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Policías de C.A. urgen de una mejor paga

Para evitar compra de voluntades de agentes

El funcionario estadounidense visitó Honduras y Costa Rica como parte de su agenda estratégica regional en la lucha contra el crimen organizado y el narcotráfico. Foto EDH / Archivo
El funcionario estadounidense visitó Honduras y Costa Rica como parte de su agenda estratégica regional en la lucha contra el crimen organizado y el narcotráfico. Foto EDH / Archivo

Por Tomás Guevara

Abr 01, 2013- 18:45

El Secretario Adjunto para Asuntos Narcóticos Internacionales y Aplicación de la Ley de Estados Unidos, William Brownfield, valoró como positivos los avances en la Iniciativa para Seguridad Regional en América Central (Corsi) para la que el gobierno estadounidense destinará este año 85 millones de dólares aprobados en días recientes por el Congreso estadounidense.

Un 65 por ciento de esos recursos será destinado al Triángulo Norte, compuesto por El Salvador, Guatemala y Honduras, debido a que son los que presentan mayor acoso de la criminalidad.

Utilizando la metáfora del béisbol para referirse al accionar policial apoyado por otros organismos de Estados Unidos, el funcionario de más alto nivel del Departamento de Estado reconoció que en el combate a las redes del crimen organizado los cárteles de la droga han ganado “un cinco a tres por carrera”, hasta la fecha.

“El juego sí ha comenzado, el pitcher está lanzando bastante bien, aunque lamentablemente perdimos cinco carreras en el primer ‘inning’ y en este momento el otro lado (narcotráfico) está ganando cinco a tres o algo así… Faltan años para resolver este problema que tomó dos o tres décadas para profundizarse en Centroamérica”, explica Brownfield.

Estados Unidos estaría apostando a incrementar entre un 10 y un 15 por ciento el costo del traslado de drogas por el istmo para obligar a las redes de narcotraficantes y del crimen organizado a ceñirse a las reglas del mercado, y a buscar nuevas rutas y regiones para traficar los cargamentos de estupefacientes ilícitos.

Brownfield reconoce que el montaje de las unidades especializadas para combatir las redes de droga está dando resultados y muestra de ello es el incremento en intercepciones, detenciones y capturas de narcolanchas u avionetas en altamar.

Debilidad policial

Una erogación de mayores recursos y tecnología para combatir a los cárteles de droga no es suficiente si no hay un refuerzo en la estructura policial de los países más vulnerables como los del Triángulo Norte, destacó.

Brownfield mira con preocupación que los policías en los tres países en cuestión tengan pagas muy bajas, en comparación con otros servidores públicos, y esto los convierte en foco de atención para las redes criminales que disponen de recursos para comprar voluntades en altos y bajos niveles del sistema de seguridad pública.

También critica la flaqueza institucional para robustecer la ética y el orgullo personal de un agente del orden, que en países desarrollados goza de una autoestima y mucho respeto de la comunidad a la que sirve y de la que ellos se sienten parte importante.

“Sin duda alguna cuando una organización criminal tiene billones de dólares a su disposición busca los puntos vulnerables en cualquier institución… Puede ofrecer millones de dólares para hacer nada más que la persona no esté presente en tal lugar a la medianoche de un día y la verdad es que en cualquier país centroamericano esa posibilidad puede ser bastante atractiva para un policía común y humilde”, expone.

De ahí la preocupación del secretario adjunto sobre que los narcotraficantes puedan trasladar grandes mercancías por todo un territorio nacional y sin mayor esfuerzo.

El plan al que apuesta la oficina estadounidense es a reforzar las divisiones de asuntos internos de las policías, como unidades semiautónomas en las corporaciones que puedan investigar a los individuos de la policía que estén vinculados con el crimen organizado, para expulsarlos de la institución y eventualmente llevarlos a juicio.

Además cree que los nuevos reclutas deben pasar por un proceso de admisión con exámenes más profundos para asegurar que los candidatos a policía tienen la suficiente honradez y vocación para el servicio de la seguridad pública. Lo que debe estar acompañado de un proceso de educación y capacitación continua.

“En otras palabras, la profesionalización del policía para años y años que vienen. Hay que dar un sueldo razonable, lo sabemos en todo el mundo. Si el policía recibe un sueldo miserable él va a aceptar otras contribuciones si el sueldo no es suficiente para mantenerse a sí mismo y a su familia. Esa es responsabilidad del gobierno: asegurar que el sueldo es suficiente”, advirtió.

Brownfield expuso sus puntos de vista luego de una visita de trabajo por el istmo, donde estuvo en Honduras y Costa Rica como parte de su agenda estratégica regional.

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