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El precio de defenderse

Algunos pierden la vida; otros, como los policías, enfrentan procesos judiciales engorrosos cuando se defienden y matan a los ladrones durante los asaltos dentro de los autobuses.

Carlos Arévalo, de 74 años, resultó muerto durante un asalto que fue cometido en el interior del autobús de la Ruta 177, placas AB 71-142, que opera en Zacatecoluca. El hecho ocurrió el pasado domingo 20. Foto EDH / Jorge Beltrán
Carlos Arévalo, de 74 años, resultó muerto durante un asalto que fue cometido en el interior del autobús de la Ruta 177, placas AB 71-142, que opera en Zacatecoluca. El hecho ocurrió el pasado domingo 20. Foto EDH / Jorge Beltrán

Por Óscar Iraheta Arteaga Twitter: @oscar_iraheta

Ene 30, 2013- 19:00

Quienes conocieron a Carlos Arévalo, de 74 años, lo recuerdan como un hombre amable, respetuoso y, sobre todo, de mucha paz con todos los vecinos. La costumbre de cargar el corvo afilado en su mano y nunca separarse del arma daban fe de que era un hombre como los de antes, de esos con mucho valor.

La mañana del pasado domingo 20, su valentía quedó comprobada. A pesar de su avanzada edad, el agricultor tuvo más valentía que todos los jóvenes y hombres que viajaban en el autobús armados con corvos. Se enfrentó a cuatro asaltantes.

Su destreza y valor con el corvo, sin embargo, no le alcanzaron para defenderse de los cuatro ladrones que asaltaban en el interior del autobús. Fue asesinado.

Carlos pagó con su vida el defenderse y se sumó a la larga lista de personas que han sido asesinadas en el interior de las unidades de transporte. Solo en las últimos dos meses, siete ataques armados han sido cometidos dentro de los autobuses, los cuales provocaron 20 personas heridas y cinco asesinadas.

En noviembre pasado, un policía evitó un robo e hirió a un ladrón en un autobús de la 101-D. En agosto anterior, otro hombre también evitó el robo en un microbús en Olocuilta. En ese mismo mes, otro hombre de avanzada edad fue asesinado por evitar que mataran a un hombre en un bus que opera en Aguilares. Y así, son innumerables los hechos de violencia en el interior de los buses.

Algunos de los ataques han sido cometidos cuando el conductor o los pasajeros intentaron defenderse de los hampones.

El homicidio de Carlos Arévalo ocurrió en el kilómetro 77 del cantón La Joya, en la carretera que desde Zacatecoluca lleva hacia San Vicente, dentro de un bus de la ruta 177, que hace su recorrido en los referidos lugares.

“Durante los más de 20 años que lo conocí, nunca me enteré de que amenazara o que peleara con alguien. Eso sí, nunca se separaba de su corvo. Siempre caminaba con su sombrero y siempre con el arma”, recuerda una de sus vecinas.

Carlos no tenía dinero, vivía de la poco que le daba la agricultura; es por eso que sus vecinos deducen que no se defendió por evitar perder los pocos dólares que pudo haber llevado consigo, sino para evitar el asalto, porque no le gustaban las injusticias.

El agricultor vivía en la colonia Las Margaritas, en Zacatecoluca, un lugar que está atestado de mareros de la 18.

Vecinos de la víctima insistieron en que durante las dos décadas que convivieron con él en la zona, nunca tuvo un pleito con alguien.

Fuentes policiales aseguran que el cobarde ataque lo cometieron cuatro ladrones, quienes habían abordado la unidad de transporte varios kilómetros atrás.

Dos de los sujetos sacaron sus armas en la parte delantera del bus y comenzaron a quitarles sus pocas pertenencias a los pasajeros. Otros dos armados se apostaron en la parte de atrás.

Mientras transcurría el robo, don Carlos desenfundó su corvo y neutralizó a uno de los mareros, lesionándolo en el brazo. El sujeto soltó el arma de fuego y, de inmediato Carlos le pegó otra herida en la pierna, según las fuentes.

