Secciones
×

Síguenos en

FOTOS: El estudio de fotografía más antiguo del centro histórico de San Salvador

Los cuartos de revelado, las cámaras de cajón y el retoque en óleo, siguen siendo las herramientas del artesano

El secreto del éxito de Tomás radica en mantener viva el arte del retrato en óleo en Centroamérica, ya que asegura que recibe trabajos de los países vecinos, como Honduras y Nicaragua. Foto/Francisco Campos

Por Leidy Puente

Oct 25, 2017- 19:34

Cuando no era posible que la mayoría de las personas tuvieran su propia cámara fotográfica, ni un smartphone, los estudios fotográficos eran la única opción para guardar los mejores recuerdos. Las familias ahorraban con esfuerzo para tener alguna fotografía familiar, y para las adineradas, se trataba de un práctica común.

En el centro capitalino, aun se encuentra “Estudio Batres” el más antiguo de San Salvador, al menos de los que permanecen abiertos.

Vea galería completa de imágenes

José Tomás Batres, de 74 años, un fotógrafo que se resiste a que los cuartos de revelado, las cámaras de cajón y el retoque en óleo desaparezcan, aprendió el oficio desde los trece años, época en la que El Salvador apenas contaba con algunos estudios fotográficos, ya que la posibilidad de captar rostros estaba en manos de fotógrafos inexpertos que apenas empezaban a profesionalizarse tras la llegada de la fotografía al país, en 1930.

Lee también: Imágenes del transporte de antaño en San Salvador

La primera cámara que utilizó Tomás fue una de galería, comenta. Él solía acompañar diariamente a don”Chepe”, fundador del estudio Herrera, quien trajo la fotografía al país y le enseñó todo acerca del arte, incluso del daguerrotipo.

Después de aprender el arte, de los mejores maestros de la época, en 1965, decidió fundar su propio negocio, el famoso “estudio Batres”, en la calle Concepción de la capital, contiguo al colegio Divina Providencia.

Desde entonces, el experto mantiene la pasión intacta por el oficio, mismo que ha sabido combinar con la sapiencia comercial. Ya que 61 años después, el estudio fotográfico más antiguo del Centro Histórico sigue siendo un negocio rentable que ha logrado sobrevivir a las imposiciones de las nuevas tecnologías.

El secreto del éxito de Tomás radica en mantener viva el arte del retrato en óleo en Centroamérica, ya que asegura que recibe trabajos de los países vecinos, como Honduras y Nicaragua.

Retrato de un inicio

De acuerdo con el experto, para 1968, habían más de 5 mil estudios de fotografía, “ahora no hay ni el 10% de eso”, lamenta.

“Antes en cualquier pueblito había un estudio, todavía con cámaras de cajón”, recuerda.

Te puede interesar: Julia, la profesora “más antigua” de El Salvador

Aunque desde el 2005 el estudio ingresó a la era digital, Batres aún conserva un cuarto oscuro para trabajos especiales, según comenta, “por ejemplo en fotografías de los magistrados de la Corte Suprema Justicia”.

“Yo he retratado presidentes, coroneles, guardias, líderes religiosos”, dice.

Asimismo, foto Batres conserva una pared con retratos de personajes del país, como las exreinas del Banco Central, la jefa de enfermeras del Hospital Militar en 1975, Monseñor Óscar Arnulfo Romero, Fidel Sanchez Hernández, presidente salvadoreño en 1967.

En este estudio, han quedado marcados algunos de los mejores recuerdos de los salvadoreños, “haberse visto en el espejo, tomar algún peine o cepillo, escoger el saco, embarrase de gel, no mover la cabeza, un poco a la izquierda, levanta la barbilla, quédate así… listo”, comentó con un rostro de satisfacción Batres.

El retoque de las fotografías no nació con los programas de edición de fotografía.

A diferencia de lo que generalmente se piensa, el retoque fotográfico existe desde antes de Photoshop, Aperture, GIMP, PaintShop Pro o Pixelmator.

Según relata el profesional, el mejor retoque fotográfico que ha existido es el de óleo, “el arte que mejor maneja”.

Casi cualquier tipo de manipulación que se asocia con la fotografía digital también fue parte del repetorio predigital: suavizado de arrugas, adelgazamiento de cinturas, mejoras de luz y contrastes, todo esto es posible gracias a la recostrucción en óleo.

“Antes de la tecnología ya existía el retocado de imágenes por parte de los fotógrafos y de los expertos en la materia; podemos decir que la alteración de imágenes fotográficas es prácticamente tan antigua como la propia fotografía”, agrega.

Te puede interesar: FOTOS – VIDEO: ¿Cómo era antes Los Chorros?

Aunque se trata de un “trabajo que lleva tiempo (de 8 a 15 días) y no cualquiera lo sabe hacer, la calidad es incomparable, fotos desde hace 50-60 años siguen igual. Ahora, con 5 años ya se despintan”, sostiene.

Proceso de antaño

Evidentemente, los medios no eran los mismos que existen ahora.

“Se pone sobre el lienzo una película para copiar el original en blanco y negro, después se quema en la ampliadora, compuesta por una fuente de luz, un filtro que permite variar la temperatura de color de la luz, un portanegativos y un objetivo que puede ser sustituido, para darle el tamaño y luego pasa al cuarto oscuro. Ya de último pasa a la pintura a mano”, explica.

Actualmente, el estudio dedica el 80% de su trabajo a la producción de fotografía en óleo, mientras que el resto lo divide en paquetes fotográficos de graduación, bodas y quince años.

Un oficio en agonía

Hasta este 2017 el estudio ha logrado sobreponerse, ubicado en la 4 calle oriente, entre la 8 y la 6 avenida sur. Contiguo al excine Libertad.  .

Quien ingresa al local, aún puede encontrarse con don Tomás detrás del mostrador.

Sin embargo, la fotografía impresa desde hace algunos años ha pasado a un segundo plano. El desarrollo de las nuevas tecnologías ha modificado radicalmente el negocio de los estudios fotográficos.

Foto Batres hoy libra una batalla contra lo moderno. Y para mantenerse vigente es indispensable estar al tanto de los avances tecnológicos, por lo que “este negocio está en agonía”, enfatiza el propietario.

Para don Tomás, más importante que la fotografía es la posibilidad de recordar buenos momentos: “Desde que llegaron los celulares, la gente no manda a hacer archivos. Ya pocos quieren fotos físicas; se contentan con guardar cientos de fotos en una memoria. Yo creo la foto impresa puede durar más que una digital y más aún la calidad óleo”.

“Es triste que ya ni siquiera podamos enseñar este oficio. Al morir yo, el último de la vieja escuela, nadie se va quedar con las recetas, que solo yo sé, y va desaparecer”, concluye.

Tags Centro De San Salvador Fotografía Recuerdo

Abrir Comentarios

Cerrar Comentarios