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Conoce el cruel castigo de la MS para los reos delatores

Entre el 18 de marzo y el 13 de abril, al menos tres reclusos del penal de Ciudad Barrios murieron por “causas naturales”. En dos casos, aunque la Fiscalía dijo que padecían tuberculosis, ordenó hacer autopsias.

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Por El Diario de Hoy

Abr 29, 2017- 11:02

Además del ataque con granada a dos pandilleros de la Fulton (Wilfredo Tejada Erazo y Vladimir Santamaría), los cabecillas de pandillas recluidos en el penal de Ciudad Barrios podrían estar practicando castigos a quienes contradigan, murmuren o critiquen a los cabecillas históricos de la MS-13. A ese castigo lo llaman “la cruz” algunos reos, según las fuentes.

El escarnio consiste en dejar sin comer aquellos pandilleros, de cualquier nivel, que son perfilados como rebeldes, inconformes o sapos (delatores) de la organización. “La MS tiene castigados a programas y clicas y a estos los están matando a pausas”, indicó una fuente.

Un pandillero de nombre Leonardo Antonio Díaz Hernández, de 30 años, al parecer, fue víctima de ese castigo. Murió el pasado 18 de marzo. “Causa probable de muerte: tuberculosis”, decía un tuit publicado al respecto por la Fiscalía General de la República.

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El 3 y 13 de abril otros dos reclusos murieron, aparentemente, de causas naturales. El primero fue identificado como Melvin Otoniel Argueta Gómez, en tanto Miguel Ángel Salvador Turcios murió el 13, debido a una supuesta tuberculosis.

En estos dos últimos casos, las autoridades fiscales ordenaron se hiciera autopsia a los cadáveres.

Aunque oficialmente la Fiscalía ha dicho que en los tres casos se trató de muerte natural (en dos casos de posible tuberculosis), las fuentes sospechan que murieron por desnutrición, pues los tres eran miembros de la MS y, aparentemente, estaban sometidos a un castigo por parte de la algunos cabecillas, como no permitirles comer o disminuirles la ración diaria a lo mínimo.

De manera extraoficial, fuentes penitenciarias aseguran que el 29 de marzo falleció otro recluso del penal de Ciudad Barrios, a consecuencia de estar sometido al mismo castigo de racionamiento. La víctima en este caso fue otro pandillero de la MS identificado como Leodán García, de 29 años, condenado a 30 años de prisión por el asesinato de un motorista y un cobrador de un microbús de la Ruta 140, en Ilopango, hecho que cometió en octubre de 2010.

Este último caso no se pudo confirmar debido a que, pese a solicitarlo, Centros Penales no dio cuenta de tal deceso y la Fiscalía, que generalmente informa sobre reconocimientos legales de cadáveres en las cárceles, no informó nada al respecto en su cuenta de Twitter.

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A pesar de que en dos casos hay sospechas de que los reos murieron por tuberculosis, las autoridades penitenciarias no han informado si han tomado medidas para evitar una propagación de esa enfermedad, como lo han hecho en otros casos.

Una tortilla con pocos frijoles

Según fuentes de este Diario, a algunos pandilleros solo les permiten comer una tortilla con una cucharada de frijoles. Eso es todo. A veces les permiten comer dos tiempos, a veces solo uno. Estos son los “mal portados” con los cabecillas. Es un castigo perenne.

“Hay algunos reclusos que no se pueden ni sostener. Cómo va a creer que un hombre de 29 años va a morir de muerte natural”, se pregunta la fuente. “Puede ser que mueran de muerte natural pero porque hay quienes están tan desnutridos que cualquier enfermedad se les pega y los mata”, comentó otro informante.

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“No los dejan ni acercarse a la puerta a tomar aire. Cuando reparten el rancho (comida) les dan una tortilla de Aliprac (empresa contratada por el Gobierno para alimentar a los reos) y una cucharada de frijoles”.

De esta manera las clicas y sus miembros pertenecientes la MS-503 estarían castigados de por vida. Y esos castigos son la muerte.

“Pero si usted compara el estado físico de los cabecillas de esa prisión con los reos castigados, hallará grandes diferencias. A los primeros hasta se les ve panza, cachetes y papada”, agregan.

El Diario de Hoy tuvo acceso a fotografías de reclusos que están en “la cruz” en pésimas condiciones. Con una mano se sostienen en algún punto de apoyo, como una pared, y con otra se sostienen los pantalones, para que no se les caigan. Pareciera que los pantalones que llevan puestos eran para alguien con tallas más grandes.

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Los informantes no están seguros por qué los tres reclusos muertos habrían sido sometidos a ese castigo de racionamiento; no se atreven a asegurar si fue porque sospecharon que simpatizaban o eran de la MS-503 o si fue por otras razones.

En el caso de Díaz Hernández, estaba en prisión desde principios de 2006, purgando una condena de 19 años de cárcel por participar en varios homicidios cometidos en la ciudad de San Miguel y por agrupaciones ilícitas.

Mientras que Salvador Turcios, alias el Negro, fue condenado en octubre de 2010 a pagar 13 años de prisión por el delito de terrorismo y portación ilegal de armas de fuego. Entonces tenía 22 años. Fue capturado el 1 de mayo de ese mismo año junto a Santos Enrique Molina cuando escapaban luego de incendiar varios microbuses del transporte público.

Según explicó un oficial de la Policía, en los casos de García, Argueta Gómez y Salvador Turcios es evidente que presentaban cuadros de desnutrición severa y anemia.

Pero ¿por qué están castigando de esa forma a su propia gente?

Las fuentes dieron una respuesta que de nuevo lleva hasta la razón de la división de la MS-13 y la MS-503: los cabecillas que están adentro no quieren compartir lo que tienen y cuando alguno de la llanura les hace algún reclamo, lo castigan.

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“Para ellos, un gatillero les es útil en la calle para que ande poniendo en alto el nombre del barrio, pero una vez que cae preso, ya no les sirve para nada”, afirmaron.

“Dentro (de los penales) los ranfleros están imponiendo nuevas reglas y nuevos castigos para hacerse sentir como jefes”, explicó otra fuente.

Esos castigos son impuestos, por ejemplo, a quienes deben dinero, han perdido armas o drogas del barrio. En esos casos es seguro que le impondrán el castigo de no comer o de darles solo una tortilla con frijoles… Hasta que muera de “muerte natural” en “la cruz”.

Tags Focus Mara Salvatrucha

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