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Joven mata a su hermana en un acto de intolerancia

La disputa entre ambas por el préstamo de una blusa y unos zapatos terminó en tragedia

La abuela de Verónica Lisseth (de blusa negra) y Anaís Isabel, ambas de apellido León, muestra una fotografía captada en 2009, donde las hermanas parecen tener una relación armoniosa. Foto EDH / Lissette Lemus
La abuela de Verónica Lisseth (de blusa negra) y Anaís Isabel, ambas de apellido León, muestra una fotografía captada en 2009, donde las hermanas parecen tener una relación armoniosa. Foto EDH / Lissette Lemus

Por Diana Escalante En Twitter: @dianabescalante

Ene 10, 2013- 20:00

Verónica Lisseth León, de 21 años, llegó el pasado 4 de enero a la pupusería donde trabajaba su hermana, en el cantón El Jocotillo, de Concepción Quezaltepeque, en Chalatenango, para pedirle que le devolviera un par de zapatos que le había prestado.

Su hermana, Anaís Isabel, de 19, habría reaccionado de forma violenta, según el informe de la Fiscalía, reclamándole a Verónica que ella también le devolviera una blusa que le había prestado.

La discusión se habría agudizado al grado que Anaís Isabel se marchó enojada de su lugar de trabajo. Su pariente hizo lo mismo minutos después, acompañada de un vecino.

Verónica y el adolescente caminaron hasta la casa de ella, situada a medio kilómetro del negocio donde ocurrió la pelea. Pocos metros antes de llegar al inmueble, construido de láminas y bahareque, hay que atravesar un riachuelo rodeado de maleza.

René Peña, jefe fiscal de Chalatenango, aseguró que el joven se detuvo en el río para lavarse las manos, mientras que la joven siguió la marcha; en el trayecto, su hermana Anaís Isabel le salió al paso de entre unos matorrales y la apuñaló en la cabeza, rostro y cuello.

Según el informe de las autoridades, el vecino de la víctima alcanzó a ver cuando Anaís acuchillaba a Verónica y corrió en busca de ayuda.

Lugareños y parientes de las hermanas León escucharon el bullicio y cuando se acercaron a la escena hallaron agonizando a la mujer de 21 años.

Peña manifestó que mientras los familiares de las mujeres esperaban a que llegara una ambulancia o una patrulla policial para auxiliar a Verónica, su hermana retornó a la pupusería donde trabajaba para quitarse la ropa ensangrentada y la tiró a la basura.

“Con los roqueros nadie se mete”

De acuerdo con las autoridades, Anaís Isabel fue capturada en flagrancia en su lugar de trabajo. Al momento de la detención, la joven aun tenía rastros de sangre en las manos y admitió ante las autoridades que había asesinado a su hermana.

“La imputada manifestó que ella pertenece a un grupo conocido en la zona como Los Roqueros y que ellos tienen un pacto con el diablo y no les importa matar, independientemente de que sean familiares, siempre y cuando los molesten o los provoquen”, expresó el jefe fiscal.

Peña agregó que la imputada tiene varios tatuajes de calaveras, cruces y estrellas a lo largo del cuerpo y siempre viste con ropa oscura.

Según el funcionario, el día del homicidio se le practicó un examen para determinar si estaba bajo los efectos de alguna droga o bebidas alcohólicas, pero los resultados fueron negativos.

La admisión del delito por parte de la imputada, el relato de los testigos, así como la ropa manchada de sangre y el cuchillo que fue encontrado en la escena del crimen son algunas de las evidencias con las que cuenta el Ministerio Público para demostrar la culpabilidad de la acusada.

El jefe fiscal y los parientes de las jóvenes confirmaron que el pasado miércoles el juez de Paz de Concepción Quezaltepeque envió el proceso a la fase de instrucción y la mujer quedó detenida provisionalmente. Se tiene previsto que la imputada sea trasladada hoy desde la sede policial del municipio hacia cárcel de mujeres.

Ayer, un equipo de El Diario de Hoy intentó conocer la versión de la imputada, pero un agente del puesto policial expresó en forma displicente que no estaba autorizado para dejar ver a la acusada.

Familia disfuncional

Los parientes de las hermanas no salen del asombro por la brutalidad con la que Anaís Isabel asesinó a su hermana Verónica “por una tontería”.

Los dolientes, de manera esquiva, dijeron desconocer si ellas llevaban una buena relación o si el homicidio de Verónica fue motivado por otro tipo de problema.

Lo que se limitaron a decir es que la víctima desde pequeña vivió con su hermano mayor (solo por parte de mamá), con su abuela y una tía. Agregaron que la joven cuidaba a una pareja de ancianos y con el dinero que ganaba ayudaba al sustento de la familia.

Por su parte, Anaís Isabel habitaba solo con su padre en una pequeña vivienda del mismo cantón. Ayer, el progenitor dijo desconocer cómo había ocurrido la tragedia del 4 de enero porque, según él, desde el 31 de diciembre había andado ingiriendo bebidas embriagantes y no se enteró de lo que pasó con sus hijas.

La madre de las hermanas desde hace un tiempo formó un hogar con otro señor, con quien procreó una cuarta niña. Aunque la mujer reside a pocas cuadras de la casa de sus hijos, estos dijeron que casi no se frecuentan.

La hermana menor de Verónica y de Anaís Isabel, una adolescente de 15 años (las tres hijas del mismo padre y madre), indicó que desde hace varios meses se fue a vivir a la casa de una tía en el centro de Chalatenango, por lo que tampoco supo decir cómo era la relación de sus parientes.

Esta no es la primera vez que la familia León ha tenido que enfrentar un suceso trágico: hace 10 años, otra hermana de las jóvenes pereció tras ingerir veneno. Un allegado de la familia aseguró que la víctima tendría a la fecha 24 años; sin embargo, no supo especificar si la muerte de la adolescente fue producto de un accidente o se trató de un suicidio.

Pobladores de El Jocotillo se mostraron consternados. Recordaron a Verónica como una joven sencilla, tranquila y que se rebuscaba por llevar el sustento a casa.

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