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Gran devoción tras pequeñas imágenes o estampas católicas

La carencia de andas e imágenes en algunas iglesias y parroquias de los municipios del sur de Chalatenango ha obligado a los vecinos a utilizar pequeñas estampas del Vía Crucis

No menos de unos 20 fieles acompañan la imagen del Nazareno a la hora de salir de la iglesia de San Luis del Carmen, en la zona sur de Chalatenango, para el Vía Crucis. foto edh / Maynor Ruiz
No menos de unos 20 fieles acompañan la imagen del Nazareno a la hora de salir de la iglesia de San Luis del Carmen, en la zona sur de Chalatenango, para el Vía Crucis. foto edh / Maynor Ruiz

Por Maynor Ruiz maynor.ruiz@eldiariodehoy.com

Mar 23, 2013- 20:05

Los feligreses de los municipios de San Miguel de Mercedes, San Francisco Lempa, San Luis del Carmen y Azacualpa, en el departamento de Chalatenango comparten una peculiar forma de desarrollar los Vía Crucis durante el tiempo de cuaresma y Semana Santa.

En estas localidades, las iglesias, parroquias y ermitas no poseen imágenes de gran tamaño para hacer las procesiones de la Semana Mayor, sin embargo la fe los mueve a recorrer más de tres kilómetros en algunos casos.

Cada viernes de cuaresma, recorrer la calle que de Chalatenango conduce hasta San Luis de La Reina se convierte en una experiencia religiosa única. Al llegar a las inmediaciones del municipio de San Miguel de Mercedes, es común encontrar a un grupo de hombres y mujeres que llevan una pequeña imagen en un recorrido que supera los tres kilómetros.

“Esta procesión inicia a las 3:00 de la tarde y termina pasadas las 5:00 de la tarde, el propio Viernes Santo hay más afluencia de fieles”, dice Emma Hernández.

La devota, junto a unas 40 personas más acompaña a una mujer que carga una pequeña imagen que ha sido colocada en la punta de un palo y que ha sido decorada con pequeñas flores de temporada y unas tiras de listones.

Don Santos López, un lugareño, que sobrepasa los 60 años, dice que desde niño ha acompañado esta actividad y asegura que cada año es mayor el número de fieles que asiste.

Ellos han distribuido las 14 estaciones en los más de tres kilómetros. Es común ver en las casas a la orilla de la carretera, humildes altares con viejas estampas con cada uno de los últimos pasos de Jesús camino al Calvario.

En Azacualpa no hay recorrido, el Vía Crucis se hace dentro de la iglesia, ahí los vecinos desconocen las razones por las que durante los viernes de cuaresma no se realiza la tradicional procesión en las calles del pueblo.

Aunque si aseguran que durante la Semana Mayor si hay mucho fervor durante las actividades litúrgicas.

Al llegar al municipio de San Francisco Lempa, es común encontrar en cada esquina del pueblo los altares que en su mayoría son colocados por los jóvenes de los ministerios parroquiales o familias del lugar.

En el barrio Los Alas, la familia Alas es la encargada de colocar el pequeño altar para la décimo primer estación, Jesús Crucificado. Rhina Evelyn Alas, dice que es una tradición de familia hacer esta actividad.

“Recuerdo que de pequeña mi mamá y mi abuela eran las encargadas de hacer esta actividad, hoy lo hago con mis hijos y con el resto de la familia”, afirma Alas.

En ese municipio, la parroquia San Francisco de Asís no cuenta con imagen del Nazareno para hacer la procesión por lo que usan un pequeño crucifijo que no supera los 60 centímetros de alto por unos 25 de ancho.

En la parroquia de San Luis del Carmen, doña Rosa Elida Alvarado y doña Blanca Iris Figueroa, son las encargadas de realizar todos los preparativos tanto para los recorridos del Vía Crucis durante la cuaresma, como en Semana Santa.

Ahí la feligresía ha logrado adquirir una imagen del Nazareno de no más de un metro de altura y ha sido colocado en una pequeña anda que es cargada por cuatro hombres.

Cada viernes durante la cuaresma, la pequeña imagen sale a las 5:00 de la tarde de la iglesia y recorre las angostas calles del pueblo, acompañada por un grupo de hombres, mujeres y niños. Generalmente asisten unos 40 feligreses.

Ahí las estaciones se colocan en las esquinas de las viejas casas de adobe y en los lugares del recorrido donde no hay viviendas, se han colocado cruces de concreto, que con el paso del tiempo han comenzado a deteriorarse.

La decoración de la pequeña anda corre por cuenta de los fieles quienes con flores y listones morados y negros adornan la pequeña anda.

A la hora de salir, Alvarado reparte entre los asistentes viejas hojas de papel con los cánticos y oraciones que se rezan durante la procesión.

El grupo de fieles, que a la hora de finalizar el recorrido ha aumentado considerablemente, regresa cuando el reloj de la vieja parroquia marca las 7:00 de la noche.

La mujer recuerda que desde hace unos cuatro años la pequeña imagen del Nazareno, no estrena vestidura, pues un fiel devoto que llegaba todos los años desde San Salvador ya no lo ha hecho.

“Por esa razón hemos tenido que repetirle la túnica al Nazareno”, agrega Rosa Elida, mientras limpia y ordena las imágenes de San José y la Virgen Dolorosa para el Vía Crucis del Viernes Santo.

Ella dice desconocer la fecha exacta de cuando fueron adquiridas las pequeñas imágenes que durante la Semana Mayor logra congregar a casi los 1,855 habitantes.

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