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Multitudinaria e inédita despedida

una multitud en la emblemática Plaza de San Pedro despidió ayer al Pontífice saliente entre vítores, sonrisas y lágrimas

Reacción del cardenal Antonio Rouco Varela (3o., con pañuelo) durante la última audiencia del Papa, ayer.Benedicto XVI (c) saluda desde el papamóvil a los peregrinos, tras ofrecer su última audiencia.
Reacción del cardenal Antonio Rouco Varela (3o., con pañuelo) durante la última audiencia del Papa, ayer.Benedicto XVI (c) saluda desde el papamóvil a los peregrinos, tras ofrecer su última audiencia.

Por Jaime García oriani Corresponsal en El Vaticano

Feb 27, 2013- 19:50

Un largo aplauso acompañó la entrada del Papa Benedicto XVI a su última audiencia ayer. El Pontífice recorrió en el Papa Móvil los pasillos de la Plaza, flanqueados por los emocionados fieles que se abalanzaban contra las barreras de seguridad. En ese momento, varios ojos se llenaron de lágrimas.

“Lloro, pero no hay que estar triste, sino agradecidos por todo lo que ha hecho el Papa”, repetía una madre italiana a sus hijos.

Banderas de numerosos países y mensajes de cariño al Pontífice decoraron la tupida Plaza de San Pedro, un escenario no habitual para estos encuentros que normalmente se llevan a cabo en el Aula Pablo VI.

“¡Gracias Santidad!”, “¡Recuerda: no estás solo!”, “La humildad de un hombre, la grandeza de un Papa”, fueron algunos de los mensajes que se expresaban en carteles los fieles.

Los asistencia a la audiencia fue masiva. La Plaza de San Pedro estuvo totalmente llena, al igual que su antesala, la Plaza Pío XII y la Via de la Conciliazione.

El Papa agradeció de todo corazón a los fieles y dijo estar conmovido porque ahí veía a “la Iglesia viva”. Explicó la razón de su renuncia. Contó que, al sentir que perdía sus fuerzas, abrió su corazón a Dios y le pidió orientación para tomar la mejor decisión, no por su bien, sino por el de la institución católica. “Amar a la Iglesia es tener el valor de tomar decisiones difíciles”, aseguró.

Afirmó que la vida de la persona que es elegida Papa pasa a ser de todos y que, con su decisión de renunciar, no retoma la vida privada: seguirá siendo de todos, de la Iglesia. Sostuvo que no estaba “bajando de la cruz” pese a renunciar a su puesto, sino que permanecerá al servicio de la Iglesia a través de la oración”.

Terminó su discurso pidiendo que le recuerden por siempre, que recen por los Cardenales y por el nuevo Papa. Y solicitó a los fieles a que no pierdan la fe, a que “en nuestros corazones esté la certeza que Dios está a nuestro lado”.

Fue interrumpido muchas veces por los aplausos de los presentes. Él respondía: “He querido a todos con el corazón del sucesor de Pedro, un corazón de Papa que se extiende a todo el mundo. Gracias por su amor”, puntualizó.

Salvadoreños presentes

Juan Carlos Peña es un seminarista salvadoreño que asistió a la última audiencia de Benedicto XVI. “Lo he vivido con mucha emoción, sabiendo que es un hecho importante. Lo recordaré como un momento especial de la vida, principalmente porque lo estoy viviendo dentro de la Iglesia”, dice Peña.

También el sacerdote salvadoreño Manuel de Jesús Lozano fue parte del histórico momento. Lo vivió con entusiasmo, muy cercano al Papa saliente y recuerda las palabras que el Pontífice pronunció en su mensaje del pasado 24 de febrero y las de este día: “Benedicto XVI no nos abandona, seguirá sirviendo a la Iglesia”, asegura Lozano.

El presbítero dijo que será el segundo cónclave que presenciará en Roma. “Cuando se eligió al sucesor de Juan Pablo II, yo era seminarista y nos insistían en rezar por los Cardenales y por el nuevo Papa. Igualmente ahora, tenemos que pedir por los que elegirán al Papa. Y hay que hacerlo con una actitud de espera, sabiendo que se seguirá haciendo la obra de la Iglesia”, puntualiza.

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