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Ganadero mata a un joven y lesiona a su esposa en un entierro

Contradictoriamente, estos hechos sucedieron en momentos en los que se hacía oración antes de sepultar a la suegra del agresor en Chalatenango.

El ganadero se suicidó en las afueras del cementerio, minutos después. Foto EDH / Lissette Lemus
El ganadero se suicidó en las afueras del cementerio, minutos después. Foto EDH / Lissette Lemus

Por Jaime López sucesos@eldiariodehoy.com

May 08, 2013- 19:55

En un hecho confuso e insólito, un hombre sacó su pistola, disparó contra un joven y contra su esposa, y luego se suicidó.

Los hechos sucedieron en momentos en que los dos fieles elevaban una oración poco antes de darle sepultura a su madre, en el cementerio de La Palma, Chalatenango.

El homicida y más tarde suicida fue identificado como Wilfredo Gutiérrez, de 47 años, un reconocido ganadero de la zona, considerado por sus vecinos como una “buena persona y trabajadora”.

Es más, algunos vecinos dijeron que el ganadero era miembro de una iglesia cristiana y que con frecuencia aconsejaba a sus amigos contra los malos hábitos.

El joven que fue atacado y que murió camino a la unidad de Salud, en La Palma, fue reconocido como Juan Carlos Cruz, de 24 años. Mientras que la esposa del atacante como Rosa Delia Salguero, de 43, quien fue trasladada al hospital Nueva Concepción, explicó la Policía.

La señora presentaba al menos un disparo cerca del corazón, dijo una vecina.

Líos pasionales

Según indagaciones preliminares de la Policía, todo habría comenzado por problemas pasionales (celos) por parte del agresor con su cónyuge, con quien tenía ocho días de haberse separado.

La separación había sido para atender a su madre, quien se encontraba en paso de muerte. Tenía 80 años.

La gran incógnita en el lugar de los hechos, ayer, era porqué disparó contra Juan Carlos, sobrino de su esposa, pues, según los testigos, lo atacó sin mediar palabra durante los actos fúnebres de su suegra.

Los disparos contra el joven no fueron precedidos de alguna discusión acalorada como suele suceder en otros casos, dijo una testigo.

El supuesto agresor ni siquiera se encontraba bajo los efectos del alcohol para creer que eso pudo haberlo influenciado a la hora de cometer los hechos.

Tampoco se supo que el joven hubiese tenido problema con Gutiérrez.

La señora que enterraban había sido velada en San Martín, en San Salvador, de donde fue trasladada al cementerio de La Palma cerca de las 2:20 de la tarde de ayer.

Tanto el agresor como las víctimas habían participado del velatorio en San Martín.

Ninguno de los asistentes a los actos fúnebres de la suegra del hechor manifestaron haber escuchado algún problema o discusión previa a los hechos violentos.

En la escena, los habitantes del municipio La Palma se mostraban consternados con la escena. Varias personas que acompañaban a la familia doliente, luego de los disparos, se tiraron al suelo para no ser alcanzados por las balas.

A pocos metros del lugar donde fue sepultada la suegra quedó el cadáver del yerno y a unos centímetros el arma con la que atacó a sus parientes y después se quitó la vida.

Luego de los disparos, la Policía corrió al lugar, pues el sitio es de dominio de las maras, quienes podrían haberse apoderado del arma del suicida, dijo un agente.

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