Intentan desviar avión a sede de Juegos Olímpicos de Invierno

La aeronave aterrizó sin problemas en el aeropuerto de Sabiha Gokcen, en las afueras de Estambul, con 110 pasajeros a bordo

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elsalvador.com

Por AP

2014-02-07 2:00:00

Un pasajero ucraniano de un avión con destino a Estambul afirmó que había una bomba a bordo e intentó desviar la aeronave a Sochi, Rusia, donde el viernes se inauguraron los Juegos Olímpicos de Invierno, informó un funcionario turco.

El avión procedente de Járkov, Ucrania, aterrizó sin problemas en el aeropuerto de Sabiha Gokcen, en las afueras de Estambul, pero 110 pasajeros permanecían a bordo y las autoridades turcas trataban de convencer al presunto secuestrador que se entregara pacíficamente, dijo el subsecretario de Transporte, Habib Soluk, a la televisión privada NTV. La estación reportó que el hombre había sido sometido, pero eso no ha sido confirmado.

Soluk señaló que el hombre se levantó de su asiento, gritó que había una bomba a bordo y trató de ingresar a la cabina de pilotos, la cual estaba cerrada. El piloto dijo que hubo un intento de secuestro y el aeropuerto fue puesto en alerta máxima.

Pegasus Airlines confirmó en un comunicado de prensa breve que hubo “una amenaza de bomba” a bordo de su vuelo a de Járkov.

Con aproximadamente 100,000 policías, agentes de seguridad y soldados emplazados en Sochi, Rusia se ha comprometido a asegurar “las Olimpiadas más seguras de la historia”. Pero los temores al terrorismo alimentados por recientes ataques de suicidas cargados con explosivos han dejado a atletas, espectadores y oficiales en todo el mundo nerviosos con respecto a amenazas potenciales.

Expertos en seguridad advirtieron que rebeldes islámicos en el Cáucaso, quienes han amenazado con sabotear los Juegos de Invierno a realizarse del 7 al 23 de febrero, podrían conseguir su objetivo escogiendo blancos no protegidos alejados de las sedes de los Juegos Olímpicos o incluso fuera de Sochi.

Ataques suicidas registrados en diciembre contra una estación de ferrocarril y un autobús en Volgogrado, Rusia, a unos 640 kilómetros (400 millas) al este de Sochi, mataron 34 personas y demostraron la habilidad de los rebeldes para atacar con una facilidad estremecedora. Un grupo musulmán involucrado en la guerra santa en Dagestán, núcleo de la rebelión islámica contra Rusia que ha engullido en el Cáucaso, se atribuyó la responsabilidad de los atentados en Volgogrado y amenazó con atacar en Sochi.