El sujeto herido fue identificado como Santos Henríquez Hernández, de 22 años, (a) Chico, residente en el cantón El Espino, situado arriba de Zacatecoluca.

Luego, el septuagenario enfrentó a otro delincuente y logró herirlo levemente, sin embargo, el sujeto portaba un arma de fuego y le disparó en dos ocasiones, lo hirió de muerte.

Los demás ladrones saltaron de la unidad del transporte casi en marcha y corrieron hacia una quebrada de la zona, donde fueron perseguidos por los agentes policiales que llegaron varios minutos después del asalto.

El ladrón herido no corrió mucho y fue detenido por los agentes policiales y luego trasladado hacia el hospital Santa Teresa. Días después fue dado de alta.

Carlos también fue atendido por los policías y trasladado al mismo hospital, pero murió antes de lograr ser atendido por los médicos.

La Policía informó que, en el enfrentamiento, una pasajera identificada solo como Bárbara del Carmen H. M., quien reside en Cojutepeque, resultó con una lesión leve de bala, según declararon las fuentes policiales.

El precio de evitar el robo fue su muerte. Al igual que él, un sinnúmero de personas pierde la vida cuando se defienden en el interior de los autobuses. Otros, como un agente de la Policía que disparó contra unos mareros en Nejapa, han tenido que enfrentar procesos judiciales engorrosos por haberse defendido.

El asesinato del septuagenario hizo recordar a Daniel Medrano Carranza, un hombre de aproximadamente más de 60 años, quien también demostró su valor durante otro asalto en otro autobús.

Carranza era oriundo de un caserío de Ciudad Barrios y fue asesinado cuando salvó a una persona de ser ultimada en el interior de un autobús de la ruta 125.

El asesinato de Daniel fue cometido en agosto pasado, poco después del mediodía, en el kilómetro 28 del tramo de la carretera Troncal del Norte, que conecta Guazapa con Aguilares, cuando el bus se dirigía de San Salvador hacia Chalatenango.

El sexagenario defendió a un hombre a costa de su propia vida, pues los delincuentes le asestaron múltiples disparos de revólver.

Policía procesado por evitar asalto en Coaster

El último hecho en que un agente de la Policía se vio involucrado en un asalto y tuvo que utilizar su arma de fuego fue cometido el pasado sábado 19, en Nejapa.

Fuentes policiales detallaron que cuatro sujetos se hicieron pasar como pasajeros y de inmediato sacaron sus armas blancas y de fuego y procedieron a asaltar.

Habían robado celulares, billeteras, carteras, joyas, relojes y dinero en efectivo.

Cuando los asaltantes se preparaban para bajarse con todo el botín, un sujeto desenfundó su arma de fuego y disparó contra los ladrones.

Las balas impactaron en Wilson Ismael, de 17 años, (a) El Tres Chiches, un reconocido marero que reside en la comunidad Nueva Esperanza, de Nejapa, según fuentes allegadas a la investigación.

El sujeto, además, tiene varios antecedentes penales.

Uno de esos balazos atravesó la cabeza del marero.

La Policía lo trasladó hacia el hospital Zacamil, donde se recupera de las heridas. Las fuentes dijeron que, a raíz del disparo, ha perdido un ojo y su estado de salud es grave.

El agente de la Policía se entregó a sus mismos compañeros y fue procesado por el hecho. Un juzgado de Paz envió el caso a la etapa de instrucción (previa a juicio) y será procesado en 60 días. Sin embargo, el juzgado le cambió la cárcel por otras medidas como llegar a firmar cada cierto tiempo al juzgado, no salir del país y no cambiar domicilio.

Mientras tanto, un juzgado de menores procesó a Wilson Ismael por el robo. El juzgado sustituyó la cárcel a favor del menor, debido a las condiciones de salud en las que se encuentra.

El juez argumentó que tiene que ser atendido por los médicos en un hospital y que debe recibir un tratamiento médico, según revelaron las fuentes judiciales.

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