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Pandilla 18 amenaza de muerte a empleados de Centros Penales

Un memorándum fue leído por los directores a los empleados para advertirles sobre el peligro

Los militares acompañan a los empleados de la DGCP en una parte de su trayecto, hasta que ingresan a la cárcel en la que trabajan. Foto EDH / Lissette Lemus
Los militares acompañan a los empleados de la DGCP en una parte de su trayecto, hasta que ingresan a la cárcel en la que trabajan. Foto EDH / Lissette Lemus

Por sucesos@eldiariodehoy

May 13, 2013- 19:00

Una amenaza de muerte por parte de los pandilleros de la 18 contra todos los empleados de la Dirección General de Centros Penales (DGCP) habría sido detectada hace semanas por la inteligencia penitenciaria, según los confirmaron fuentes penitenciarias y militares.

La amenaza iba dirigida sobre todo contra el personal los custodios y empleados que tiene contacto directo son los pandilleros de la 18 y realizan tareas de seguridad.

“Cuando la lanzaron (la amenaza) puso todo el aparataje de inteligencia nuestro a investigar y no tenemos nada de eso”, expresó el director de Centros Penales, Nelson Rauda; aunque dijo que la información no pudo ser corroborada (ver entrevista).

Los mismos empleados de las cárceles y algunos directores de los centros penitenciarios aseguraron que las autoridades les advirtieron de los supuestos ataques hace dos semanas.

Militares que permanecen en los alrededores de varias cárceles confirmaron que sí existe la amenaza, que es real y que tienen órdenes de mantenerse alerta.

Un equipo de este periódico corroboró que en el penal de Izalco, en Sonsonate, los soldados acompañan a los empleados de la DGCP durante su trayecto por la desolada calle que conduce hacia la cárcel. Allí, un grupo de diez soldados, que usan gorros pasamontañas, brindan seguridad a los empleados.

Rauda calificó la acción como un acto de “compañerismo” y no admite que sea parte de un plan de seguridad penitenciario.

Las fuentes insistieron en que desde la Inspectoría General de Centros Penales se difundió una carta que iba dirigida hacia todos los directores para que pusieran en alerta a todos los empleados.

El memorándum, que no sobrepasaba siete líneas, según manifestaron, recomendaba “tomar las medidas correspondientes, ante supuestos ataques por parte de las pandillas contra los empleados de las cárceles”.

Los directores de cada centro penitenciario leyeron las cartas a todos sus subalternos. Inclusive, dijeron, les explicaron que las autoridades establecieron que la información había sido obtenida por parte de fuentes fidedignas.

La inteligencia estableció que los ataques iban a ser perpetrados por mareros a bordo de motocicletas y bicicletas.

La amenaza advertía que los atentados iban a ser realizados en paradas de buses y otros lugares donde transitan los empleados de seguridad.

Rauda, por su parte, expresó: “No sé a qué le llama “amenaza”, mucha gente. Algunas cosas son hasta infantiles. No logro entender a qué se refieren (los empleados), porque tampoco me lo han dicho directamente a mí. Yo esperaría que así como te lo dicen a ti (al periodista) me lo digan a mí o se lo digan a los subdirectores, pero no lo hacen. Yo hablo con los directores donde están los penales de la 18, no me dicen y nuestra gente entra y no hay ningún problema. No hemos visto problemas de ese tipo”, reiteró Rauda.

Varios empleados consultados se mostraron preocupados por la amenaza. Dijeron que los ataques de los pandilleros es un peligro latente que siempre ha existido en los alrededores de las cárceles.

Asimismo, admiten que son vulnerables ante los pandilleros, porque, ante la falta de personal de los equipos técnicos, algunos trabajan en varios presidios y se movilizan en autobuses.

Las autoridades de seguridad opinaron, por su parte, que la tregua no solo ha disminuido las cifras de homicidios en las calles, sino que también ha evitado los homicidios en contra los empleados penitenciarios.

Rauda asegura que en lo que va del año, ningún empleado de la DGCP ha sido asesinado por trabajar precisamente en una prisión.

Reducen militares en varias cárceles

Las fuentes militares corroboraron que en algunas cárceles la presencia de soldados ha sido reducida de forma significativa.

En el penal de Izalco, por ejemplo, en la entrada principal, solo dan seguridad dos soldados, cuando antes se mantenían entre siete y 10 efectivos militares.

Más aún, en la entrada de la parte norte no hay ninguno. La pluma se mantiene levantada, sin embargo, la seguridad de la Fuerza Armada en la referida cárcel se mantiene en los garitones principales.

En el penal de Izalco se encuentran recluidos pandilleros de la 18, donde recientemente los custodios interceptaron el ingreso de droga, celulares y otros ilícitos en los bafles que los empleados de una discoteca, que llegó a amenizar el Día de la Madre, pretendían ingresar en contubernio de varios reos.

En la cárcel Apanteos, la presencia militare también ha sido limitada. Solo hay un soldado en dos puestos. En la entrada principal ya no hay.

En el penal de Máxima Seguridad, en Zacatecoluca, los patrullajes solo lo hacen entre cuatro y seis soldados.

Y en Mariona ya no hay presencia militar alguna. Hace pocos días, dos prisioneros se escaparon de allí sin que hasta la fecha hayan sido localizados. Ambos han sido vistos en el municipio de Jucuarán, en Usulután.

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