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Maras estarían tras el asesinato de soldado

Ataque ocurrió en Panchimalco, municipio "libre de violencia"

Un grupo de soldados carga el ataúd de Marco Antonio Ramírez Vega. Foto EDH / Jorge Beltrán
Un grupo de soldados carga el ataúd de Marco Antonio Ramírez Vega. Foto EDH / Jorge Beltrán

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May 26, 2013- 18:55

Seis miembros de la Mara Salvatrucha (MS) son supuestamente los responsables de asesinar a un soldado que estaba de alta en el Comando de Apoyo de Transmisiones de la Fuerza Armada (CATFA) y a un cobrador de buses, ambos asesinados el viernes anterior en una zona rural de Panchimalco, según fuentes militares no oficiales.

Ayer, los cantones Los Pajales, Panchimalquito, El Divisadero y otros que quedan en la zona oriente del municipio de Panchimalco eran los más vigilados: decenas de policías y soldados se encontraban apostados o patrullando a pie o en vehículos en la calle que une esos cantones.

Entre el puñado de militares, varios andaban investigando el caso en el que uno de sus compañeros, Marco Antonio Ramírez Vega, de 22 años, fue asesinado junto a José Álvaro Rodríguez Ortiz, cobrador del autobús.

Los testimonios de los sobrevivientes apuntan a que Ramírez Vega fue asesinado por su condición de militar, luego de haber sido despojado de su teléfono celular y otras prendas personales que llevaba en un maletín.

De acuerdo con las averiguaciones que han hecho militares, las cuales coinciden con lo dicho por vecinos de ese sector de Panchimalco, los delincuentes andaban vestidos con chaquetas militares, similares al uniforme “digital” (el más actual con que cuenta la Fuerza Armada) y con pantalones negros, parecidos a los que usa la Policía Nacional Civil (PNC). Todos los asesinos andaban cubiertos los rostros con gorros negros.

Asesinatos premeditados

Tres delincuentes hicieron parada al autobús en una curva que está cerca del centro escolar de Los Pajales. Una vez que el motorista detuvo la marcha, salieron otros tres hombres armados. Estos últimos, si bien andaban con chaquetas militares y pantalones negros, calzaban zapatos deportivos de varios colores.

Separaron a los hombres y las mujeres. A todos los despojaron de cuanto llevaban de valor. Sin embargo, al cobrador del autobús, al motorista y al soldado, los retiraron del grupo de hombres, pero el motorista logró correr y así fue como escapó de ser asesinado.

Testigos del hecho aseguran que el asesinato del cobrador, y la intención de matar al motorista, podría deberse a la falta de pago de la “renta”.

Esas mismas fuentes afirman que el homicidio contra el soldado no fue circunstancial, sino por ser militar.

De acuerdo con los informantes, los delincuentes seleccionaron a quienes matarían. Supuestamente, los asesinos reconocieron a Ramírez Vega porque en los cantones antes mencionados es bien sabido que era militar.

Familias pobres, las más golpeadas por las maras

Tanto la familia del soldado Ramírez Vega como la del cobrador Rodríguez Ortiz viven en circunstancias de pobreza.

Ambas víctimas eran pilares fundamentales en la economía de sus familias, según explicaron algunos de sus parientes.

El militar recién se había acompañado con una joven del mismo lugar donde vivía, el cantón Panchimalquito, aunque siempre seguía viviendo en casa de sus padres, a quienes ayudaba económicamente con el salario que como soldado devengaba desde hacía tres años, tiempo que tenía de estar prestando servicio militar.

Ayer por la mañana, las dos familias preparaban almuerzos para quienes los acompañarían en el sepelio. En ambas casas echaron mano de gallinas y patos, parte de su precario patrimonio familiar.

Las casas donde vivían las víctimas son de lámina y bahareque (de tierra y varas de bambú). La pobreza es evidente.

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