El fatídico 13 de
enero y febrero
Ese sábado quedó marcado en
los libros de historia nacional como uno de los
peores días para los salvadoreños.
La tierra se movió como nunca, con una
intensidad de 7.6 grados en la escala Ritcher;
equivalente a detonar 160 millones de toneladas
de dinamita (TNT), la fuerza fue
destructora
- Francisco
Mejía
- El Diario
de Hoy
En
una estación de radio local, un joven
locutor hablaba que era un maravilloso
día, propicio para visitar las playas del
litoral Pacífico, de fondo, se escuchaba
la música del grupo mexicano Maná
(pan caído del cielo). En ese instante la
señal de la emisora desapareció,
la tierra comenzó a moverse.
A las 11:40 de la mañana
ocurrió lo inesperado. Por 20 segundos la
tierra, literalmente se sacudió. Los
expertos le llaman acomodación de placas
tectónicas.
En las calles del Distrito Centro
Histórico, mientras unos se arrodillaban
y alzaban sus brazos, otros corrían
presos de los nervios.
Los carros se levantaban del pavimento,
vidrios de escaparates de almacenes se
rompían, televisores y otros
electrodomésticos cayeron al suelo.
El tendido de electricidad pública se
movía como un "saltacuerdas" algunas
chispas salían de los transformadores de
energía.
Muchas personas quedaron atrapadas en
ascensores de edificios, había llanto y
pánico entre la población.
Desde ese momento el tráfico por las
calles capitalinas se volvió una locura,
hubo pequeñas colisiones, pero nadie
reparaba en reclamar; lo único que
interesaba era llegar a casa a ver a los
suyos.
La red del sistema de teléfonos
celulares se cayó. Las comunicaciones
estaba interrumpidas.
La desgracia
Aunque la tierra dejó de moverse los
corazones de millares de salvadoreños
palpitaban con gran fuerza.
El sonido de ambulancias y carropatrullas se
escuchaba por todos lados. En la calle las
personas caminaban a paso acelerado.
Ninguno de los edificios del Centro
Histórico se vino abajo como muchos
esperaban, por la experiencia del terremoto de
1986.
Paulatinamente las personas fueron recobrando
la calma, era el mediodía. Todos se
preguntaban de cuántos grados
había sido el temblor y los estragos que
había causado.
Pronto las llamadas de emergencia saturaron
las líneas de teléfonos de los
cuerpos de socorro. Los avisos de auxilio
provenían de la zona sur de Nueva San
Salvador.
Un alud de 150 mil metros cúbicos de
tierra se habían desprendido de la
Cordillera del Bálsamo, sepultando cerca
de 200 casas.
Las brigadas de rescate se concentraron en la
zona de la colonias Las Colinas, edificada al
pie de la Cordillera, al sur de Nueva San
Salvador.
Por la envergadura de lo ocurrido esa zona se
convirtió en el símbolo de la
desgracia ocasionada por el terremoto.
Los primeros rescatistas llegaron al lugar
con palas en sus manos a la búsqueda de
vidas, fue difícil, entre un mar de
lodo.
La zona parecía como si un tractor
gigantesco había pasado por el lugar,
casas de dos niveles estaban repletas de tierra,
vehículos retorcidos.
Pero lo realmente aterrador era pensar que
debajo de las toneladas de tierra habían
personas aún con vida.
Rostros de angustia se observaban entre la
muchedumbre -curiosos y familiares- que se
había conglomerado en el área.
Socorristas de diferentes instituciones
hicieron grandes esfuerzos en la zona para
quitar la tierra que cubrió las
viviendas, a medida que su trabajo avanzaba los
muros de las viviendas comenzaron a
aparecer.
Los rescatistas parecían unos cusucos,
que rascaban en la tierra para meterse en las
casas.
Camas, ropa, juguetes,
electrodomésticos y otros objetos
surgían debajo de la tierra.
Al cabo de unas horas los primeros restos de
víctimas fueron desenterrados. Los
cadáveres eran depositados en una morgue
improvisada en uno de los pasajes de la colonia
a escasas cuadras de distancia.
El domingo en la madrugada, un grupo de
socorristas y paramédicos rodearon el
área donde se encontraba una persona con
vida. Se trataba de una mujer identificada como
Antonia.
En medio de tanta tristeza las labores de
rescate de víctimas se prolongaron por
casi dos semanas aún con la esperanza de
encontrar más sobrevivientes.
Al final, las estadisticas oficiales reflejan
que hubo cerca de 467 muertos sólo en Las
Colinas.
En el interior
Aeronaves de la Fuerza Armada volaron al
interior del país para conocer la
situación. En el oriente habían
habido pequeños deslizamientos de
tierra.
En el municipio de Santiago de María
del departamento de Usulután,
había quedado en ruinas, ahí la
mayoría de casas están construidas
con adobes y bajareque.
Pacientes del Hospital Nacional de San Miguel
habían sido reubicados en la calle ya que
el edificio estaba seriamente dañado.
Sobre
la autopista hacia el oriente del país,
justo en la zona conocida como "Curva de la
Leona", un deslizamiento de tierra cerró
la vía. Un autobús con pasajeros a
bordo había quedado sepultado.
En el occidente del país la
situación era menos desastroza, aunque
hubo derrumbes. En el departamento de Santa Ana,
una iglesia cayó.
