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Chalatenango:

Fracasan proyectos de Fomilenio I

Al menos 10 pequeños empresarios que tomaron créditos con el programa no pudieron pagar las cuotas y Bandesal ha tenido que embargar sus propiedades.

Fomilenio

Don Salvador Guerra y otro empleado de la fábrica de Hielo en El Cobano muestran el cuarto frío donde almacenan el hielo que fabrican y luego venden a los pescadores.

/ Foto Por Miguel Villalta

Por Karen Molina / negocios@eldiariodehoy.com

Abr 09, 2016- 20:30

Al menos 10 proyectos productivos que una vez se pensaron exitosos a través del programa estadounidense Fomilenio I, han fracasado rotundamente en el departamento de Chalatenango.

Sus propietarios no solo nunca vieron prosperar sus negocios, sino que además,  han perdido sus casas, carros y otras propiedades, tras no poder pagar los créditos que les ofrecieron a través de una línea de crédito conocida como FIDENORTE (Fideicomiso de apoyo a la inversión en la Zona Norte) y que Bandesal se ha quedado administrando.

Seis años después de que el programa les abriera la esperanza de prosperar en un país de por sí difícil, sus sueños son ahora un recuerdo que les trae molestia e indignación.

“Nos engañaron. Solo nos dieron mentiras. No es lo mismo el papel que la realidad”, dijo don Salvador Guevara Calderón, el administrador de la una fábrica de hielo que estableció la Asociación Comunal Pesquera El Cobano (Acopelco) en Chalatenango en 1992 y que en 2009 buscó a Fomilenio I para expandirse y comprar nueva maquinaria.

La pequeña empresa, que planeó producir más hielo y encontrar nuevos clientes en toda la zona norte, hoy tiene que alquilar dos pick ups para entregar los pedidos que le hace el sector pesquero de la zona porque los dos camiones que habían comprado con el crédito que les dio Fomilenio I ya fueron embargados.

Dentro de poco, la planta procesadora de hielo también será embargada y dejará sin empleo a cuatro personas que trabajan ahí directamente.

Y este es, apenas, uno de los casos menos graves en la lista de decepciones.

Como este hay otros nueve casos que ya tienen un proceso de embargo en un juzgado de lo Civil por lo que no pueden acceder a otro crédito o refinanciamiento con un banco comercial u otra entidad financiera aunque quisieran.

Y las instituciones encargadas del tema tampoco dan solución. La Cuenta Reto del Milenio (MCC) de Estados Unidos dice que Fomilenio I ya terminó y quien tiene que darle seguimiento es Bandesal, como administrador de los fondos) y la Secretaría Técnica de la Presidencia.

Pero Bandesal dice que no puede refinanciar los créditos porque el dinero no es propio y solo cumple con el convenio de administrarlo.

Y la Secretaría Técnica de la Presidencia tampoco puede hacer nada pues asegura que los casos ya están judicializados y que lo único que queda es aprender de las lecciones que dejó este programa.

Esta oficina atribuye estos casos a un problema de origen que se dio cuando se diseñaron los programas en 2005 y 2007.

“Fue un tema de diseño. Se creyó que con solo abrir una carretera y entregar créditos iba a haber una explosión de la economía y no fue así”, dijo Salomé Martínez, asesora de la Secretaría Técnica de la Presidencia que trabajó en 2012 en la creación del proyecto Fomilenio II y que por ende, conoció los resultados del primero.

Su futuro es sombrío. Algunos de los pequeños empresarios ya ni siquiera están en el país y otros solo esperan un milagro o ya se resignaron a perderlo todo  y pagar préstamos de por vida.

La propiedad está desolada y solo hay un vigilante que cuida el terreno que ya está cercado y con un rótulo que anuncia su venta.

Así de desolado está también el local de El Salvador Produce, una planta que pretendía recolectar las frutas y verduras que los proyectos agrícolas de Fomilenio I cosecharían y que luego serían incorporados a una prometida cadena de distribución que nunca se hizo realidad.

El programa solo duró unos 15 meses y luego, las esperanzas se esfumaron poco a poco. 

 Los más de 60 productores de los 2,000 a los que el programa pretendía beneficiar siguen cultivando sus frutas, verduras y hortalizas, pero ya no bajo el programa. Algunos quisieron sumarse al programa de Alba Alimentos, pero en el camino se dieron cuenta que los apoyados eran solo agricultores afines al partido de Gobierno del FMLN.

El presidente de la junta directiva de Negocios y Multiservicios de la zona norte que lideraba a los agricultores cuenta hoy que los únicos beneficiados del proyecto fueron los consultores a los que Fomilenio contrató en ese momento. 

“Se hacen los locos” 

Esta es la expresión que todos los pequeños productores mencionan cuando este periódico les pregunta si han recurrido a las instituciones encargadas de darle seguimiento al programa. 

En la Secretaría Técnica de la Presidencia, recurrieron al ex secretario Alex Segovia, pero tras varias reuniones, no hubo resultados concretos.

Lo mismo hicieron con el secretario actual, Roberto Lorenzana, pero tampoco les pudo dar solución porque los casos fueron judicializados y ante un juez ya no se puede hacer nada.

La ilusión de prosperar es hoy un gran compromiso de deuda que deben pagar.

Los créditos fidenorte

Todos los pequeños empresarios afectados accedieron en 2010 a una línea de crédito dirigida a la zona norte del país denominada “Fideicomiso de Apoyo a la Inversión en la Zona Norte (Fidenorte) que se ofreció como una línea de crédito con facilidades de plazo e intereses para pequeños empresarios de Chalatenango que se dedicaban a la agricultura o proyectos turísticos. Bandesal escrituró 30 créditos de los cuales solo 18  fueron desembolsados. Los recursos salieron de un desembolso total de $426 millones que la Cuenta Reto del Milenio (MCC) de EE.UU.

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