le resultaba “carísimo”, pero en una visita turística a Costa Rica aprovechó para adquirir árboles y traerlos a El Salvador.

De esa manera pudo proliferar el cultivo de plantas de noni y las regaló a los habitantes del Valle de San Andrés, para que las personas pudieran consumirlo y disminuir algunos de sus padecimientos de salud.

Doña Anabel pensó que de esa forma, las personas con limitados recursos para comprar medicamentos podrían consumir noni y de esa forma enfrentar enfermedades crónicas o la desnutrición.

Con el asesoramiento de la Universidad de Costa Rica montaron la planta de producción y procesamiento de noni y así comenzaron a comprar el preciado fruto a la comunidad.

La empresaria señala que dos onzas diarias son suficientes para mantener un cuerpo saludable, gracias a las propiedades del fruto, entre las que destacan su efecto antiinflamatorio, regenera las células, ayuda a prevenir el cáncer, ayuda a controlar la diabetes, mejora las defensas y baja la presión arterial, entre otros.

La solidaridad de la empresaria ha hecho que entre la comunidad se le conozca como “Mamá Noni”. Lo que comenzó como un acto altruista la ha llevado a destacar en el mercado exportador.

Este año fue reconocida como “Mujer Exportadora”, por la Corporación de Exportadores de El Salvador (Coexport).

La empresaria también está incursionando en el cultivo y producción a base de hoja de Moringa.

Es una fiel creyente de los productos orgánicos y ha tratado de reflejarlo en la comunidad del Valle de San Andrés, a los que les ha ayudado a salir adelante con sus enfermedades gracias a estos productos.

Por el momento también está produciendo papaya Carica, para elaborar pulpa, a pedido de un cliente en Nueva York.

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