Noches de desvelo en albergues
La noche del 13 de enero de 2001, El Salvador
durmió en las calles. Improvisadas
tiendas de campaña fueron instaladas en
jardines, avenidas y pasajes. La idea era
permanecer al aire libre.
Era casi imposible conciliar el sueño
por las réplicas del sismo.
El clima estaba frío, eso
complicó aún más la
situación. Debajo de los pasos a
desnivel, los mendigos tuvieron a muchos
huéspedes.
Los estacionamientos de las colonias se
convirtieron en dormitorios, las personas
ocuparon colchonetas, petates y hamacas. Algunas
zonas no contaban con el servicio de
electricidad.
En el municipio de Nueva San Salvador, uno de
los más dañados por el primer
terremoto, fueron instalados cuatro albergues:
en la zona verde de la residencial Pinares de
Suiza, en el estadio Las Delicias, Agua
Fría, en Lourdes, Colón, y el
más grande en el Complejo Deportivo El
Cafetalón.
Este último sirvió como refugio
para 12 mil damnificados.
En medio de tanta desgracia, un solo
sentimiento inundaba la zona: permanecer con
vida.
Instituciones de socorro y beneficencia
pública y miembros de iglesias
repartieron raciones de comida entre los
damnificados.
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Refuerzan
vigilancia de la actividad
sísmica
La
comunidad internacional prevé
dar más apoyo al país con
el fin de ampliar las redes
sismológica y
vulcanológica para mejorar la
investigación
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El
fatídico 13 de enero y
febrero
Ese
sábado quedó marcado en
los libros de historia nacional como
uno de los peores días para los
salvadoreños.
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Una
lección
aprendida
Con la
creación del Servicio Nacional
de Estudios Territoriales (SNET), el
gobierno busca tener una mejor
capacidad para la prevención de
riesgos
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Sin
daños por terremotos
Aumenta
interés por restaurar
edificios
Son
pocos los edificios con valor
histórico que aún quedan
en el centro capitalino, pero algunos
representativos ya fueron recuperados o
restaurados
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Preámbulo
de un día de
memorias
Ayer
por la tarde, vecinos de la colonia Las
Colinas, en Santa Tecla, preparaban un
acto religioso que expresa su dolor, su
fuerza y su esperanza de
reconstrucción
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Iglesias
realizan oficios
Los
salvadoreños recordarán
hoy a los compatriotas que murieron a
raíz de los terremotos. Los
oficios religiosos fúnebres
serán numerosos.
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Un
milagro de
Jesús
Haciendo
alusión a su nombre, Milagro de
Jesús, de 5 meses de edad, es
hija de una sobreviviente de la colonia
La Colina, arrasada por un alud de
tierra el 13 de enero de
2001
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Desastre
natural en el país
En una
estación de radio local, un
joven locutor hablaba que era un
maravilloso día propicio para
visitar las playas del litoral
Pacífico, de fondo, se escuchaba
la música del grupo mexicano
Maná (pan caído del
cielo).
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El
recuento de las
penurias
En la
siguiente crónica se recuerda el
momento del terremoto y los siguientes
minutos y horas; la voluble
condición humana ante la
trágica sorpresa.
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Ahijado
del presidente venezolano
cumplirá un año en El
Salvador
La
tierra tremió y los cerros
sepultaron las humildes viviendas de
esta pequeña comunidad hace un
año, pero entre el dolor y la
desesperación nació Hugo
Rafael.
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Prevención
la mejor
lección.
Cruz
Roja y Comandos de Salvamento coinciden
en hay que aprender a convivir con el
riesgo en este país
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Sin
financiamiento para 481
escuelas
Educación
necesita 90 millones de colones para
reconstruir 148 escuelas dañadas
por los terremotos
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Salvadoreños
bajo techo temporal
Aunque
el Gobierno señala los avances
en la vivivienda, miles de familias van
a cumplir su primer año bajo un
techo que se construyó para ser
temporal
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Ley
reduciría efectos de
desastres
Una ley
de prevención y
mitigación de desastres y
riesgos reduciría las
posibilidades de tragedias como las
ocasionadas por "Mitch" y los
terremotos
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Obras
de mitigación
entrampadas
Existe
un estudio integral que indica las
obras de mitigación a realizar
en la zona alta de La Colina; sin
embargo, la ejecución
está entrampada por la falta de
un lugar que sirva como botadero de
tierra.
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El
dolor revive en la
colina
Recordar
el 13 de enero de 2001 es despertar el
sufrimiento de muchas personas que
perdieron a sus familias. David Varela
Chávez, de 51 años,
perdió a su esposa Carmen, de
52, y a su hija Adriana, de
11.
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MOP
respondió a
emergencia
Los
terremotos destruyeron la red vial en
unos 29 puntos del país. La
más afectada fue la
Panamericana
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Inversión
millonaria
El
Ministerio de Obras Públicas
invertirá 370 millones de
dólares durante este año
para la modernización de la red
vial nacional.
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Cuando
la tierra se
acomodó
La
alegría de un nuevo milenio con
nueva moneda en el bolsillo duró
muy poco. Dos tragedias sin
parangón obligaron al gobierno y
a todas las instituciones a virar el
timón para enfrentar una
catástrofe humana
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Avanza
la
reconstrucción
A casi
un año de ocurrido el primer
terremoto, los resultados más
sobresalientes en materia de
reconstrucción se registran en
carreteras, viviendas y
escuelas.
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