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Los siete casos de muertes por intolerancia que más han conmocionado a El Salvador

En muchos casos vigilantes mataron a tiros a clientes de los negocios que atendían; otras muertes se cometieron por situaciones insignificantes

Un vigilante mató a un compañero que llegó a relevarlo tras una discusión en Ciudad Merliot. FOTO EDH Archivo.
Un vigilante mató a un compañero que llegó a relevarlo tras una discusión en Ciudad Merliot. FOTO EDH Archivo.

Por Jaime García Twitter: @escritordemundo

Mar 06, 2013- 15:17

Los casos de intolerancia siguen cobrando la vida de salvadoreños, en hechos insignificantes que terminaron en tragedia.

El más reciente es el del busero de la ruta 92 que mató a una conductora tras un pequeño accidente vial.

El 24 de septiembre de 2010, un vigilante mató a un compañero que llegó a relevarlo en su puesto en el interior de un centro comercial de Merliot.

José Ernesto Rivas murió al ser atacado a tiros por Rafael Antonio Flores.

Rivas era la persona que iba a relevar el turno de Flores, cuando ambos tuvieron una acalorada discusión que terminó en tragedia.

La noche del 31 de diciembre de 2010, un vigilante mató a un cliente en el parqueo de un restaurante en la colonia Escalón, al poniente de San Salvador.

Domingo Abarca, de 42 años, fue baleado por Oscar Galdámez, tras una discusión en el parqueo del restaurante. La víctima habían llegado a recoger un pavo para despedir el año.

Le siguen la lista con el ocurrido el 15 de Septiembre de 2011, en el que fue asesinado a tiros por un vigilante privado un cabo de la Policía Nacional Civil.

El agente José Alfredo Amayo Pineda, de 42 años, destacado en la subdelegación San José Arriba, de San Juan Nonualco, La Paz, gozaba de licencia y realizaba una diligencia junto a su esposa en un banco ubicado entre la 1a calle oriente y 3a avenida norte, en Santa Tecla, La Libertad.

El vigilante regañó a la esposa del cabo por llevar el celular encendido.

Pese a que la mujer apagó el celular y salió de la agencia bancaria el vigilante la agredió verbalmente y físicamente.

El cabo al ver que el vigilante sacó el arma de fuego se le abalanzó y recibió un disparo.

El cabo murió en el Hospital San Rafael de Santa Tecla.

El 27 de enero de 2011, un vigilante mató a un taxista porque éste no le quiso pagar un dólar por estacionarse en el parqueo de una gasolinera.

El hecho se registró a las 9:31 de la mañana en la estación de servicio localizada en la 49a. Avenida Sur y 12a. Calle Poniente.

La víctima, identificada como Marvin Oswaldo Chávez Flores, de 34 años, llegó a parquear su vehículo a ese lugar porque trasladó a su compañera de vida a la sede de los Juzgados Antimafia en San Salvador, ya que un familiar de ella era procesado. Ambos se fueron caminando desde ese lugar y minutos más tarde él fue por el taxi.

El vigilante le dijo que debía pagar un dólar, que es lo que cobran en ese lugar, pero el taxista se negó e intento irse.

Luego el taxista vuelve a llegar y se parquea a un costado de las bombas de gasolina, cuando el vigilante le vuelve a cobrar el dólar, discutieron y en ese momento, el vigilante dispara su arma calibre 10 milímetros en cinco ocasiones, según la Policía.

Un cabo policial que estaba cerca del lugar capturó al vigilante.

El 24 de enero de 2012, un vigilante del centro comercial ex-Biblioteca Nacional —en las cercanías del mercado ex- Cuartel, en el centro de San Salvador— mató a balazos a un vendedor de discos piratas tras haber sostenido una discusión.

El 4 de enero de 2013 Verónica Lisseth León, de 21 años, mató a cuchilladas a su hermana Anaís Isabel, de 19 años de edad en El Jocotillo, de Concepción Quezaltepeque, en Chalatenango.

La primera reclamó a la segunda por un par de zapatos que le había prestado.

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