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Falta medicina para pacientes con cáncer en el Rosales

Fármacos para quimioterapia tienen varios meses de no estar disponibles en ese centro médico

Cada mes, Josué Alexander Amaya llega al hospital Rosales a recibir su tratamiento de quimioterapia. Foto EDH / Susana Joma
Cada mes, Josué Alexander Amaya llega al hospital Rosales a recibir su tratamiento de quimioterapia. Foto EDH / Susana Joma

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Ago 20, 2013- 20:00

Muchos pacientes que llevan tratamientos contra distintos tipos de cáncer en el área de Hematooncología del hospital nacional Rosales, de la capital, se están viendo obligados a comprar los medicamentos que necesitan con premura para poder llevar adelante sus tratamientos. Eso se debe a que en el centro asistencial faltan varios fármacos para tratarlos.

Mientras, los especialistas del área se encuentran en el dilema de que quieren atender a sus pacientes porque saben que es vital ante el riesgo de una recaída, pero no cuentan con los productos de forma oportuna y en las cantidades necesarias para hacer frente a la demanda.

Uno de los afectados, Josué Alexander Amaya Quintanilla, de 18 años y quien padece leucemia linfoblástica aguda, explicó que su madre tuvo que buscar ayuda para adquirir la Citarabina 500 miligramos para que le hicieran la quimioterapia.

“Fue una recaudación que se hizo en la familia y a través de una fundación”, comentó el joven que ha estado ingresado desde el 1 de agosto para que le apliquen las dosis altas que requiere en su lucha contra esa enfermedad, que es un tipo de cáncer en el que la médula ósea fabrica demasiados glóbulos blancos de cierto tipo.

El doctor José Héctor Valencia, jefe del Servicio de Hematooncología, confirmó que en este momento hay una “situación difícil” en el hospital, la cual implica el déficit de tres antibióticos de mucha importancia que usan en la mayor parte de los pacientes que tienen ingresados, porque algunas veces tienen infecciones severas y el conteo de glóbulos blancos es bajo.

Los antibióticos en cuestión son el Imipenen, Linezolide y la Vancomicina. Esta última ha estado restringida porque no hay suficiente. Todos los fármacos son de alto costo.

A esto se suma la falta de por lo menos ocho productos oncológicos-hematológicos: el Cisplatino, Citarabina de 500 miligramos, Capecitabina, Talidomida, 6 Mercaptopurine, Metatuxate de 500 miligramos, Rituximab y Fludarabina.

Valencia no descarta que para octubre próximo resientan además la falta de otro producto farmacológico, el ácido transretinoico ATRA.

“Aparentemente ahorita estamos en el proceso de los contratos (para compra de medicinas), pero nosotros ya no tenemos medicamentos desde hace ratos”, aseguró el especialista.

Esto tras señalar que también han tenido problemas por la falta de soluciones destrozadas y soluciones salinas porque hubo una alta demanda.

Según dijo, algunas de las medicinas que no tienen en este momento vienen en la compra que está por concretarse con la firma de contrato, entre ellas la Citarabina 500 miligramos. No así la Talidomida que no fue incluida en la licitación.

Mucha demanda

Al consultarlo sobre la cantidad de pacientes que cubren, el hematooncólogo dijo que en el último conteo del que tuvo conocimiento se aludía a unas 14 mil consultas por cada seis meses.

“La cantidad de pacientes que nosotros vemos es bastante grande. Sólo el año pasado tuvimos 170 nuevos pacientes de leucemias agudas y este año creo que van alrededor de 80 o 90 nuevos pacientes sólo de leucemias agudas”, explicó el jefe de Hematooncología del hospital de primer nivel.

El único servicio que los estaría superando en cuanto la cantidad de pacientes que atiende es el de Nefrología, añadió.

Al consultarle si alguno de sus pacientes ha tenido alguna recaída, el doctor José Héctor Valencia dijo que eso no lo puede afirmar de forma tajante, pero “nosotros sabemos que algunos van a recaer por esas situaciones” (falta de medicinas).

Y es que por ejemplo, si en este momento hay personas bajo tratamiento que tienen programadas dosis altas o intermedias de la Citarabina de 500 miligramos, pero si no hay, los médicos se ven obligados a tomar otras acciones, como retardar una semana el procedimiento o dar otra alternativa de tratamiento.

Eso con la idea de que ya habrá medicina la siguiente vez que al paciente le toque la aplicación de quimioterapia, pero se da el caso que llega el tiempo de otro proceso y tampoco hay.

“Entonces tenemos que tratar de buscar una salida, que casi nunca es lo mejor”, agregó el doctor José Héctor Valencia, quien no oculta su preocupación ante el hecho de que los pacientes, incluyendo los que ya están en tratamiento de sostén, puedan recaer por falta de recursos que enfrenta en ese servicio.

“Imagínese usted cómo se sentiría si después de todo ese proceso de sacrificio del paciente no tiene el medicamento y puede recaer. Es una tristeza porque realmente es un paciente que tenemos que asegurarle eso, porque es lo mínimo que podemos aportar, ya que el riesgo de ellos siempre va a ser alto”, declaró.

Y es que a su criterio es una situación crítica, en el sentido de que a los pacientes con cáncer que llegan a ese centro hospitalario se les da la atención con los recursos mínimos que se debe tener.

Si bien reconoce que la inversión que el hospital hace en este tipo de fármacos es bastante elevada subraya que no se está hablando de medicamentos que están fuera de las posibilidades de un país como el nuestro, donde se usan los fármacos básicos y no los que se disponen en otros países que ya nos superaron hace 30 años y donde se habla de proceso como trasplante de médula.

Pero él médico no es el único preocupado. Lo propio pasan las personas que como Alexander Amaya Quintanilla no sólo tienen que enfrentar los estragos de sus padecimientos, sino también la preocupación de que en un determinado momento sus familias tienen que hacer grandes esfuerzos económicos para solventar sus tratamientos, en la mayoría de casos de alto costo.

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