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Negocios de Alba Petróleos en la mira de Washington

Dos panelistas abonaron con material para entender las operaciones de Alba Petróleos, en El Salvador, y Albanisa, en Nicaragua

Por Tomás Guevara

Oct 12, 2017- 22:10

Recientes testimonios de especialistas en Latinoamérica han despertado interés y sospechas en el Congreso de los Estados Unidos por las denuncias de que altos funcionarios de los gobiernos izquierdistas de Venezuela, Nicaragua y El Salvador presuntamente ayudaron a la narcoguerrilla colombiana a lavar dinero, dice un análisis del Centro de Investigación de Crimen Organizado Insigth Crimen.

Las operaciones de la empresa ALBA Petróleos, en El Salvador, así como su par nicaragüense, Albanisa, son dos de las referencias de actividad sospechosa de lavado de dinero en la región, que dos de los analistas pusieron sobre la mesa en una audiencia celebrada en días recientes en el Senado de Estados Unidos.

En los dos paneles establecidos por el Comité de Senado sobre el Control Internacional de narcóticos, se revisaron las mutaciones del narcotráfico y la diversificación en cuanto a la incursión de esta modalidad del crimen en los propios estados en la región.

Uno de los especialistas llamados por el Senado es Douglas Farah, presidente de la firma de consultoría de seguridad nacional IBI Consultants, quien le dijo a InSight Crime que dos estructuras de lavado de dinero paralelas se establecieron en El Salvador y Nicaragua, aunque en este último país era más difícil identificar dichas estructuras porque “han logrado eliminar documentos y han dificultado el rastreo de los registros públicos”.

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“Esencialmente extrapolamos los que vimos en El Salvador: una gran cantidad de dinero que fluía en las empresas y era económicamente ilógica. Vimos lo mismo en Nicaragua”, dijo.

Farah le dijo a InSight Crime que, con base en las estructuras paralelas observadas en El Salvador y Nicaragua, y con la información de personas directamente involucradas, está “bastante seguro” de que Albanisa está directamente vinculada a los flujos financieros ilícitos de las FARC y constituye una “parte significativa” de la empresa criminal internacional de la organización.

En su audiencia en el Senado, Farah y el exembajador Roger Noriega coincidieron en la incidencia del “narco estado de Venezuela” y la documentada relación entre el régimen de Nicolás Maduro y las FARC, así como el entramado de países alineados con Venezuela y la creación de sospechosos inversiones en rubros tan diversos como alimentos, combustibles, aerolíneas, entre otros; con los que se estaría lavando dinero proveniente de la narco actividad.

Noriega y Farah testificaron ante los senadores Chuck Grassley, republicano de Iowa, y la demócrata, Dianne Feinstein, de California, quienes dirigen este comité que tiene capacidad de recomendar al Departamento del Tesoro y a otras agencias del gobierno de los Estados Unidos acciones para el combate del narcotráfico y el lavado de dinero, tanto a organizaciones como a individuos.

Noriega, diplomático y analista de Visión Américas, expuso la entramada política de la región y las vinculaciones de la narco actividad para coactar con personajes bien conectados con los estratos de poder de algunos gobiernos de la región alineados con la cruzada venezolana, entre los que destacó la figura de José Luis Merino, el alto dirigente del partido oficial en El Salvador, el FMLN.

La protección de Bolivia, Nicaragua y El Salvador, más otros países caribeños al régimen de Nicolás Maduro, tiene su asidero, según Noriega, en las enormes transacciones de dinero que realizan desde Venezuela con emisarios y representes de esos gobiernos.

El analista no dudó en ese contexto de relatar ante los senadores que “Alba Petróleo, en El Salvador y el líder de facto del FMLN, José Luis Merino, conocido como comandante Ramiro Vásquez son parte de ese entramado”.

El analista fue más allá. Dijo a los legisladores que integran el Comité que no hay ningún indicio de que las FARC abandonen el mercado de la narcoactividad para llevar adelante el proceso de paz puesto en marcha en el país sudamericano, y acotó que su estructura “opera con la protección de toda una red de líneas criminales que incluye gobiernos como el de Venezuela, Bolivia, Nicaragua y El Salvador”, entre otros.

Inversiones infundadas

Para Douglas Farah, los orígenes y operatividad de Albanisa, en Nicaragua, así como ALBA Petróleos en El Salvador han cimentado las sospechas del lavado, que al atar cabos sueltos se logra dilucidar la relación con la narco actividad.

Farah cree que hay que entender “Los elementos clave para la infraestructura financiera internacional”, del otrora movimiento guerrillero de las FARC, que firmó la paz con el gobierno de Juan Manuel Santos, en 2016, porque a pesar del cese de fuego sigue alineada la organización al mundo del narcotráfico a nivel global.

Este analista, que trabajó durante la década de 1980 como corresponsal de prensa durante las guerras en El Salvador y luego en Colombia, no duda también en ubicar a ALBA Petróleos y a Albanisa, dos filiales Petróleos de Venezuela S.A. (PdVSA), cuyas inversiones y movimientos de capitales en Centroamérica dan pie a sustentadas sospechas.

