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VMT avala terminal sin oír a los transportistas

Terminal de Santa Rosa de Lima es propiedad de una cooperativa que no se dedica al transporte

En el predio solo colocaron balasto e hicieron una pequeña galera para el vigilante, pero no llegan buses. Mientras en el centro de la ciudad el desorden está a la orden del día provocado por buses y vendedores. Fotos EDH
En el predio solo colocaron balasto e hicieron una pequeña galera para el vigilante, pero no llegan buses. Mientras en el centro de la ciudad el desorden está a la orden del día provocado por buses y vendedores. Fotos EDH

Por Francisco Torres Insy Mendoza comunidades@eldiariodehoy.com

Abr 23, 2013- 20:00

LA UNIÓN. La terminal de buses que empezó a funcionar el lunes en Santa Rosa de Lima desató una fuerte pugna entre la cooperativa de empresarios dueña del terreno, empresarios del transporte público y el edil Jorge Rosales.

El malestar es porque los transportistas y edil dicen que el Viceministerio de Transporte (Vmt) no los tomó en cuenta al hacer consultas antes de autorizarla.

Delis Reyes, presidente de la Sociedad Cooperativa de Rutas Orientales (Scoro R.L.), argumenta que “eso que hay ahí no es una terminal, es un potrero donde no hay ni techos para que los usuarios puedan resguardarse del sol”.

No obstante, en el considerando tres del documento de autorización, el director general de transporte terrestre del Vmt, Luis Alonso Escamilla, afirma que la unidad técnica de transporte le emitió un informe en el que señala que la terminal ya se encuentra construida y que reúne las condiciones para funcionar como tal.

El Diario de Hoy constató que no hay una terminal, que solo se trata de un predio situado a 200 metros del mercado, donde colocaron balasto en el piso, se construyó una pequeña galera, un baño y la caseta del vigilante.

Se pidió una explicación al respecto a Escamilla, pero la Unidad de Comunicaciones del Vmt no proporcionó su versión.

“No entiendo cómo es que estos funcionarios se prestan a autorizar como terminal estos potreros que no reúnen las condiciones mínimas ni para los usuarios ni para los transportistas”, agregó Reyes.

El alcalde Rosales también tiene razones para tratar de evitar que el lote se use como terminal. “En el último año invertimos medio millón de dólares en mejorar las calles céntricas y si los buses vuelven a entrar las van a arruinar pronto”, argumenta.

Añadió que desde que asumió el poder ha tratado de ir ordenando la ciudad paulatinamente y que los buses traerían el caos nuevamente a Santa Rosa de Lima.

Visiones de desarrollo

Gaspar Portillo, delegado regional del Vmt, dijo que la Dirección General de Transporte Terrestre autorizó el uso de ese terreno como terminal esperando que eso ayude a descongestionar “un poco” el tráfico que hay en el centro.

Un empresario de la ruta 306 de Santa Rosa de Lima a San Salvador, que no se identificó, dijo estar de acuerdo en usar la terminal, pero solo de forma provisional: “Estamos de acuerdo para que haya un poco de orden vial”, dijo.

Pero José Antonio Romero, presidente de la Sociedad Cooperativa de Inversiones Limeñas (Scoil de R.L.), dueña del terreno avalado como terminal, dice que el único interés que tienen en que los buses se aparquen en ese lugar es el desarrollo de su municipio.

“Este alcalde cuando llegó sacó todos los buses de la ciudad y vaya a ver la pobre gente en los mercados no vende nada, por eso es que queremos que la terminal esté cerca de la actividad comercial, para que se hagan negocios”.

No obstante, la visión de desarrollo tanto de transportistas, de la alcaldía y de los empresarios es diferente, sobre todo porque el alcalde ve una agenda oculta en este pleito.

Para Rosales el único interés de los empresarios es elevar la plusvalía de una lotificación que recién se acaba de construir a menos de 100 metros de la terminal, que según él, es propiedad de varios asociados a Scoil de R.L.

“Ellos pelean porque la terminal esté ahí, porque sino no venderán los lotes porque esos terrenos baldíos son potreros”, dijo el edil Rosales.

Pero Romero arremete contra el alcalde al asegurar que es un hombre tozudo y que “pasará a la historia como el alcalde más nefasto que ha tenido Santa Rosa de Lima; como el que se acabó el comercio si sigue con esa necedad”.

Sin embargo, tras desahogarse, Romero admite que la lotificación sí es propiedad de cuatro miembros de Scoil de R.L., y que si bien es cierto que lo que ellos buscan es solo “ayudar al pueblo”, señaló que “estamos conscientes de que la terminal va a elevar la plusvalía de todas las propiedades, pero ese argumento es solo el caballito de batalla de ese alcalde”.

El edil Rosales dijo que ayer buscaría conversar con Escamilla para tratar de revertir el permiso, y que si no lo logra, no descarta interponer un amparo ante la sala de lo Contencioso Administrativo de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) “y vamos a pedir que se suspenda el acto reclamado de inmediato”, indicó.

Pero el alcalde tiene otro serio problema porque no tiene una propiedad que proponer como terminal. Dice que piensa en comprar un terreno, pero que no será pronto porque las finanzas de la comuna están en saldo rojo, aunque como medida paliativa al problema, la comuna puede rentar una propiedad afuera de la ciudad.

La solución que dio Rosales hace un año fue la autorización a los buseros para que usen el bulevar Enmanuel, situado afueras de la ciudad, como estacionamiento.

Delis Reyes agregó otro inconveniente a la problemática y es que la Policía ha comenzado a multarlos por hacer una parada que siempre hacían en la zona conocida como La Marquesa.

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