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Alumnos señalan las deficiencias en las aulas, según estudio

Faltan recursos y los docentes aún tienen que innovar su pedagogía Los estudiantes no entienden lo que sus docentes dicen en la clase

Un 72 % de mil alumnos que participaron en el estudio aspira a estudiar en la universidad.
Un 72 % de mil alumnos que participaron en el estudio aspira a estudiar en la universidad.

Por Susana Joma nacional@eldiariodehoy.com

Jun 12, 2013- 00:00

Los directores y docentes que laboran en el nivel de enseñanza media del sistema educativo público, así como sus estudiantes, viven momentos muy difíciles para enseñar y aprender. Eso está marcado por la falta de fondos y recursos en las instituciones, la carencia de capacitaciones pertinentes para los docentes y la violencia.

Eso es lo que pone en relieve un estudio realizado entre el 27 y 31 de mayo por la Universidad Francisco Gavidia (UFG), bajo el nombre Evaluación de la Calidad del Sistema Educativo Público por Estudiantes de Educación Media (política, actores y procesos).

La investigación, que consistió en encuestas a mil seis estudiantes de 44 institutos nacionales públicos de 40 municipios del país, mostró que un buen porcentaje de alumnos reconoce que sus maestros dominan la materia que enseñan y que además logran que haya participación durante las clases.

Sin embargo, la pedagogía debe ser objeto de revisión, porque a pesar de que cuatro de cada seis estudiantes dicen que sus profesores los ponen a leer y razonar, hay muchos que profesores que solo se basan en el uso de la pizarra, el dictado y copiar de los libros.

Hay respuestas de los mismos escolares que ponen aún más la alerta sobre cuánto podrían estar aprendiendo.

Según el estudio, el 57.2 % de jóvenes encuestados no entiende el vocabulario que sus maestros emplean cuando imparten la clase, lo cual significa un obstáculo para que capten y asimilen los conocimientos.

Según Óscar Picardo, especialista en Educación y director del Centro de Opinión Pública (COP) de la UFG, ese problema podría esta relacionado con el escaso o nulo hábito de lectura que hay entre la población escolar.

Picardo, quien sostuvo que este estudio complementa a otros dos que prevén realizar, parece no estar equivocado en su afirmación sobre el déficit de los alumnos, ya que si bien el 50 % reconoció que la biblioteca de su centro tiene disponibilidad de ejemplares y diversidad de bibliografía, cuando se les preguntó ¿Cuántos libros lees al año?, el 45 % aceptó que leía de uno a tres libros al año; el 39.1 % lee más de tres ; el 15 % no lee ninguno y 0.1 % no responde.

El problema de aprendizaje se agudiza porque hay muchos alumnos que afirmaron no tener libros de texto de las materias que estudian, tampoco laboratorios de ciencias ni otros recursos necesarios para el aprendizaje.

Los mismos directores han reportado en los últimos meses déficit de equipo y materiales en los talleres establecidos para las prácticas que se requieren en las modalidades técnicas. Lo anterior como resultado de los retrasos en la asignación de fondos de parte del Gobierno.

Un poco más de la mitad de los estudiantes consultados, 58.6 %, indicó que sus docentes se preparan para brindarles las clases, y si bien muchos centros de educación media cuentan con centros de cómputo y acceso a internet, a la larga los educadores no utilizan mucho esos recursos tecnológicos para dictarlas.

En este punto debe tomarse en cuenta que hay institutos que tienen equipo de cómputo, pero gran parte está arruinado o es muy limitado con respecto a la población de estudiantes. De igual forma, este año los centros de enseñanza sólo han tenido conexión a internet por esfuerzo propio, dado que el Ministerio de Educación lleva más de seis meses sin pagar el servicio a las compañías.

Óscar Picardo, el director del Centro de Opinión Pública de la UFG, detalló que la encuesta también arroja luz sobre otros temas como el esfuerzo económico que están realizando las familias que tienen hijos en este nivel educativo, pues de acuerdo con los alumnos el gasto diario es igual o mayor de tres dólares.

Los muchachos reportan notas por materia que exceden por unos puntos la nota promedio de la Paes, pero que son coherentes con la misma.

La preparación que los institutos les están dando de cara a la evaluación nacional, la gestión de los directores y el respeto hacia los profesores son temas que fueron considerados para este estudio.

Contrario a lo que muchos piensan, los estudiantes afirman que hay respeto hacia el director y los educadores.

Pero vuelven a poner en alerta sobre el tiempo efectivo que trabajan las escuelas; si bien el calendario señala 200 días lectivos, en la práctica el tiempo se diluye entre los asuetos nacionales y otras actividades que se programan a nivel institucional.

El 80 % de la población total encuestada reveló que los días de asueto no se limitan a las vacaciones de Semana Santa, agosto o Día de la Madre.

Picardo considera que es positivo que más del 80 % de los estudiantes reporta que en el seno de las comunidades educativas los motivan a participar en actividades artísticas y culturales extracurriculares, así como en el deporte.

Por otra parte, son muchos los jóvenes que tienen expectativas claras de superación. El 72 % planea ingresar a la universidad, algunos con vista a estudiar una ingeniería o carrera vinculada al comercio y administración, 20.3 % está consciente de que irá en busca de trabajo, mientras que el 8.4 % contempla migrar a otro país. Sólo el 8.2 % tiene duda de lo que hará al graduarse.

El especialista en Educación no descarta que, al final, la cifra de los que trabajarán o migrarán se incrementará debido a que las condiciones socioeconómicas del país, e incluso sus capacidades, no permiten que continúen una carrera de nivel superior. “Menos del 20 % de los que se gradúan entran a la universidad”, agregó.

Los estudiantes también fueron consultados sobre temas ligados a la violencia, como el acoso de todo tipo y la presencia de miembros de pandillas dentro y fuera de las instituciones.

No fueron pocos los que confirmaron haber conocido casos de este tipo y, de hecho, cuando se les pidió definir la palabra país, muchos la asociaron con inseguridad.

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