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El 8% de los Salvadoreños consume tabaco

El 7.8% de la población salvadoreña “fuma actualmente”, según la encuesta nacional (Eneca).

Foto/ Natalia Oelsner

Por Natalia Oelsner

May 14, 2017- 21:00

Si consideramos el consumo y la exposición pasiva, seis millones de personas mueren cada año por el consumo del tabaco. Un millón de estas se encuentran en el continente americano y se estima que para el 2030, si la situación sigue igual, el número de personas afectadas aumentará a ocho millones.

“El tabaco afecta a las personas desde la primera vez que lo consumen. Para empezar es una droga altamente adictiva, se dice que 1 de cada 3 jóvenes que se inician a fumar ya se hace adicto”, explica Liliana Choto Delgado, coordinadora de las Clínicas de Cesación de Tabaco del ISSS (Instituto Salvadoreño del Seguro Social).

Choto Delgado, quien también es neumóloga, trabaja desde hace 20 años con pacientes afectados por el tabaquismo para ayudarles a vencer su adicción. “El objetivo es de que el paciente mediante a terapia grupal y técnicas de modificación de conducta y también terapia educativa logren dejar de fumar”.

El grupo se reúne dos veces por semana, los lunes y los jueves de ocho a diez de la mañana en el Consultorio de Especialidades del Hospital General ISSS.

 

Foto/ Natalia Oelsner

Este grupo está compuesto por alrededor 25 pacientes, entre ellos ex-fumadores y algunos en proceso de dejar de fumar. Aunque la terapia termina a los seis meses, hay gente que se presenta a las reuniones 15 años después de haber dejado de fumar.

La doctora explica que sus integrantes son mayormente personas retiradas, debido al tiempo que las sesiones implican.

Después de un mes y ocho sesiones de terapia, el paciente puede decidir si continua asistiendo las dos veces o si prefiere reducirla a una por semana hasta completar un periodo de seis meses, ya que el mayor indice de recaída sucede en ese periodo. También existen algunas unidades médicas y clínicas comunales que apoyan a los pacientes bajo el mismo tratamiento y seguimiento.

Rolando Galán, de 70 años y fumador durante 45, es uno de los pacientes que asiste a estas reuniones dos veces por semana, a pesar de haber dejado el tabaco hace ya cuatro años.

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Se alegra al saber que además de ya no hacerse daño, ya no atenta contra la vida de los demás: “Yo me siento tranquilo y contento de que ya tengo mis cuatro años de no fumar. Ya no le perjudico a ninguna persona que esté cerca de mí por el humo del tabaco, con la adicción que yo he tenido”.

Aunque Rolando fumaba entre 30 y 40 cigarrillos diarios, se asombró al percatarse de la facilidad que tuvo al dejar su adicción: “Sufrí 15 días nada más, después todo fue ganancia y ahora disminuye el sufrimiento (…) Si uno no hace el esfuerzo nunca va a dejar de fumar”.

De acuerdo con la doctora Choto Delgado, esto se debe a un factor: la dependencia psicológica.

“El tabaco más que todo da dependencia psicológica. Si no rompemos esa dependencia es difícil que la gente deje de fumar. A veces el número de cigarrillos no dice el grado de adicción. En nuestra experiencia hemos tenido pacientes que se fumaban 60 o 80 cigarrillos diarios y dejan de fumar bien rápidamente. En cambio, hemos tenido personas, con 10 o 5 cigarrillos, que se tardan años en dejarlo”.

El problema se agrava si la persona sufre de depresión o ansiedad.

Según la neumóloga, ni el grado académico ni el sexo influyen en si una persona dejará la adicción. “A veces profesionales exitosos les cuesta un montón dejar de fumar, y a veces una gente humilde y sencilla que ha estudiado sexto grado deja de fumar más fácilmente”.

Sin embargo, las consecuencias para Rolando de esos 45 años de fumador también han sido dolorosas: “Me gané una enfermedad que se llama EPOP (Enfermedad pulmonar obstructiva crónica) pero me la tiene controlada la doctora. Gracias a Dios no estoy bien de salud pero tampoco estoy como cuando vine que todavía fumaba. Ya estoy con el EPOP pero que voy a hacer, fue lo que yo sembré en aquel tiempo, por haber fumado bastante”.

El EPOP es una enfermedad pulmonar obstructiva crónica que causa dificultad al respirar, por lo que ya no tiene cura, más que mantenimiento de los pulmones y evitar que se sigan dañando más. Todas las personas fumadoras están propensas a desarrollarla.

