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Quezaltepeque se aferra a vivir en paz

Maras pidieron a niños y jóvenes no involucrarse más en estructuras criminales, porque no llevan a nada bueno

Dos niños simbolizaron el comienzo de la paz en Quezaltepeque ayer. Las maras dijeron que lucharán por cambiar la imagen del municipio. Foto EDH / marvin recinos
Dos niños simbolizaron el comienzo de la paz en Quezaltepeque ayer. Las maras dijeron que lucharán por cambiar la imagen del municipio. Foto EDH / marvin recinos

Por Jaime López sucesos@eldiariodehoy.com

Ene 31, 2013- 18:40

Cansados de tanto homicidio, extorsiones, asaltos, violaciones y un sinfín de delitos, Quezaltepeque por fin ayer vio una luz de esperanza con la promesa que las pandillas hicieron de devolverle la paz y la tranquilidad al municipio.

El pacto fue sellado por pandilleros en prisión y en libertad con la venia de cientos de lugareños y representantes de las diversas instituciones.

Además, con la presencia de los mediadores monseñor Fabio Colindres y el exguerrillero Raúl Mijango, así como del ministro de Justicia y Seguridad Pública, David Munguía Payés, y pastores evangélicos.

El compromiso de las maras es que Quezaltepeque deje de ser visto como uno de los 20 municipios más violentos de El Salvador, donde día y noche las madres lloran el asesinato de sus hijos a manos de las pandillas.

El alcalde Carlos Morales manifestó que Quezaltepeque ha sido escenario de “horrendos homicidios cometidos con lujos de barbarie”, extorsiones, robos y muchos delitos atribuidos a los dos grupos delictivos MS-13 y pandilla 18.

“He estado en escenarios donde se han producido muertes violentas con lujo de barbarie, donde han mutilado en 12 y más piezas a una persona. Además han matado a una persona no con un balazo, sino con 17, 27 y más de 30 disparos”, lamentó el edil.

“Si es feo y terrible para la Policía y Fiscalía procesar una escena criminal, ¿cuán doloroso es para la familia, la madre, esposa e hijo de una víctima?”, subrayó el alcalde.

Agregó que, para los escépticos, los que no creen ni tienen confianza en este proceso, hay datos reveladores que demuestran su eficacia: más de 2,700 personas se han salvado de morir violentamente.

El pacto que se firmó en Quezaltepeque implica darle el beneficio de la duda a las dos maras, apuntó Morales.

El llamado del jefe municipal a las pandillas fue claro: firmar un acuerdo para que no se agredan entre ellos, pero tampoco a la población honrada y trabajadora local.

“Porque no son homicidios simples los que cometen, sino gravosos, con lujo de barbarie, con premeditación, alevosía, premeditación y ventaja; minimicen eso, la extorsión”, sentenció.

Pidió a las maras que dejen de exigir dinero bajo amenazas de muerte, “eso es terrible para las personas que sufren ese flagelo, además ya no roben más apoyados con arma de fuego y en grupos”.

Con esos compromisos fue firmado el acuerdo de la no violencia para que las personas disfruten de una verdadera zona especial de paz.

“Nosotros como MS nos comprometemos a hacer todo lo posible para devolverle una mejor imagen a Quezaltepeque y que ya no sea más visto como un pueblo violento “, advirtió un representante de la MS, quien aseguró asumir un compromiso importante, delicado y fuerte.

Los cabecillas de las pandillas en Quezaltepeque pidieron a los niños y adolescentes estudiantes no pertenecer más a grupos de maras, sino luchar por estudiar para ser personas de bien en la vida.

“Pedimos que nos ayuden a construir no a destruir”, afirmó El Diabólico, de la MS.

“El Cuyo”, de la pandilla 18, dijo que como padre de familia y como grupo, tratan de componer lo que han destruido en los últimos años.

“No queremos que la juventud de Quezaltepeque sufra lo que nosotros hemos pasado”, afirmó el pandillero.

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