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“Soy cartero y, para mí, es el mejor trabajo del mundo”

En el país hay 384 carteros que reparten entre 50 y 100 correspondencias diariamente. La delincuencia es uno de los principales problemas que agobia al gremio.

Por Leidy Puente

Oct 12, 2017- 18:02

Desde hace más de 12 años Carlos Paniagüa camina por las calles de Mejicanos, llevando cartas con las mejores o más tristes noticias a los vecinos del lugar. Eso lo hace feliz porque considera que su labor es una de las más nobles para el país.

“Mi trabajo es llevar medicinas, paquetes, cartas y encomiendas corporativas a la gente. Me siento feliz de hacer lo que hago”, asegura, sonriente.

Él comenzó a trabajar como cartero a los 31 años de edad, usaba un maletín al hombro y repartía diariamente la correspondencia en Soyapango y San Salvador, en tan sólo un par de horas.

“Cada uno de nosotros tiene delimitada una zona (de trabajo); por lo regular hacemos una separación por sectores para que se tenga un orden y los delincuentes lo conozcan a uno”, explica el cartero.

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Paniagua dice que su trabajo es arduo y complicado, pues existe todo tipo de riesgos laborales, desde un asesinato por parte de las pandillas, un accidente de tránsito, hasta agresiones de algunos perros.

“Ahora con la delincuencia no se sabe si uno va regresar, está bien peligroso y los mareros no atinan, aunque uno ande haciendo el bien”, manifiesta.

Luego añade: “Pero a pesar de lo que me pueda pasar soy cartero y para mí es el mejor trabajo del mundo”.

Paniagua representa a los más de 384 carteros que existen en el país y que laboran en Correos El Salvador.

Él entrega diariamente, de lunes a viernes, entre 50 y 100 correspondencias, lo cual, por el conocimiento preciso de la zona, realiza en unas cuatro horas.

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“Las entregas dependen del sector que toque, yo ando en bus, otros a pie y otros en moto”, dice. Como parte de los beneficios laborales, él recibe dos pares de zapato al año, pero son pesados y solo le resisten cerca de tres meses.

Luego de repartir las cartas y paquetes, regresa inmediatamente a la oficina para dar los recibos de correo certificados, devolver paquetes no entregados y por los cuales se hizo responsable, al firmar en su recepción.

Dificultades de un cartero

Las principales dificultades por las que pasa un cartero en su actividad diaria son: “Los fuertes calores de la capital, el tráfico y la delincuencia”, confiesa el experimentado cartero.

Paniagua dice que nunca ha tenido problemas con la gente, pues comenta que entre el repartidor y las personas que reciben correspondencia frecuentemente, nace una amistad, que perdura por mucho tiempo.

Pero la delincuencia ha marcado a su vida. “Una vez unos maleantes, ahí en una colonia de Soyapango, no me dejaban salir”, relata.

“Con miedo les decía que yo no estaba para problemas con ellos, hasta que por gracia de Dios llegó la Policía y ya puede salvarme”, añade.

No pasa de moda

Actualmente se tiene una idea errónea con respecto al trabajo del cartero, según Paniagua, ya que la ciudadanía cree que es un servicio que se ha extinguido.

“Mucha gente está equivocada y dice que el correo ya no existe; al contrario, hoy día es cuando más trabajo tenemos nosotros, hay muchas cosas que repartimos, principalmente de compañías como los bancos y, últimamente, se ha visto mucho que la gente compra en Internet ”.

Atilio Véliz, gerente de distribución de Correos El Salvador, quien se ha adaptado a la generación en la que los sentimientos, emociones, alegrías y tristezas viajan en el ciberespacio y ya no en papel, resalta la importancia del oficio de cartero que en el Siglo XXI cumple aún una gran labor.

Véliz, quien tiene 35 años de pertenecer esa oficina pública, afirma que ni las redes sociales, ni el correo electrónico han puesto en riesgo el oficio en el que comenzó a desempeñar en 1982.

Sin embargo Vides, de 50 años, reconoce que sí ha percibido cambios en su trabajo, sobre todo en la manera en que los salvadoreños se comunica entre sí.

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“Los salvadoreños ya no se mandan cartas, ya no escriben a mano, se ha perdido esa costumbre propia de nuestro país, en este cambio sí influye el correo electrónico, también son más frecuentes las cartas que llegan del extranjero, que las que circulan dentro del país”, describe y luego añade: “En países desarrollados, como Inglaterra o Francia, ellos sí se envían cartas, por cultura; pero aquí en El Salvador estamos acabando con nuestras tradiciones y nuestra cultura”.

De acuerdo con Véliz, “El Internet ha influido en el cambio, es más fácil mandar mensajes por WhatsAap o por Facebook, aunque la carta tiene implícito el factor emoción; y sí, la gente aún se emociona, sobre todo la gente mayor”.

En El Salvador, la correspondencia interna llega en un período de 24 horas. Y su costo depende del peso.

Tags Carlos Paniagüa Cartas Cartero Correo Historias Humanas San Salvador

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