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Línea aérea del Alba voló solo cuatro meses

Albanisa invirtió 1.4 millones de dólares en “Nicaragua Airways” y solo dejó deudas. Además idearon 60 proyectos: varios de ellos nunca se concretaron y otros no han dado resultado.

Aerolínea

Imagen de referencia.

/ Foto Por Tomada de Internet

Por Iván Olivares

Nov 21, 2016- 22:18

Crear cinco empresas exitosas fue más bien un gigantesco ejercicio de prueba y error para Alba de Nicaragua S.A. (Albanisa), en el que quedaron en el camino más de 60 proyectos, de estos unos nunca llegaron a concretarse, mientras que otros solo existieron por poco tiempo y generaron pérdidas.

La razón es que, en algunos casos, se trató de proyectos más bien exóticos, como el plan para criar gusanos de seda, construir un autódromo en Managua, instalar una compañía telefónica china en toda Centroamérica, o volver a sembrar algodón, un cultivo que fue abandonado en el país hace ya varias décadas.

(En esta casa, situada en la ciudad de Granada, el conglomerado de ALBA planteó emplear parte de los $3,600 provenientes de la estatal PDVSA para hacer un pequeño hostal.)

Otro motivo fue la poca ambición que mostraban los planes propuestos – en especial, si se recuerda que contaban con más de 3,600 millones de dólares – tales como instalar un pequeño hostal en la ciudad de Granada; financiar cultivos de plátanos, arroz, soya, maíz, caña o yuca; organizar una empresa de vigilancia, una rentadora de autos y una empresa de mantenimiento de jardines, que prestara esos servicios a las empresas del Alba en Nicaragua.

Entre los proyectos que nacieron, sobrevivieron un corto tiempo pero dejaron una  larga deuda es la aerolínea ‘Nicaragua Airways’, que recogería pasajeros en toda Centroamérica y los trasladaría desde Managua hasta el Viejo Continente, en alianza con la firma italiana ‘Blue Panorama’. 

Aunque llegó a establecerse un vuelo semanal entre ambos destinos, las ganancias fueron muy pocas, al punto que la compañía solo voló cuatro meses, dejando una pérdida de casi medio millón de dólares, que tuvo que cubrir Albanisa.

Para este proyecto, en el que invirtió $1.4 millones, incluso pidieron $12 millones para ampliar el negocio pero se los negaron. 

Alba Telecom era igualmente ambiciosa. Francisco López, el principal hombre de confianza de Daniel Ortega dentro de Albanisa, llegó a reunirse en Managua con un representante de la empresa china Datang Mobile.

La idea era crear una empresa que ofreciera servicios de Internet y telefonía celular, primero en Nicaragua, y luego en toda Centroamérica, para abaratar costos y dar un mejor servicio.

El negocio requería una inversión de $360 millones y generaría $323 millones en ganancias en una década. 

A pesar de tener las condiciones para intentarlo, al final el proyecto se quedó en papel, porque poco después Daniel Ortega conocería a Wang Jing, el chino que prometió invertir $2,000 millones en una empresa de telecomunicaciones y $40,000 millones en un canal interoceánico.

La empresa de celulares arrancó finalmente, pero no parece que vaya a tener capacidad para cubrir Centroamérica. Ni siquiera a Nicaragua entera. Por ahora, sus celulares solo tienen señal en Managua. Del canal, aún no hay noticias en firme.

Proyectos grandes, locos

A pesar de su vocación agrícola, y su capacidad exportadora, Nicaragua (que en los años 70 era llamada ‘El granero de Centroamérica’), no tiene un puerto de aguas profundas en el mar Caribe, que es por donde pasan las principales rutas comerciales.

De ahí que fuera lógico que Albanisa enviara técnicos a la ciudad de Bilwi, en el Caribe norte del país, para explorar la posibilidad de construir el ansiado puerto. El diagnóstico fue que no solo se podía construir el puerto, sino que también había que construir una isla artificial para que bajaran los turistas, y para descargar combustibles, todo a un costo que superaba los $22 millones, y prometía un retorno de $53 millones en 10 años, si tan solo lograban manejar el 15 % comercio que el país hace a través del Caribe.

Nicaragua es también un gran productor y exportador de carne de res, y si el hato ganadero ya no es tan grande como era (en los años 70 había dos cabezas de ganado por persona en el país, mientras que ahora hay casi una res por cada persona que vive en el país), de todos modos Albanisa puso también su mira en ese sector.

Los planes esbozados pretendían construir un matadero en la zona central del país, a un costo de $24 millones, con capacidad para destazar 250 reses por día, con lo que se prometía generar 237 empleos en el proceso.

Los hombres de Daniel Ortega esperaban poder captar el ganado suficiente para este negocio, ofreciendo pagar a los ganaderos un precio 25 % superior por su ganado.

Los planes quedaron en buenas intenciones, en parte, porque algunos mercados centroamericanos mantienen restricciones a la carne nicaragüense para beneficiar a los productores de sus países, pero también, porque se les adelantó la empresa mexicana SuKarne, con lo que la competencia por captar el ganado disponible se hizo aún más intensa.

Otros proyectos que alimentaron la imaginación de Ortega y sus empleados en Albanisa fueron una empresa de transporte, una de construcción, otra para dar servicios de mantenimiento mecánico a la flota de autos y buses que Rusia donó a Nicaragua, pero el gobierno de Ortega terminó vendiendo a los transportistas.

Dentro de los planes figuraban el engorde de tilapias y de cerdos, proyectos de palma africana, un hospital, siembra de café, una empresa para fabricar plástico, un negocio lechero, un edificio de oficinas, construcción de viviendas, una mina de piedras canteras, una imprenta, una fábrica de materiales de construcción,

Pero también aparecían en esos planes una procesadora de alimentos para animales.

Esa era parte de la lista de proyectos que formularon y evaluaron los administradores y analistas financieros de Albanisa, sin que estos llegaran a hacerlos realidad.

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