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Cuba busca más inversión extranjera con sus reformas

El presidente Raúl Castro continúa haciendo cambios al sistema económico de la isla

Las reformas económicas buscan atraer más inversión extranjera a la isla, por ahora dependiente del turismo. foto edh / archivo
Las reformas económicas buscan atraer más inversión extranjera a la isla, por ahora dependiente del turismo. foto edh / archivo

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Jul 10, 2013- 20:00

Cuba sigue cambiando su política económica, tras anunciar a inicios de esta semana, nuevas reformas que buscan descentralizar las funciones del Estado y atraer más inversión extranjera a la empobrecida isla.

“Durante lo que queda de 2013 y el año 2014, trabajaremos en las más profundas transformaciones”, dijo el vicepresidente del Consejo de Ministros de Cuba, Marino Murillo, quien a su vez preside la comisión encargada de poner en marcha los lineamientos de la nueva política social y económica formulada por Raúl Castro en 2010.

Entre las reformas se plantea darle mayor autonomía a las empresas del Estado. “Debemos eliminar todos los impedimentos que ponen freno a sus posibilidades”, declaró Murillo a las agencias de noticias internacionales.

Se trata del momento “más complejo”, del plan gubernamental para sacar adelante el país que generó tantas expectativas internacionales, detalló el funcionario.

Aclaró que “el modelo por el cual apuesta la revolución y sus dirigentes se sustentará en la propiedad social y no en la empresa privada, aunque estas fomenten el empleo”.

Según Murillo, el proceso de descentralización pasa por permitir que las empresas estatales se queden con el 50 % de sus ganancias, después de impuestos, y que las reinviertan en sus procesos de producción.

Hasta ahora, todas las ganancias obtenidas por las empresas estatales son administradas por el Gobierno de los hermanos Castro, que a su vez controla el gasto y la distribución de los recursos.

Los cambios en el sistema económico comenzaron en 2010 cuando el mandatario Raúl Castro impulsó una reformulación del modelo tras cinco décadas de economía fuertemente planificada en la isla, pero que no logró superar la carencia de productos básicos o de uso personal. Se aprobaron políticas crediticias para particulares y hasta el uso de hipotecas o los permisos para contratistas del Estado.

El mismo Murillo recordó que la primera etapa de cambios económicos “ha sido fundamentalmente de eliminación de prohibiciones en la sociedad”, en las que se destrabó la compra-venta de casas o facilitaron a los cubanos obtener permisos de trabajo independiente del Estado.

Recursos foráneos

“¿En los próximos cinco años que va a ocurrir?”, se preguntó Murillo. “En la formación del Producto Interno Bruto la empresa estatal socialista va a seguir siendo determinante… con un poco más de eficiencia”, dijo.

La atracción de inversión extranjera también será parte de las reformas que el gobierno busca impulsar.

Murillo reconoció que el país necesita los recursos foráneos pues “es muy difícil desarrollar un país sin la inversión extranjera”. Sin embargo, fue enfático en manifestar que no cederán a firmas que en sus propuestas de negocios no aporten a la isla tecnología, financiamiento, mercado o empleo. La inversión extranjera será “un complemento” del plan de desarrollo trazado en el país, aunque se estudia una “cartera” para ofrecer a potenciales socios, agregó.

Cuba no tiene acceso al mercado internacional de capitales y las sanciones de Estados Unidos que presiona por cambios políticos desde comienzos de los años 60 le impide obtener créditos de organismos internacionales.

Sin embargo, la isla estrechó lazos de negocios sólidos con Venezuela y China, que suelen ofrecer créditos blandos sobre todo la primera, nación que le permite comprar la mitad del petróleo que consume la isla (subsidio de $10 mil millones anuales). Y por otro lado está el tema de la doble circulación monetaria (el peso cubano en el cual se pagan servicios y salarios con un equivalente a 24 por dólar y el peso convertible con paridad a dólar para otros bienes)”. Tal como Castro lo mencionó en un discurso el fin de semana pasado, Murillo reiteró que se “estudia” la forma de unificar la moneda.

En este sentido salió al cruce de quienes critican a las autoridades de ir más lento de lo que el país requiere para mejorar una economía donde el salario promedio equivale a 20 dólares y el intermediario gana más que el productor. “Los cambios son profundos… en Cuba hay una estabilidad social muy grande”, dijo Murillo. ‘”Hacer una aplicación técnica de estos fenómenos (unificar la moneda) pudiera tener un impacto en los precios y nosotros no podemos aplicar terapias de choques, por tanto hay que ver el impacto social”, indicó.

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