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Ninguna autoridad le notificó a víctima el beneficio a convicto

El criminal que haló el gatillo contra Luis Müller y su esposa también está protegido como "testigo criteriado"

Imagen de Luis Müller, pocos meses después de haber sido atacado. No tiene esperanzas de caminar. Una bala le destruyó tres vértebras y le dañó la médula. Foto EDH / Miguel Villalta
Imagen de Luis Müller, pocos meses después de haber sido atacado. No tiene esperanzas de caminar. Una bala le destruyó tres vértebras y le dañó la médula. Foto EDH / Miguel Villalta

Por Jorge Beltrán Luna nacional@eldiariodehoy.com

Jun 17, 2013- 19:00

Luis Müller advirtió ayer que de cualquier atentado que él llegara a sufrir responsabilizaba al sistema judicial, a la Policía Nacional Civil (PNC), a la Fiscalía General de la República (FGR) y en especial a Raúl Mauricio Martínez Peña, quien fue hallado culpable de ser el autor intelectual del intento de homicidio en su contra y del asesinato de su esposa, Verónica Guadalupe Martínez de Müller.

Postrado en su cama, padeciendo de paraplejía, Müller aseguró ayer que ninguna autoridad le había notificado que Martínez Peña, condenado a 45 años de cárcel por el intento de homicidio en él y por el asesinato de su esposa, había sido sacado del penal La Esperanza (conocido como Mariona) y beneficiado con arresto domiciliar desde principios de abril de este año.

De acuerdo con el artículo 106 del Código Procesal Penal en vigencia, la víctima tiene derecho a ser notificada de cualquier decisión judicial que favorezca al imputado. En este caso, según Müller, ese derecho le fue violado.

La víctima rechazó tajantemente el beneficio judicial otorgado a quien le destruyó su vida y la del resto de su familia, pues, según dijeron parientes cercanos a él, ahora Luis es como un niño, ya que para todo depende de la ayuda de su madre, o de su pequeño hijo de siete años y también de una enfermera.

Según la víctima, en este caso el sistema judicial ha velado más por los derechos del criminal y no se ha preocupado, por ejemplo, de proporcionarle asistencia sicológica, como lo manda la ley.

El autor material es ahora el protegido

Para lograr condenar a Martínez Peña, la Unidad Antihomicidios de la Fiscalía tuvo que dar beneficios penales a quien mató a Verónica Guadalupe y dejó por muerto a Luis, tras asestarle un disparo en la espalda que le destruyó parte de la médula espinal y tres vértebras, con lo cual lo condenó a vivir parapléjico de por vida.

El autor material es un miembro de la pandilla 18, quien decidió colaborar con la Fiscalía a cambio de beneficios judiciales.

De acuerdo con Luis, la Fiscalía le dijo que era necesario dar “criterio de oportunidad” (beneficios penales) al autor material para lograr la condena de Martínez Peña.

“Seguramente el autor material está protegido por la Policía, viviendo en alguna casa de protección a testigos”, especuló ayer la víctima.

De acuerdo con Luis, la participación de ese pandillero se logró establecer científicamente por la sangre que éste derramó al ser herido con un machete por otro de los asesinos, identificado como Luis Alberto Paredes.

Según explicó Luis, Paredes le aventó un machetazo, pero no logró pegarle a él, sino que por error se lo pegó al pandillero que tenía la pistola.

De una vida productiva a una vida dependiente

Luis recordó cómo era su vida antes de que Martínez Peña intentara matarlo: tenía estabilidad económica, un hogar feliz junto a su esposa e hijo.

Tenía muchos amigos de los que ahora solo cuenta con dos.

De acuerdo con la víctima, costearse el tratamiento médico a lo largo de más de cuatro años le ha costado la cantidad que podría rondar el medio millón de dólares, lo que lo ha obligado a deshacerse de siete terrenos y otros bienes.

Según la víctima, en este sentido también le han violado el derecho a la salud, pues hace pocos días, cuando fue llevado a un hospital público, le extendieron seis recetas, pero ninguna le surtieron porque no había de esas medicinas.

La urgencia de las medicinas lo obligó a mandar en reiteradas ocasiones a un pariente suyo, pero jamás le dieron las medicinas. Inclusive dejó de ir a reclamarlas luego de que un médico se enojó a tal punto de decirle en tono pésimo que dejaran de estar molestando, que ya sabían que no habían esas medicinas.

Para el colmo, según Luis, en la visita a ese hospital se infectó de una bacteria que le causó escoriaciones en la piel a tal punto de que se le han formado llagas en la espalda.

Luis afirma que diariamente solo en medicinas tiene un gasto aproximado de unos 20 dólares.

La víctima resiente el alto costo de las medicinas. “Hoy las pastillas que antes compraba a 31 centavos ahora me cuestan 60 centavos y no puedo comprar una, sino que tengo que comprar las tiras de cinco o 10, porque ya no me venden solo una. Por ejemplo, eso me pasa con la Sertal que tengo que comprar las tiras, aunque solo ocupe una”, indicó.

De momento, Luis, su hijo y su madre, una mujer de 70 y tantos años, dependen económicamente de la ayuda que algunos parientes les proporcionan. “Imagínense cómo me siento después de ser yo quien proporcionaba todo para la casa; hoy estoy peor que un niño y sin esperanzas de poder superar esta situación mientras el asesino está tranquilo en su casa”, puntualizó la víctima.

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