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Roberto Cisco Delgado, otro paciente de las Clínicas de Cesación de Tabaco, paró su consumo a las 68 años. “Tarde pero lo vamos a hacer, no importa el tiempo, ¿ verdad’”, dice entre risas. También se da cuenta del daño que le ha causado en su vida, no solo personalmente, sino que familiarmente. “El tabaco contamina. Se impregna en las paredes de tu casa y más que todo daña a los niños. Si uno tiene sus niños y si uno los quiere tiene que pensar en lo que le está transmitiendo a los no fumadores”.

Roberto fumó su primer cigarrillo a los 13 años. “Jugando, jugando, yo me fumé mi primer cigarro. Lástima de que a nosotros pues no se nos informó de todo lo que produce pues el uso del tabaco (…) La curiosidad mató al hombre dice. Si yo hubiera sabido a esa edad de que estaba caminando mal, no lo hubiera hecho”.

Pero los problemas de Roberto no solo fueron con la nicotina, sino también con el alcohol. “Yo tomé alcohol durante 45 años y fumé 55 años. Pero gracias a Dios y gracias a las terapias ya me estoy retirando de esto. Para mi es un triunfo, es un logro”.

Aunque dejar el alcohol no ha sido fácil, Roberto afirma que su lucha contra el tabaco ha sido más difícil. “Ha sido prácticamente psicológico y cuesta, porque en la realidad uno deja de fumar pero la ansiedad no se pierde, está siempre latente. Y esa es la lucha diaria que nosotros debemos de tener”.

Y con tan solo siete meses de abstinencia, el ex-fumador ya nota una gran diferencia. Entre algunas cosas se le reactivó el gusto y olfato que había disminuido en su época de fumador. También notó una mejoría en su situación económica. “Ese dinero ya no lo voy a gastar en humo, ni en alcohol tampoco (…) Quiero vivir otros diítas más, ver lo que mi gran Dios me da”.

Los riesgos

El consumo de tabaco es uno de los principales factores de riesgo de varias enfermedades crónicas como el cáncer, las enfermedades pulmonares y cardiovasculares. Cuenta con más de 4000 substancias tóxicas y es el único producto legal que mata hasta a la mitad de sus consumidoras al utilizarse de la manera indicada.

Tabaco

Se estima que uno de cada tres fumadores se plantea dejar de fumar, en algún momento de la vida.

Cada seis segundos, muere una persona a causa del tabaco en todo el mundo. Se trata de un factor de riesgo para seis de las ocho causas principales de muerte en todo el mundo así como para las cuatro enfermedades no transmisibles más prevalentes, responsables de casi dos tercios de las muertes a nivel mundial. En las Américas, representan el 80% de las defunciones y el 77% de las muertes prematuras (muertes en personas de 30 a 70 años), según el Informe sobre Control del Tabaco en la Región de las Américas de la OPM (Organización Panamericana de la Salud).

Actualmente, el Centro de las Clínicas de Cesación de Tabaco de ISSS enfoca su lucha contra estas enfermedades crónicas no transmisibles.

Más del 25% de las enfermedades cardiovasculares (infartos, la isquemia miocárdiaca y los problemas vasculares…), 50% de las enfermedades pulmonares crónicas y 25% de los cánceres (labios, lengua, garganta, esófago, estómago, pulmón, cuello de la matriz, endometrio, hígado, las leucemias, los linfomas…) se relacionan con el consumo del tabaco.

El tabaquismo también agrava otro tipo de enfermedades aunque no se lo relaciona directamente. Es el caso por ejemplo, de la diabetes y la insuficiencia renal crónica, debido a la mala oxigenación.

“Es una droga que lo único que trae es muerte y enfermedades. Lo peor es que estas enfermedades pueden ser irreversibles y en edades tempranas. Nosotros vemos aquí cáncer de pulmón en gente joven, gente de 40 años. Y problemas de infartos también en gente de 35 años”, dice la doctora Choto, quien insiste en que deberían existir más leyes para evitar su consumo, especialmente en niños y adolescentes: “Una vez que el joven inicie es bien difícil que deje de fumar, a menos que existan campañas efectivas para evitar el consumo de tabaco”.

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Mientras tanto, la Clínica de Cesación del tabaco sigue acogiendo a todo aquel que decida vencer la adicción. También es la única institución a nivel nacional en contar con un tratamiento farmacológico gratuito para aquellos con más problemas: un spray nasal substituto de nicotina y un antidepresivo llamado anfebutamona que bloquea la liberación de dopamina a nivel del cerebro, para luchar contra el síndrome de abstinencia y de privación (ansiedad, angustia, desesperación, falta de sueño, de hambre, agresividad …)

El 31 del presente mes se celebrará el día mundial sin tabaco, en el que la OMS (Organización Mundial de la Salud) busca poner en relieve los riesgos para la salud asociados con el tabaquismo y abogar por políticas eficaces para reducir el consumo.

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