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Deficiente atención pública obliga pasar consulta en centros privados

Al hospital público de Santa Ana acuden unas 1,000 personas de todo el Occidente a diario. Otros cientos pueden pagar en los centros privados donde hayan mejor atención e infraestructura. Al otro lado del país, en San Miguel, se desarrolla una zona hospitalaria moderna que se beneficia del flujo de remesas familiares

SANTA ANA. Algunos centros hospitalarios iniciaron como consultorios o clínicas que supieron afrontar la demanda y apostar con inversión en edificios y equipo. Foto edh / cRISTIAN Díaz
SANTA ANA. Algunos centros hospitalarios iniciaron como consultorios o clínicas que supieron afrontar la demanda y apostar con inversión en edificios y equipo. Foto edh / cRISTIAN Díaz

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Ago 30, 2013- 19:00

SANTA ANA. La sala de espera de consulta externa del hospital San Juan de Dios de Santa Ana luce abarrotada de pacientes, quienes en su mayoría llegaron antes de las 6:30 de la mañana para ser atendidos.

A las 9:30 de la mañana, doña Evangelina García, de 59 años, aún espera ser anotada pese a que ya tenía cita para consultar sobre la diabetes que padece.

Con suerte saldrá del centro asistencial entre 1:00 y 2:00 de la tarde por lo que debía de armarse de paciencia.

El director del nosocomio, doctor Ramón Ábrego, dice que sólo en la consulta externa atienden entre 900 a 1,000 pacientes cada día. Otros 200 pacientes llegan al área de emergencias.

Como García, muchos paciente deben de esperar largas horas para ser atendidos y también soportar los tratos poco cordiales de empleados del centro asistencial, que sirve, además, de referencia para la Zona Occidental.

La indiferencia de estos inicia desde los portones de acceso. Algunos vigilantes pocas veces responden un saludo y se atreven a negar consultas sólo con un movimiento de cabeza.

Para tratar de mejorar el trato a los pacientes este hospital tienen tiene la unidad de desarrollo profesional, que busca “gestión del conocimiento para que haya un buen manejo del paciente”, dice el director Ábrego.

Las necesidades han crecido conforme la demanda. Desde 2008, la farmacia del hospital ha incrementado su actividad en 250%, debido a la cantidad de pacientes a quienes despachan medicamentos.

Este hospital cuenta con 1,140 empleados; de los cuales 410 son en el área de enfermería. Sin embargo, hay muchos pacientes, sobre todo en consulta externa, que se queja del tipo de trato que reciben.

La otra cara

En el Occidente, la situación es diferente en los hospitales privados de Santa Ana. Por ejemplo en el Centro Médico, los consultorios cuentan con mucho espacio y el ambiente es agradable.

Doña Evangelina reconoció que le gustaría ir a un hospital privado para ser atendida; pero lo poco que percibe su esposo como jornalero no se lo permite. “Es que la atención en esos lugares es mejor”, dice.

En este punto coincidieron varios representantes de hospitales privados de Santa Ana, algunos de ellos médicos, quienes dijeron que una de las prioridades es atender de la mejor manera al paciente.

El director presidente de la junta directiva del Centro Médico, Carlos Macall, dice que en su momento fueron el primer hospital privado que funcionó en la región occidental. La calidad les ha permitido 40 años de funcionamiento.

Durante ese tiempo han crecido en infraestructura y en equipo tecnológico. Por ejemplo, cuentan con tres laboratorios con equipo de primera generación.

El Centro Médico por años funcionó en un edificio de tres niveles, construido para satisfacer la demanda que tenían. Y debido al crecimiento, hace tres años adecuaron otras 18 clínicas en un edificio “anexo” de dos niveles.

Sus 57 empleados reciben capacitaciones al menos tres veces al año. Algunas de ellas duran hasta dos meses. La Cámara de Comercio e Industria de El Salvador, filial Santa Ana, los apoya con las capacitaciones. “El Centro Médico ha venido creciendo y se ha fortalecido en el sentido de que hoy tenemos 80 médicos con todas las especialidades del área médica, quirúrgica, ginecológica y pediátrica”. dijo Macall.

La jefa de la unidad de atención al cliente del hospital privado, Jaqueline Santamaría, explicó que entre ingresos y egresos reciben cada mes a cerca de 700 personas.

Por ello, una de las apuestas ha sido mejorar las condiciones en su infraestructura y equipo. Entre las últimas adquisiciones están las lámparas LED para las salas de operaciones, con una inversión de $32 mil. Construyeron una rampa que permite una ruta de acceso y evacuación directa a la zona hospitalaria. Su inversión fue de $29,730. Otros $57,231 fueron invertidos en la instalación del elevador camillero, cuyo diseño permite trasladar pacientes en estado crítico.

