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Ineficiencia y escasez revela plan de reintegro del ISSS

En el primer semestre del año, el ISSS recibió 124 reclamos por la carencia de 18 fármacos

FOTO EDH /ARCHIVO
FOTO EDH /ARCHIVO

Por Yamileth Cáceres

Ago 06, 2013- 19:30

La carencia de medicamentos en el Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS) continúa siendo un dolor de cabeza para los afiliados. Las frases “no hay”, “regrese en una semana” o “esté preguntando a Punto Seguro” no es algo del pasado en las farmacias de la autónoma.

Clozapina para tratar problemas siquiátricos, lamotrigina para controlar las convulsiones; carbamazepina, indicado para la epilepsia y problemas de depresión; terazosina para problemas de próstata son parte de los fármacos de especialidad que han faltado en los establecimientos del Seguro Social en los últimos meses.

Se trata de medicamentos de elevado costo. Algunos se adquieren en las farmacias particulares en $40, $70 y más dinero.

Para diversos usuarios como Ricardo, un pensionado que reside en el oriente de San Salvador, no es justo pasar más de dos meses sin que le despachen la terazosina, pese a que la autónoma ha aprobado el reintegro por el gasto de este producto.

“No es justo que paguemos, porque a los pensionados nos descuentan. Eso nos perjudica”, agregó el señor.

De enero a junio de este años, el consejo directivo del Seguro Social aprobó el reintegro a 124 afiliados por la carencia de 18 diferentes tipos de fármacos, de acuerdo con el informe proporcionado por la Oficina de Información y Respuesta (OIR).

A lo largo del primer semestre, en los reclamos de los usuarios para que les regresen el dinero desembolsado en la compra de los medicamentos aparecen repetidos la carvedilo 6.25 mg tableta, cloruro de sodio 500 mg, acetaminofén +codeina fosfato, clozapina 100 mg tableta y lamotrigina 100 mg tableta.

Los que menos tienen son los más afectados

Entre marzo y mayo el ISSS recibió la mayor cantidad de solicitudes, en concreto 97. En el primer semestre del año, el Seguro devolvió a los derechohabientes $11,173.

Pero el plan de reintegro es cuestionado por el Colegio Médico y el Sindicato de Médicos Trabajadores del Instituto Salvadoreño del Seguro Social (Simetrisss) que consideran que ese mecanismo no garantiza a los afiliados el acceso al tratamiento.

“Lo que nos preocupa es que la mayoría de gente que llega ahí no tiene capacidad de pago. Realmente es un grupo bien reducido de personas que pueden sacar de su bolsa y comprar un medicamento para que se lo reintegren. Creo que el Instituto debería de buscar otra forma de como solventar ese problema”, expresó Milton Brizuela, presidente del Colegio Médico.

Mensualmente al afiliado al ISSS le descuenta un porcentaje del salario y su patrono también paga un monto a la autónoma para tener derecho a recibir tratamiento en el momento que lo necesite.

“Es para que nos den la atención completa, no a medias. Lo ideal es que en la institución no existiera desabastecimiento”, añadió el presidente del Colegio Médico.

En la misma sintonía habla Simetrisss: “El plan de reintegro no lo vemos con buenos ojos, en el sentido de que para que un derechohabiente pueda acceder a un medicamento, que obligatoriamente tendría que tenerlo el ISSS, este paciente tiene que tener el dinero para comprarlo y después reintegrárselo”.

Simetrisss a través de un representante opinó que una buena parte de los derechohabientes, como por ejemplo los pensionados, no puede adquirir fármacos por su cuenta debido al elevado costo que estos tienen.

“Eso no es así. El derecho a la salud es diferente, el derecho a la salud es que usted va a pasar su consulta y a usted le tienen que dar el medicamento. El plan de reintegro se podría ver como parcialmente una privatización en la que usted va a la farmacia, le paga al de la farmacia lo que tiene que ser y luego el ISSS le reintegra el dinero. Eso no tiene por qué funcionar así”, añade convencido el vocero.

El año pasado, el Seguro Social recibió 277 reclamos de afiliados para que les regresaran el dinero por la compra de los fármacos que la institución no disponía. De ellos seis fueron rechazados, según el reporte de la OIR.

