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Bloom registra ocho infantes envenenados

Se trata de pequeños entre las edades de tres y 13 años. Dos de ellos fallecieron.

Empleada del hospital Bloom ingresa a la Unidad de Cuidados Intensivos. Foto EDH / archivo
Empleada del hospital Bloom ingresa a la Unidad de Cuidados Intensivos. Foto EDH / archivo

Por Yamileth Cáceres nacional@eldiariodehoy.com

Jul 23, 2013- 20:00

El hospital de niños Benjamín Bloom registra un incremento en la atención de infantes intoxicados con plaguicidas en lo que va del año.

Carlos Mena, epidemiólogo del centro médico, dijo que entre enero y el 6 de julio de 2013 ingresaron ocho pacientes por esta causa. El año pasado en el mismo periodo eran cinco.

Se trata de niños entre los tres y 13 años. Todos llegaron en estado crítico; dos de ellos fallecieron.

Cuatro de los menores se intoxicaron con organofosforado, dos con rodenticidas y el resto no se pudo determinar el tipo de veneno.

El organofosforado es una sustancia que afecta el sistema nervioso central, mientras que el rodenticida produce problemas respiratorios, seguidos de convulsiones y problemas de coagulación de la sangre.

Mena manifestó que en dos de los casos atendidos este año se sospechó de suicidio, el resto fue por envenenamientos accidentales.

“Los padres dejan en el suelo los envases. En el caso de los rodenticidas, son unas capsulitas como medicina que se supone que ya no hay. Los niños las vieron y las agarraron”, agregó Mena.

El epidemiólogo indicó que entre menor edad tiene la persona intoxicada mayor peligro de muerte corre.

“Los dos niños que fallecieron venían sumamente graves. Uno venía referido de Santa Tecla y otro de San Bartolo… Solo estuvieron aquí para mantenimiento”, añadió Mena.

El doctor dijo que a estos niños si no se les da tratamiento de inmediato el veneno hace su acción y los pacientes fallecen o quedan con graves secuelas.

La mayoría de los menores atendidos por envenenamiento ha permanecido entre siete y 15 días hospitalizados.

La historia común es que los padres guardan los tóxicos en botellas de gaseosa o refrescos, los dejan al alcance de los infantes y en un descuido se los toman.

La recomendación es no mantener venenos dentro de las viviendas y no colocarlos en botellas de refrescos ni permita que los menores entren a terrenos con cultivos.

En caso de que los pequeños presenten sensación de ahogo, salivación, problemas respiratorios, temblores o convulsiones deben llevarlos de inmediato a los centros de salud para que sean tratados.

En todo el año pasado, el hospital Bloom reporta el ingreso de 12 niños por esta causa.

Generalmente todos reciben tratamiento de cuidados intensivos debido a la gravedad con la que llegaron.

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