Santamaría explicó que el concepto que están aplicando en el hospital es un servicio tipo hotelero, donde los pacientes gocen de un buen trato del personal que ahí labora.

El doctor Macall reconoce que muchas personas optan por ser atendidos en un hospital privado debido a las deficiencias que tiene el sistema público de salud. “Hay ciertas deficiencias de equipo y en medicamentos; las instituciones de gobierno que dicen lo contrario es porque no tienen la información adecuada. En las unidades de salud llegan los niños febriles y no hay acetaminofén (y) en los hospitales hay muy pocos especialistas. Eso hace que las citas sean sumamente prolongadas y hay enfermedades que no pueden esperar, como un cáncer o una enfermedad cardíaca. Esas son las desventajas que tiene el hospital (público)”, reaccionó el médico.

El director del San Juan de Dios, afirma que “si bien es cierto de que el usuario se va no satisfecho, habría que evaluar este hospital porque se viene generalizando eso. Puedo garantizar que este hospital al comenzar a trabajar una gestión por procesos, los compañeros trabajadores están conscientes, en su mayoría, de que el ciudadano es el centro de toda la actividad de un hospital”, dijo Abrego al ser cuestionado sobre la percepción de los pacientes sobre la mala atención.

Macall reconoció que los pacientes que llegan a un hospital privado tienen algún tipo de ingreso económico que les permita pagar por la atención.

Aunque Santamaría dijo que los aranceles del Centro Médico son competitivos pues una consulta cuesta, en promedio, 15 dólares.

“El hospital está estructurado para satisfacer a cualquier nivel socioeconómico. Tenemos habitaciones compartidas, individuales y la especial, debido a sus acabados”, dijo Santamaría.

El presidente de la junta directiva del hospital Cáder, Mauricio Cáder, coincidió con Macall al señalar que las personas que van a un centro asistencial privado cuentan con entradas económicas estables. Aunque también señaló que a los hospitales públicos no les debe de faltar, por ejemplo, medicamentos para dar una mejor atención.

Para el caso, el hospital público de Santa Ana recibió un refuerzo de $450 mil en medicamentos. “Acá no sólo es el hecho de que el hospital no tiene sino cuándo la empresa lo entrega y los volúmenes que tiene que entregar”, justifica Ábrego.

Además el director Abrego expresó que desde el 2009 a la fecha ha habido una inversión de $2.1 millones en equipo tecnológico, entre comprado, donado y transferido al hospital.

Sobre la opción de ir a un hospital u otro, el doctor Cáder dice que los hospitales privados son “para los que prefieren estar en un cuarto solo. Es decir que debe de haber una diferencia entre la salud que da el gobierno y lo privado”.

El centro Cáder inició como clínica en 1986 y en 1992 pasó a ser hospital. Ahora cuentan con 92 empleados que reciben tres tipos de capacitaciones de forma periódica; tecnológica, atención al cliente y docencia.

A ese número se agrega los más de 50 médicos que dan consulta. Este hospital cuenta con 22 consultorios. Para el otro año tienen el proyecto sumar otros 22 con la construcción de nuevas áreas. La inversión podría rondar $500 mil.

Ofrece los servicio de estética y spa, ecocardiografía de última generación que reproduce imágenes a color del corazón; resonancia magnética y, además, fueron pioneros en cirugías laparoscópicas. Cáder expresó que tienen afiliados a 140 mil pacientes.

El asistente de gerencia del hospital M.I. San Antonio, Pedro Artero, enfatizó que una de las prioridades dentro de su personal es la calidad de atención al paciente. Son 25 empleados. A ellos se suman los médicos que tienen sus clínicas en este hospital.

“El hospital fue fundado en 1997 con el objetivo de llenar y satisfacer un vacío de especialidades en el área de la salud, contando con un calificado staff de médicos y equipos nuevos de la mejor calidad”, dijo el ingeniero de profesión.

Agregó que pronto funcionará la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN) y que el equipo tecnológico “ha sido suplido y modificado en la medida que se ha ido necesitando. En laboratorio clínico como el movimiento fue incrementando se compró otros equipos más nuevos y son menos susceptibles a errores humanos”, dijo Artero.

Este hospital, como el resto, funciona en infraestructuras propias. Para el caso en dos edificios. Uno de ellos es de dos niveles y el otro de tres niveles.

Por todas las bondades que ofrece la red privada de hospitales es que muchas personas optan por hacer uso de ellos.

Armando Velásquez aseguró que desde 2004 cuenta con Seguro Social. Sin embargo, durante todo este tiempo, sólo en una ocasión fue a consultar de emergencia.

“Prefiero hacer el esfuerzo de pagar una cita privada a ser mal atendido por médicos y enfermeras que poco valoran al paciente en la red pública. A eso se suma el tiempo que uno debe de esperar para recibir asistencia”, razonó.

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