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Ante los senadores, Douglas Farah explicó la simetría entre las dos empresas una en Nicaragua y la otra en El Salvador que operan con el mismo esquema y que tienen como dirigentes a altas figuras de los partidos de gobiernos en turno en ambos países.

En El Salvador la dirigencia del partido FMLN, y en Nicaragua, el círculo cercano al presidente Daniel Ortega, y el Frente Sandinista de Liberación Nacional, FSLN, con formas de negocios mancomunados con el estado.

En el fondo, según Farah, este entramado ha permitido a la estatal petrolera venezolana usar las estructuras en Centroamérica para limpiar dinero procedente de las operaciones del narcotráfico y que así este entre de manera legal al sistema financiero internacional.

Ante las preguntas de los senadores Dianne Feinstein y Chuck Grassley a los panelistas para entender el entramado de esas operaciones, Farah explicó que la clave está en entender los puntos inexplicables que presenta esta modalidad de negocios.

A su juicio las autoridades estadounidenses deberían fijar más la atención en que estas empresas de economía mixta presentan un “crecimiento económico inexplicable e ilógico”, con “notorias irregularidades financieras en sus ingresos y gastos”.

Además de las inversiones en vacío que realizan las empresas en otros rubros, donde no hay inventiva de rentabilidad, sino de poner dineros a operar y luego dejar los “negocios” a medias o cerrarlos; esto en rubros tan diversos aerolíneas, producción de alimentos y refinerías de petróleo, entre otros.

Farah puso el ejemplo de Nicaragua Airways, operada por Albanisa, que se mantuvo operando en el mercado aeronáutico durante cuatro meses, luego de una inversión millonaria; un ejemplo similar al de la aerolínea VECA en El Salvador, que también cerró luego de operar por corto tiempo.

El investigador señaló además que más de 60 proyectos de Albanisa en Nicargua han sido abandonados durante el año, y muchos negocios están cerrando, lo que indica que la empresa ya cumplió el ciclo para lavar dinero del crimen transnacional.

El investigador apunto que fuentes confidenciales en Nicaragua y El Salvador le han consignado informaciones que indican que las mismas irregularidades financieras permiten convertir “las ganancias” en dinero limpio; a la vez de mantener el apoyo y financiación política, más las coimas para proteger a los grupos de narcotraficantes, entre ellos los de las FARC.

“Este tipo de comportamiento económico ilógico se presenta generalmente cuando se está blanqueando dineros ilícitos en los sistemas financieros para justificar su origen”, puntualizó Farah ante el Comité de Senado sobre el Control Internacional de Narcóticos.

Las cuentas de las Albas que no cuadran

Las declaraciones hechas públicas por el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, ponen en duda la veracidad de los montos reales que genera la empresa de economía mixta, el mandatario sandinista ha dicho que Albanisa genera entre $400 y $500 millones de dólares al año.

Pero investigaciones periodísticas en Nicaragua que se han basado en declaraciones de renta desde el año 2009, por el portal Confidencial, revelan que la empresa Albanisa vende petróleo y sus derivados a un precio equivalente a su costo, sin ningún margen de ganancia.

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Para muestra, durante los primeros ocho meses del año 2009, Albanisa reportó $352.941.116, pero el costo reportado de sus ventas fue casi idéntico, US$352.851.677, es decir, una diferencia de poco menos de $90.000, lo que según InSight Crime, indica que esos márgenes permiten legalizar dineros después de la operación. El mismo esquema imperaría en El Salvador.

“Esencialmente extrapolamos los que vimos en HYPERLINK “http://es.insightcrime.org/noticias-sobre-crimen-organizado-en-el-salvador” \t “_blank” El Salvador: una gran cantidad de dinero que fluía en las empresas y era económicamente ilógica. Vimos lo mismo en HYPERLINK “http://es.insightcrime.org/noticias-sobre-crimen-organizado-en-nicaragua/nicaragua” \t “_blank” Nicaragua”, explica Douglas Farah en el articulo de InSight Crime.

Este portal de Investigación del Crimen Organizado señala que, si bien todo indica que el origen de las operaciones proviene de las relaciones oscuras para facilitar el lavado de dinero, en el caso de Albanisa en Nicaragua, eso se dificulta porque dichas estructuras “han logrado eliminar documentos y han dificultado el rastreo de los registros públicos”.

Estados Unidos ha tenido en la mirilla desde el año 2009 la extensa red de operaciones de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC, y sus ramificaciones para el lavado de dinero y activos alrededor del mundo.

Tanto así que en 2009 la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC por sus iniciales en inglés), del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, tenía identificados varios puntos de la extensa red de lavado de dinero de las FARC en la región, entre los que estaba incluida Venezuela.

Tags Alba El Salvador Empresa FMLN Petróleo

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