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PNC pide a las personas que son extorsionadas denunciar al 133

Número de denuncias ha disminuido en primeros cuatro meses

Un agente de la Policía atiende una llamada telefónica de una víctima de extorsión. Las personas que estén siendo extorsionadas pueden marcar el número telefónico 133. Foto EDH
Un agente de la Policía atiende una llamada telefónica de una víctima de extorsión. Las personas que estén siendo extorsionadas pueden marcar el número telefónico 133. Foto EDH

Por David Marroquín sucesos@eldiariodehoy.com

May 18, 2013- 19:00

“Buenos días, Unidad Antipandillas a la orden”, pregunta un operador del número telefónico 133.

“Quisiera dar información sobre unos pandilleros que me están extorsionando”, dice una denunciante.

El operador le pregunta ¿A qué pandilla pertenecen estas personas?, mientras que la víctima le responde “por lo que he escuchado son de la Salvatrucha”.

Entonces el operador le pregunta que en ¿qué otras actividades delincuenciales sabe que andan estos pandilleros?

La víctima le responde “estos sujetos me han estado extorsionando al igual que a otras familias, a todos les piden pisto, a los dueños de tiendas, a los camiones ruteros que entran, lo amenazan a uno con matarlo”.

¿En qué zonas se están dando estos eventos que usted denuncia?, pregunta el operador, a lo que le responde la víctima: “esto es en el Puerto de La Libertad, pero está sucediendo en la mayoría de cantones como Chuntía, Termópilas, Colupe y también vienen otros pandilleros de la zona de Tamanique”.

El operador le pregunta si “estaría de acuerdo con colaborar con nuestra división?, a lo que le responde la víctima “mire, ahorita no se puede confiar en nadie, si arriesgándome estoy con hablarles a ustedes”.

“No se preocupe nosotros le garantizamos que su identidad y su información es confidencial, estaría de acuerdo que compañeros de nuestra unidad la aborden?”, le pregunta el operador, a lo que responde “les voy a volver llamar dentro de unos tres días”.

Entonces el operador aprovecha para plantearle la necesidad de “asignar una clave para identificarla en su próxima llamada, ¿cómo quisiera que le llamemos?

La víctima le responde, “Bueno, Anita” y se despide.

La conversación telefónica anterior es un caso verídico que se recibió en el 133 que es el número telefónico que le corresponde a la Unidad Antipandillas de la Policía para captar todas las denuncias en contra de las pandillas criminales.

Con la información proporcionada por el denunciante, la Unidad Antipandillas comienza a verificar el historial delictivo de los pandilleros denunciados en la base de datos de la Policía y un equipo de investigadores y policías élites se desplazan a la zona donde se han registrados las acciones criminales denunciados por la víctima Anita.

Al constatar que la información que proporcionó la víctima Anita era cierta, la ofendida vuelve a llamar al tercer día y se identifica con su clave.

El operador del 133 le manifiesta que la información que proporcionó ha sido corroborada por un equipo antipandillas por lo que trata de convencerla de que ponga su denuncia formal que les permita a las autoridades policiales iniciar las investigaciones que conduzcan a las capturas de los extorsionistas para que después sean condenados.

Además le garantizan de que su identidad no será revelada durante el proceso judicial para que no la conozcan los pandilleros y también le ofrecen que su voz será distorsionada con un aparato al momento de que llegue a declarar ante un tribunal de justicia.

Después de que Anita se decide colaborar con las autoridades, ella escoge un parque de San Salvador como punto de contacto donde pueden recogerla y llevarla a una de las casas de seguridad con las que cuenta la Unidad Antipandillas, donde las víctimas puedan contarles con toda la confianza y tranquilidad posible los acontecimientos que le han afectado a ella y a su familia.

Esa denuncia que ha brindado a la Policía es trasladada a la Fiscalía que será la institución que se encargará de dirigir las investigaciones del caso con el propósito de recolectar la mayor cantidad de evidencias que les permita demostrar ante un tribunal de justicia que los pandilleros que sean detenidos posteriormente son los responsables de la extorsión de la que Anita era la víctima.

Las autoridades policiales y fiscales han coincidido de que en el 95 por ciento de los casos de investigación por extorsión que son llevados a los tribunales, los implicados resultan siendo condenados.

Además las autoridades policiales destacan una reducción de las denuncias por extorsión en los primeros cuatro meses de este año. El informe de la Policía detalla que se recibieron 993 denuncias por extorsión desde enero hasta abril de este año. En ese mismo período del año pasado se tenían 1,062 avisos por extorsión, lo que significa que se tienen 69 avisos menos.

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