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Estudio advierte de rezago en la educación inicial

Ciento noventa mil niños de entre cuatro y seis años no asisten a kínder ni parvularia

foto edh /ARCHIVO foto edh /ARCHIVO
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Por Susana Joma nacional@eldiariodehoy.com

Mar 23, 2013- 19:00

Aunque en los últimos 10 años el país ha hecho esfuerzos por generar normativas y algunas acciones para lograr la atención integral de las necesidades de la primera infancia, en la práctica eso se ha quedado corto. Eso es lo que se desprende de los resultados del estudio Primera Infancia en El Salvador, Estado actual y Perspectivas, que fue presentado recientemente por el especialista en educación Felipe Rivas.

Rivas afirma que sólo la mitad de niños del país de entre cuatro y seis años recibe educación inicial y parvularia, y existe más de 190 mil sin cobertura.

“La tasa neta (de matrícula) en educación inicial apenas alcanza el 0.6 por ciento”, expone el experto, quien desarrolló el estudio con apoyo técnico y financiero de Unicef, Plan, Save the Children y la Fundación Innovaciones Educativas de Centroamérica (FIECA).

Eso ocurre mientras la tasa de desnutrición, en términos de peso y talla, para niños entre tres meses y cinco años alcanza un 19.2 % , en la escuela nacional; una cifra que se eleva hasta 24 % en zonas rurales.

El estudio, que fue desarrollado con datos de 2000, 2010 y 2011, indica que el impacto de las iniciativas se ha visto menguado por eventos que vuelven más compleja la realidad cotidiana nacional como la crisis económica internacional, el cambio climático, la violencia y la migración.

“Los niños de cero a seis años tienen serios problemas para acceder a la educación”, cita el documento en alusión a una serie de obstáculos como la descoordinación y fragmentación que hay entre las instituciones que conforman el sistema de protección para la niñez, medidas que reduzcan la exclusión, los esquemas culturales y familiar, así como vacíos de ley…”, señala.

Según el estudio, el gobierno da menos prioridad presupuestaria a la enseñanza preescolar. Por eso no se tiene un avance suficiente si se ve a la luz del enfoque de derecho de los pequeños.

“La inversión promedio por alumno pasó de $153 dólares en 1996 a $274.38 en 2010, siendo la más baja del sistema. Esto responde a las limitantes de inversión educativa nacional que representa el 18.3 % del gasto público total y el 3.1 % del PIB”, explica.

El investigador expuso que al presentar el panorama sobre este segmento de la población, se busca estimular un enfoque integral de atención a la niñez salvadoreña y sobre todo incidir en las políticas integrales e integradoras de atención a esta población.

Con esto se pretende incidir en la generación de política y a la par la institucionalidad, legalidad y financiamiento.

Y es que la preocupación por lograr la atención integral y de calidad en los primeros años de vida estriba en que los estudios neurológicos señalan que este es un periodo clave, con respecto al desarrollo del cerebro del niño.

De acuerdo con lo expresado en la investigación, se calcula que la mitad del potencial del desarrollo intelectual de la persona, queda establecido a los cuatro años.

Felipe Rivas señala que a esa edad queda establecido el desarrollo motor, bienestar físico, desarrollo social efectivo, el interés en el aprendizaje, la curiosidad, la perseverancia, el desarrollo del lenguaje y desarrollo cognitivo.

Se trata de aspectos que se relacionan con los derechos de la infancia y que, según indica, se solventan con muestras de afecto, estímulos y educación inicial basada en experiencias que cubran el aprender a ser, a hacer y a conocer. Esto mediante la recreación y participación plena en un contexto familiar, sociocultural y ambiental.

Pero según indica Rivas, eso no se da en el país porque la valorización de la niñez es escasa, no han sido reconocidos como sujetos de derecho.

El estudio Primera Infancia en El Salvador, Estado Actual y Perspectivas indica que de 813 mil 242 infantes de cero a 6 años, el 53 % tiene entre cero y tres años y 47 % entre 4 y 6 años.

Además, el 58 % de infantes en estos grupos de población vive en el área urbana y 43 % en lo rural.

Y en todos los casos es ineludible lograr el desarrollo integral, lo cual requiere de una acción coordinada y de orden estratégica.

Esto también supone hacer un gran esfuerzo por mejorar las condiciones económicas del país, considerando que las necesidades de desarrollo infantil trascienden la parte de salud, la recreación y la seguridad.

En su análisis Rivas indica que el crecimiento económico existente es muy lento y no permite hacer una gran inversión social. A eso suma que la carga tributaria es muy baja y eso repercute en el aumento de la pobreza en términos absolutos y lo más preocupante es lo rural.

Debido a eso que se ha profundizado el desempleo, el subempleo y el empleo mal remunerado. Lo que implica que hay una alta concentración de la riqueza.

Sólo entre 2010 y 2011 la pobreza extrema pasó de 11.2 % a 12.2 %, afirma.

A eso se suma el hecho de que en 2011 había 188 mil 343 niños trabajando para generar ingresos al hogar. Aunque el estudio advierte que esa cifra fue menor que la de 2009, pero subraya que sí superó con 11 mil 273 a los que trabajaban en 2010.

Bajo esa situación hay que considerar otros esfuerzos que hay que hacer ya que según el estudio hoy en día la desnutrición en términos de peso y talla para los niños de entre tres meses y cinco años alcanza un 19.2 % a nivel nacional.

Sin embargo, al verlo desglosado, esa cifra se eleva a 24.2 % en las zonas rurales y a más del 40 % en algunos municipios del país.

Lograr el desarrollo integral supondría mejorar el entorno en que se desarrollan los infantes. Según Rivas no es fácil para los niños encontrar un lugar donde entretenerse y en muchos casos los espacios públicos existentes en las comunidades no reúnen las condiciones.

Sin ir más lejos hay escuelas donde los niños ni siquiera pueden correr y hacer ejercicios por falta de espacio.

La situación se complica porque las viviendas son pequeñas y los padres y madres de familia no tienen tiempo para jugar con los pequeños o no les gusta hacerlo.

Las condiciones ambientales agudizan la situación. El especialista en educación enfatiza que los problemas relacionados con el deterioro del medio ambiente son la causa de la muerte, morbilidad y discapacidad entre la población infantil.

El hecho que en la última década han aumentado el número de tormentas tropicales y huracanes que inciden en el clima local, también han incrementado el número de desastres en los cuales los niños son los más vulnerables.

Explica cómo en tiempo de lluvias y terremotos, los albergues no dan atención adecuada a los niños, bajo el argumento que son temporales.

El estudio también plantea el impacto de la violencia como uno de los obstáculos para el desarrollo integral infantil.

El fenómeno se vive en todas las dimensiones. Empezando por el hecho de que hay violencia intrafamiliar que genera traumas en el niño y que se traduce en su comportamiento y en su rendimiento académico, ante los cuales los padres reaccionan más violentos. Esto se agudiza con los ataques en la escuela y la comunidad. Por lo que el estudio recuerda que según la Convención de Derechos del Niño el Estado debe adoptar medias precisas para proteger la infancia.

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