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El crimen videograbado en el Cafetalón que sigue impune

La joven de 27 años quería trabajar de chef para sacar a su familia de la pobreza. A pesar que el ataque frente a un parque en Santa Tecla, en mayo pasado, quedó grabado en las cámaras, su muerte sigue impune.

La joven se graduó de 9o. Grado de una escuela pública en Nuevo Cuscatlán. Fotos/ Cortesía y Óscar Iraheta

Por Diana Escalante / Óscar Iraheta

Jun 07, 2017- 07:00

En la casa de Yeimmy Guadalupe Gómez lo que más abunda es la pobreza y la resignación. El pasado 13 mayo salió a las 11:00 de la mañana de su modesta vivienda, en Nuevo Cuscatlán, a comprar unos medicamentos para su madre. Doce horas después llegó dentro de un ataúd.

Ella es la joven que fue asesinada por un sicario de un balazo en el abdomen cuando se bajaba de un taxi, junto con su hermano Carlos Alberto, frente al parque El Cafetalón, en Santa Tecla.

En la vivienda de lámina y plástico viven sus padres, hermanos y sobrinos. La primera en hablar bien de la joven de 27 años es su madre. Al hacerlo, saca de unas bolsas plásticas, opacas y arrugadas, unas fotografías. Son de los pocos recuerdos físicos que le quedaron de su hija.

Dice que hasta ahora no encuentra las razones sobre el ataque a sus hijos, de quienes da fe que son honrados y trabajadores.

“Nada ganamos con saber por qué la mataron, con eso la cipota no vuelve… No nos metemos con nadie; nunca hemos recibido amenazas, menos ella”, secunda su padre, un hombre entrado en años al referirse a la quinta de sus seis hijos.

 

Las autoridades tampoco han revelado las circunstancias en las que le fue arrebatada la vida a la joven, quien aspiraba a convertirse en cocinera profesional para ayudar a su familia a salir de la pobreza. Esto pese a que las cámaras de videovigilancia instaladas en la zona captaron la secuencia del ataque, el cual fue cometido por un motociclista que hasta tuvo tiempo de cambiarse de ropa antes de escapar de la escena.

FOTOS: Secuencia de ataque a pareja en Santa Tecla

Foto/ Óscar Iraheta

“Estaba angustiada por no encontrar trabajo”

El día en que Yeimmy Guadalupe fue asesinada salió de su casa para reunirse con su hermano Carlos Alberto.

Él le daría dinero para que le comprara a su madre un medicamento para un padecimiento del corazón que le detectaron hace poco tiempo.

Pasado el mediodía, el hombre fue a dejar en taxi a su pariente a Santa Tecla para que abordara el bus que la llevaría de regreso a casa.

Cuando estaban por bajarse del vehículo fueron atacados a balazos por el motociclista. Carlos Alberto intentó proteger a su hermana, poniéndose en medio, pero las balas los alcanzaron a ambos.

Fueron los empleados de una funeraria quienes, alrededor de las 2:00 p.m., llegaron a avisarle a la familia que la joven estaba muerta y su hermano hospitalizado.

Las lesiones que sufrió él no fueron graves, por lo que ese mismo día recibió el alta médica.

Los parientes lamentan que los últimos días de vida de la joven, quien con mucho sacrificio alcanzó a graduarse de bachillerato, los pasó preocupada porque no lograba conseguir un empleo y las necesidades en el hogar eran muchas.

El último trabajo que tuvo fue en un tortillería grande de la localidad. Renunció semanas antes de ser asesinada porque, según su madre, las responsabilidades que tenía eran muchas pero el pago que recibía era muy poco.

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Su padre, de avanzada edad, era el único que estaba proveyendo de alimento a los suyos a través de la siembra de maíz, frijol y algunas hortalizas en la pequeña parcela donde habitan.

Verse desempleada y viviendo junto con sus padres en una situación de pobreza tenía desesperada a la joven.

Por eso cada vez que se enteraba que había alguna feria de empleo asistía a donde fuera en busca de una plaza.

“Fue a dejar como 40 currículum pero no le salía nada. Estaba angustiada. Yo le decía: ‘hija, esto así es, de todos modos hay que acostumbrarse a comer frijolitos… pero ella lo que quería era ser chef, era su sueño pero como uno de pobre no puede”, dice su madre.

Foto/ Óscar Iraheta

El segundo pesar de la familia Gómez

El homicidio de la joven -quien se dedicaba a realizar oficios domésticos mientras conseguía un empleo- es el segundo hecho violento que ha sacudido a esa familia en menos de ocho meses.

El 28 de septiembre de 2016, Hugo Antonio Cordero Santamaría, de 19 años, primo de Yeimmy Guadalupe, desapareció tras recibir una llamada telefónica sospechosa en la que su interlocutor lo citó en la cancha del cantón.

En esta zona rural, aunque aparenta ser tranquila, hay fuerte presencia de pandilleros. En meses recientes, varios pobladores han sido reportados como desaparecidos, según la Policía.

Foto/ Óscar Iraheta

Jorgito, el niño que llorará solo a sus padres asesinados en San Jacinto

El muchacho tenía tres meses de haberse acompañado, hacía tareas agrícolas y residía a pocos metros de la casa de Yeimmy Guadalupe.

Los padres no han dejado de buscarlo aunque ya pasaron ocho meses sin saber sobre su paradero; ellos aguardan la esperanza de que aun está vivo.

Esta misma ilusión tenía su prima quien, según sus parientes, constantemente le enviaba mensajes por Facebook en los que le decía que confiaba en que volverían a verlo.

“Al menos a Yeimmy la pudimos enterrar, pero ahí está mi hermana que no ha logrado encontrar a su hijo”, expresa la madre de la joven al tiempo que intenta controlar con una pacha el llanto de su nieta de un mes de nacida.

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