En total se entregaron $18,760 en concepto de reintegro, por 27 clases de diferentes de productos, entre ellas lamotrigina de 100 mg, acetaminofén +codeína fosfato, inhalador 200-250 inhalaciones libres de cloroflurocarbono, esomeprazol y amantadina 100 mg. Los montos despachados por mes oscilaron entre los $26.50 y $13,884.

En el primer semestre de este año, el dinero reembolsado supera el total de 2011. En esa fecha se reintegraron $10,127 y en la mitad del presente, $11,173.

En 2011 se recibieron 136 solicitudes de reintegro por 35 diferentes tipos de medicina y entre enero y junio de este año ingresaron 124 reclamos.

Para el Simetrisss y el Colegio Médico, el número de derechohabientes que pueden hacer uso de este plan de reintegro es reducido.

“Todos sabemos las condiciones económicas en la que está la población. Nosotros mismos muchas veces no tenemos el dinero necesario para ir a comprar un medicamento; imagínese los pensionados. Hay medicamentos que cuestan $70, $90 y $100”, sostiene el vocero de Simetrisss.

Agregó que es molesto el hecho de que las autoridades del ISSS sostengan que prácticamente existe un abastecimiento del 100 por ciento, pero no es cierto, aunque las causas sean multifactoriales.

Brizuela indicó que “el problema es que si le receto a alguien (un producto), si no tiene el dinero, no va a tener acceso al medicamento y la gente lógicamente se queda sin el tratamiento”.

El efecto del 1 %

Se trató de conocer la opinión del director del Seguro Social, Leonel Flores, pero el personal de comunicaciones de la autónoma no respondió a la solicitud enviada el lunes 29 de julio.

Unos días antes, en su página de Facebook publicaron una serie de comentarios referentes al desabastecimiento y proceso de reintegro.

El 22 de julio escribieron: “Dr. Leonel Flores: ‘Solo tenemos tres códigos a cero, tenemos el 99.9 % de abastecimiento en medicamentos'”.

Unos días antes, el 16 de julio, Flores se vuelve a referir al tema por el mismo medio.

“Hago énfasis en que la institución goza de un 99 % de abastecimiento y cuando se habla de ese porcentaje se afirma que la mayoría de los medicamentos se encuentran en nuestras farmacias, y ese 1 % restante corresponde a casos con este, realmente son pocos los medicamentos con los que no se cuentan en la institución y que es un error generalizar”.

En cuanto a la terazosina, a finales de junio, derechohabientes denunciaron la carencia del producto para tratamiento de la próstata. Este medicamento tiene un costo de entre $48 y $57.

Para entonces el proceso de reintegro tardaba más de un mes. Al igual que con lamotrigina, el afiliado después de completar una serie de requisitos debía presentarse cinco semanas después a reclamar el dinero. Poco tiempo después de la denuncia, el ISSS dio a conocer que se había aprobado el reintegro para la terazosina.

El mismo 16 de julio se publicó: Dr. Leonel Flores: “como medida para solventar la falta de terazocina, el consejo directivo del seguro social autorizó el reintegro, es decir devolverle a los pacientes los gastos por la compra de este fármaco, a partir del 8 de julio hasta el 9 de agosto, en todas las recetas con fecha comprendidas en este período”.

Flores sostiene que “esta medida de reintegrarle a los derechohabientes el costo de su medicamento demuestra que la institución está comprometida con los derechohabientes, y que estamos conscientes de la situación económica de nuestro país.

Por lo tanto el reintegro es una opción que ponemos a la orden de los pacientes que deben comprar su medicamento cuando no hay en la institución y que deben consumir para presentar mejoras de salud”.

Una opinión que no es compartida por derechohabientes, el Colegio Médico y Simetrisss.

También se trató de conocer la opinión sobre el tema de Margarita Posada, del Foro Nacional de Salud y la Alianza contra la Privatización de la Salud, pero no se obtuvo respuesta.

En octubre de 2010, la Sala de lo Contencioso Administrativo de la CSJ ordenó al ISSS garantizar el abastecimiento a los asegurados o reintegrar el dinero. Al colocar el sello de no existencia se violaba el derecho a la salud, argumentaron.

Desde entonces, el aviso de que “no hay” un fármaco en el ISSS es dado de forma verbal.

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