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De vendedora de dulces a pequeña empresaria, la historia de una joven salvadoreña

La historia de Jeniffer Quito, quien vendía dulces para pagar sus estudios universitarios, cambió radicalmente luego de que fuera publicada en El Diario de Hoy. Ahora tiene una beca de estudios y un pequeño negocio.

Jennifer tiene sus objetivos claros, preservar y no frustarse ante las adversidades, características que le ayudan a cumplir sus metas. Foto/Menly Cortez

Por Nancy Hernández

Oct 19, 2017- 21:24

Jeniffer Quito pasó de vender dulces y chocolates en los jardines y pasillos de la Universidad de El Salvador (UES) a comercializar decoraciones para fiestas en un local del Mercado Central de San Salvador. Antes, ella comía cuando podía: una tortilla y un trozo de queso; ahora ya no se salta tiempos de comida por falta de dinero.

Hasta julio de este año, la joven estudiaba la licenciatura en Matemáticas en la UES y vendía golosinas en su tiempo libre. Durante ese tiempo debía de limitarse casi a todo, incluso a comer porque lo poco que vendía al día debía de ahorrarlo para pagar la universidad, pasajes y cubrir sus demás necesidades.

 

 

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Su historia fue publicada en nuestra edición del 17 de abril e inmediatamente el esfuerzo, perseverancia, deseo de salir adelante y carisma de la joven captó la atención de organizaciones y salvadoreños altruistas, tanto en el país como el extranjero, quienes le han brindado apoyo económico en los últimos meses.

La elaboración de un centro de mesa para fiestas de cumpleaños le lleva cerca de 20 minutos, el precio varia dependiendo el tamaño del arreglo. Foto/Menly Cortez

“Es una bendición, a medida que iban pasando los días más personas me llamaban, (las) ONG, empresas y ellos me empezaron a ayudar. Seguí vendiendo los dulces, eso si no lo dejé porque de ahí sacaba mis pasajes, comida y todo eso, solo que ya no tenía la presión de sacar y ahorrar para pagar la universidad. Siempre vendía a modo que las personas vieran que no me acomodé a la ayuda que me estaban dando”, narró Jeniffer.

Aseguró que organizaciones la invitaron a capacitaciones, talleres de emprendimiento, asesoramiento de capital, donaciones de productos de primera necesidad, personas le ayudaban con gastos personales y el pago de la universidad.

“Yo le llamaría más que todo bendiciones, conocía a muchas personas con el corazón tan grande que, sin conocerme físicamente y, al conocer mi historia, sin dudarlo, me brindaron su apoyo”, dijo Jeniffer.

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El futuro académico
“Más que un beneficio es una bendición”, dice Jeniffer al comentar que recibió una beca para seguir sus estudios universitarios.

La Asociación Salvadoreña de Industriales (ASI) otorgó a Jeniffer una beca para que ella estudiara cualquier carrera; a ella siempre le ha gustado el área de salud, de hecho el bachillerato lo estudió en la Escuela Técnica de la Salud y, por un tiempo, trabajó como enfermera privada para pagar su graduación de bachillerato.

La joven no contaba con el apoyo económico de su familia y se dedicaba a vender chocolates y dulces en la UES. Foto/ Jorge Reyes

“Me dijeron que por qué no estudiaba en una universidad privada lo que yo quisiera, les dije que apenas y podía pagar una pública, ¿cómo voy a pagar una privada?, les dije. Entonces me dijeron que buscara y ellos se harían cargo de todos mis gastos”, comentó con emoción.

El próximo año, ella empezará a cursar la Licenciatura en Química y Farmacia. En la actualidad no está estudiando porque le fue casi imposible iniciar, ya que debía empezar desde el ciclo uno la licenciatura si quería que le dieran equivalencias por las materias cursadas en la Licenciatura de Matemáticas de la UES.

Además, si entraba a estudiar en el segundo ciclo de este año, solamente podría cursar dos materias, se atrasaría con tres y su plan académico se desordenaría.

El sueño de la joven siempre ha sido ser un médico forense, pero en el país no existe un lugar para especializarse en el área. En la Universidad de El Salvador estudiaba la licenciatura en Matemáticas con el objetivo de tener buenas notas en los dos ciclos de este año, pedir equivalencias y el próximo año estudiar la licenciatura en Laboratorio Químico.

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Aseguró que cuando retome sus estudios debe administrar bien el tiempo para no descuidar sus clases y su negocio, ya que con los ingresos de sus ventas pagaría la comida, sus pasajes y materiales de la universidad.

Emprendimiento
La idea de tener un negocio nació porque al terminar el ciclo en la universidad ya no tenía adónde ir a vender sus productos y, poco a poco, se le fue acabando la mercadería, el dinero para comprar más dulces y tampoco le quedaba dinero para su alimentación.

Jennifer estudiaba primer año de licenciatura en Matemática. Foto/ Jorge Reyes

Ante esta situación y el deseo de tener una fuente de ingresos un poco más estable, algunas personas decidieron ayudarle y recomendaron que empezara a buscar un local para que tuviera un negocio. Decidió que la venta de dulces no era rentable y no iba a tener los ingresos suficientes para poder pagar la renta del local, entonces optó por la venta de artículos para fiestas.

Jeniffer tiene semanas de haber iniciado su negocio propio, ella vende diferentes artículos para fiestas de cumpleaños, fiestas rosas, bodas, graduaciones, baby shower y demás en un local que alquila en el edificio uno del Mercado Central, de San Salvador.

 

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Ella está ahí de lunes a sábado desde las 8:30 de la mañana a las 6:30 de la tarde. Aseguró que ha tenido “un buen inicio” porque, a pesar de tener poco tiempo de haber empezado, ya ha tenido encargos de centros de mesa o recuerdos para fiestas.

Para poner en marcha su micronegocio compró algunas piñatas, vejigas y decoraciones.

Ahora que ya tiene funcionando su negocio dijo que lo más importante es la administración de los ingresos, saber cómo invertir para obtener ganancias y poco a poco ir creciendo su capital de inversión.

“En diferentes bolsitas he puesto el dinero de cada cosa, se lleva lo que se paga del alquiler, la ganancia, inversión, el dinero de los pedidos y siempre trato la manera de administrar bien las cosas para no tener pérdidas, tratar de comprar cada vez un poquito más”, explicó.

Jeniffer dice estar agradecida con las personas que le han brindado apoyo incondicional, incluso algunas que no la conocen y están al pendiente de las necesidades que tiene para seguir adelante.

Jeniffer paga sus estudios universitarios vendiendo dulces

Optimismo
“Cuando uno quiere salir adelante, si uno se esfuerza en hacerlo lo hace. No hay excusas para nada y cuando uno mantiene el deseo de estudiar y ser un microempresario uno lo hace. Cuesta, cuesta muchísimo, pero se puede”, manifestó Jennifer.

Con su venta recorría todos los jardines y edificios de la Universidad en busca de los clientes. Foto/ Jorge Reyes

Aseguró que tener presente a Dios, la perseverancia, el creer en ella misma, amar lo que se hace son los ingredientes que la han llevado a lograr lo que ahora tiene.

Además de tener los objetivos claros y aprender a ignorar los comentarios negativos que las personas puedan dar para evitar frustraciones personales y desánimo.

“A veces no hay nadie que le pueda dar ánimos a uno y uno mismo se los debe de dar, siempre hay que tratar la manera de seguir y sin importar las cosas negativas que los demás puedan decir. Hay que confiar en uno mismo”, concluyó.

Tags Altruismo El Salvador Emprendedora Historias Microempresaria

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