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Investigan el pasto marino de la Bahía Jiquilisco

Es la primera investigación en el país sobre esta planta marina monocotiledónea

Investigan el pasto marino de la Bahía Jiquilisco
Investigan el pasto marino de la Bahía Jiquilisco

Por Susana Joma nacional@elsalvador.com

Abr 20, 2013- 19:00

La franja costera del país acoge muchos recursos de flora y fauna de los que poco o nada se sabe. Uno de ellos es el pasto marino, sobre el cual cuatro especialistas de la organización Vivazul, la Iniciativa Carey de Pacífico (Icapo) y la Dirección de Patrimonio Cultural, de la secretaría de la Presidencia, iniciaron este miércoles 17 de abril una investigación.

El estudio, que se denomina “Mapeo y caracterización de pastos marinos”, se llevará a cabo en Golfo La Perra, un punto de la Bahía de Jiquilisco al que se puede llegar en lancha. Dista a unos 12 kilómetros de Puerto Parada, Usulután.

Los investigadores Mike Liles, de la Icapo; Enriqueta Ramírez, de Vivazul; Jenny Menjívar y Anna María Rivera, del Museo de Historia, quienes se movilizaron hasta la zona, informaron que este es el primer estudio que se llevará a cabo en el país respecto a esta planta monocotiledónea.

Este pastizal, que se caracteriza por tener líneas con hojas no tan largas y estrechas, tienen importancia en el ciclo de vida de la tortuga prieta que es herbívora, misma que para estas fechas empieza a visitar la Bahía.

Este es una de las cuatro especies de quelonios conocidos en el país, los otros son la carey, baule y golfina, que se están tratando de conservar.

Mike Liles, quien es biólogo marino, afirmó que en este proyecto, que se llevará a cabo en dos fases, tanto durante la estación seca como lluviosa, buscan identificar cuántos y que tipos de pastos hay, tiempo de floración, cómo se reproducen, el crecimiento, la resistencia a la contaminación por químicos o sólidos que llegan hasta la Bahía de Jiquilisco a través de los ríos que allí desembocan.

Verán cuáles son las especies de animales marinos (vivalvos, moluscos, peces, crustáceos, gusanos tubulares y otros) que se benefician de este recurso.

En la visita, que coincidió con el lanzamiento de la investigación, se pudo observar la presencia de algunas estrellas, caracoles, conchas, una pequeña anguila y cangrejos pequeños.

Se conoció que los análisis de las especies se realizarán en el Museo de Historia donde hay equipo y personal especializado.

Las expectativas están cifradas en que los resultados de la investigación permitirán exponer soluciones para la conservación del pasto y de las otras especies que forman el hábitat de la zona.

De allí la importancia que reviste la investigación sobre este recurso que está más presente en el mar Atlántico y en el mar Caribe.

Sin embargo, Liles explicó que sólo hay un sector del Pacífico Norte de Guatemala donde también hay presencia de pastizal marino.

El trabajo que el equipo interinstitucional hará es muy complejo. Según lo externado por Enriqueta Martínez, de Vivazul, tienen que aprovechar los tiempos de marea baja, que duran unas tres o cuatro horas para tomar muestras periódicas de pasto y contar los animales que encuentren en los 10 cuadrantes (espacios) que ellos delimitarán y que para efectos de seguimiento estarán ubicadas gracias a un sistema de geoposicionamiento satelital.

No se descarta que esta investigación, que se lleva a cabo en esta zona declarada Humedal de Importancia International en o octubre de 2005, permita conocer sobre especies que no estaban reportadas a nivel mundial, como suele ocurrir durante este tipo de estudios.

Justo es esta declaratoria la que favorece estas investigaciones con miras a realizar acciones de conservación de la biodiversidad y del aire.

Tanto Liles como Ramírez subrayan el hecho de que los pastizales marinos también juegan un papel importante en cuanto que ayudan a evitar la erosión en el lecho costero porque sus raíces estabilizan y retienen la arena, y almacenan grandes concentraciones de carbono.

¿Hay otras razones?

En el marco del Día Internacional de la Tierra, que se conmemora cada 22 de abril y en este caso bajo el lema Los Rostros del Cambio Climático, las representantes del Museo de Historia Natural resaltaron precisamente la capacidad que los pastos marinos tienen para almacenar carbono más que los bosques terrestres. Se conocen que pueden guardar cerca del 50 por ciento.

Eso es un punto que no hay que perder de vista para enfilar en su conservación, en momentos que la contaminación del aire incrementa debido a la actividad del hombre que como resultado termina afectado por las enfermedades de las vías respiratorias.

La directora del Museo de Historia Natural, Eunice Ester Echeverría, destacó que la falta de información que hay en el país con respecto a estos bosques se debe a que la mayoría de botánicos se ha dedicado a estudiar las especies terrestres.

El museo tiene listos dos especialistas taxónomos y está entre las funciones de esa institución apoyar los esfuerzos investigativos y de conservación que están haciendo las organizaciones no gubernamentales como Vivazul e Icapo, quienes plantearon el proyecto.

Se prevé que este esfuerzo lleve un año. Sin embargo, aún no tienen información sobre la inversión que implicará. Según explican en este momento las tres instituciones están poniendo personal y recursos pero será hasta el final que se conozca un monto.

Las observaciones preliminares apuntan que no hay presencia de pasto en la zona donde desembocan las aguas servidas que vienen de las poblaciones aledañas, descargas que también inciden en la vida de los organismos que hay en los manglares.

Cuando la marea baja los recursos de la bahía quedan expuestos al saqueo y además se convierten en alimento de animales domésticos, como los cerdos que ya han sido vistos incursionando en las zonas en donde hay pastos.

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