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La empresa de seguridad vinculada a la MS-13 que opera en el Centro

Los mercados de San Salvador y sus calles aledañas, ocupadas por miles de vendedores, representan un negocio rentable para dos empresas de seguridad privada.

Por Redacción EDH

Jun 08, 2017- 10:26

Las pandillas saben cuán rentable es el negocio de brindar seguridad a los vendedores, tanto de adentro como de afuera de los mercados y es por ello que tienen años de intentar desplazar a fuego y a sangre o por la vía de negociaciones clandestinas a Avimce ( responsable de la a seguridad al interior de los mercados Central, San Miguelito, Modelo y de varios tramos de calles y avenidas inmediatas a los mercados Central y Sagrado Corazón).

Esto lo admiten vigilantes de esa asociación. Y para apuntalar lo que dicen, aportan ejemplos.

De septiembre de 2013 al 15 de marzo de 2017, 22 vigilantes, todos socios de Avimce, fueron asesinados. Todos esos crímenes fueron cometidos por la MS-13, según explican las fuentes. Y no hay pandilleros presos por esos homicidios.

El año más costoso en vidas humanas para Avimce fue el 2014. Sólo ese año, 11 de sus vigilantes fueron asesinados.

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“La ofensiva”, como la llaman los miembros de esa asociación, comenzó en abril de 2014. El 5, el 9, el 11, el 13 y el 15 de abril, cada uno de esos días, un vigilante fue asesinado; luego, el 26 de ese mismo mes mataron otros dos: uno a las 5 y otro a las 6 de la mañana.

Los siguientes dos meses no mataron a ningún vigilante de Avimce, sino hasta en julio, cuando mataron a uno. Luego, volvieron a matar a otro en agosto, sobre la 12 calle Poniente; y el 29 de diciembre mataron otros dos en la esquina de la 4a calle Poniente y 9a. avenida Sur. Once en total. Sin contar los heridos: aproximadamente seis en todo ese año.

 

Y fue en ese mismo año, según vigilantes y vendedores entrevistados, que tomó más fuerza un grupo de seudo vigilantes cuyos miembros son vinculados a la MS-13.

Hasta finales de marzo, éstos andaban vestidos con un pantalón negro y una camisa color caqui, con un parche en la manga izquierda de la camisa que ofrece la apariencia del logotipo de una empresa legal de seguridad, pero sin el número grande que, por ley, están obligadas a colocar en el frente de la camisa.

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Aparentemente, ese grupo de vigilantes no porta armas de fuego, solamente una macana, aunque algunas fuentes aseguran que sí andan armados, pero escondidas. “Es cierto que ustedes no portan armas de fuego”, preguntó El Diario de Hoy. El hombre echó una mirada de pies a cabeza al periodista para luego responder encogiéndose levemente de hombros y con una sonrisa cargada de ironía: así dicen.

“Eso es viejísimo, pero cuando agarraron más fuerza fue cuando nos hicieron la ofensiva contra nosotros en el 2014”, asegura un vigilante de Avimce, veterano de patrullar las calles-mercado del centro de San Salvador y, según comenta, conocedor de todos las tranzas que hay en los alrededores de los mercados Central y Sagrado Corazón.

A ese grupo de vigilantes, tanto vendedores como guardias de seguridad de Avimce, los conocen como “Los vigilantes del Tamagás” o “Los vigilantes de la empresa del Tamagás”. Les dicen así porque, según las fuentes, Tamagás es el alias de un reconocido miembro de la MS-13 que supuestamente es dueño de ese negocio que no está legalizado, a pesar de las funciones que desarrolla.

En los registros consta que ese hombre sufrió un ataque armado en diciembre de 2016 en los alrededores del mercado Central, tras lo cual, uno de sus hijos fue alcanzado por las balas y quedó incapacitado para movilizarse.

Las fuentes señalan que el Tamagás es apoyado por otros cabecillas como El Canegüe, el Piwi, el Trompudo y el Duende. Este último salió de la cárcel hace un par de meses, en tanto que el Piwi resultó lesionado de bala el pasado 15 de marzo y está en prisión preventiva por el homicidio del vigilante que murió ese mismo día.

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Los vigilantes de Avimce entrevistados por este periódico aseguran que conocen bien al Tamagás. Poco después del 2014, tras la serie de asesinatos de vigilantes de Avimce, según las fuentes, intentó hacer las paces.

“Estábamos en una reunión cuando le cayó una llamada al jefe (Hernández Pineda). Era el Tamagás quien le dijo que la agarrara al suave, que ya no iban a matar compañeros. Pero el jefe le dijo que como ya miraban la cosa seria querían hacer tratos; el jefe le dijo que no podían hacer ninguna tregua por las cosas que se habían dado (matar 11 vigilantes solo en el 2014), y que como Avimce no podíamos hablar de tregua porque nosotros no estábamos a
favor ni de una pandilla ni de otra”.

El supuesto acuerdo al que el Tamagás quería llegar con Avimce era que los de la MS se iban a meter al Mercado Central, pero que no iban a buscar problemas con los vigilantes y tampoco iban a extorsionar a los vendedores. No hubo tal acuerdo.

Desde el 2014, la empresa de vigilantes del Tamagás consolidó su presencia en algunas calles y avenidas ocupadas como mercados, así como en el mercado Sagrado Corazón, donde cada sábado pasa la Avispa recogiendo la renta.

Los policías saben perfectamente quiénes son los pandilleros que recogen la “renta”, quienes son los vendedores que les colaboran, los pandilleros que se disfrazan de vendedores para controlar sus territorios y mantener a raya a los intrusos; saben quienes son los que venden armas y quienes venden droga. Eso dicen tanto vendedores como
vigilantes.

¿Por qué no hacen nada contra todas esas personas? Hay varias respuestas: sostienen los que conocen la zona que algunos policías extorsionan a los vendedores de armas y drogas; llegan de noche a recoger el dinero que faculta a los traficantes de drogas y armas a trabajar “en paz”.

“En la 29 (avenida Sur) hay bastantes que venden droga. Los policías llegan, se saludan de mano (en ese saludo reciben dinero), se llevan su pata de cheje (soborno) y se van. Si usted viera cómo es por aquí. Uno porque no les puede tomar fotos (para no meterse en problemas)”, afirma un vendedor de calzado.

Otros policías están de acuerdo con los pandilleros. Por alguna o más razones. Sostienen relaciones sentimentales con hermanas o madres de pandilleros.

 

¿Pero hay policías que trabajan bien? Sí los hay. A estos los pandilleros los mantienen bien controlados con sus colaboradores.

En el sector que es observado por los vigilantes de la empresa del Tamagás, hay por lo menos diez dulceras y cuatro lechugueros que hacen labores de vigilancia. De los lechugueros eran más pero los han ido matando poco a poco, indica una fuente.

En el sector de los 18, también hay vendedores de dulces que andan con cajas de caramelos y gabachas, controlando que los MS no se metan a sus territorios. Los pandilleros más reconocidos de esa agrupación son el Tierno, el Mosca, el Wishky y el Máuser.

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