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REPORTAJE

La economía se encamina a otro año de lento crecimiento

El panorama internacional se vislumbra favorable, pero los motores internos no terminan de arrancar. La incertidumbre política y la crisis fiscal siguen afectando el desempeño económico.

Por Omar Cabrera

Dic 12, 2017- 09:30

La economía de El Salvador es como un barco que recibe vientos favorables del entorno internacional que lo empujan hacia adelante. Sin embargo, los motores de la nave no funcionan bien y por lo tanto, su marcha es lenta.

Esta es la metáfora que utiliza la Fundación Salvadoreña para el Desarrollo Económico y Social (Fusades) para resumir la situación de la economía del país.

“La economía mundial sigue creciendo a buen ritmo, las perspectivas son de que va a crecer mejor en 2018. Eso le ayuda a la demanda de nuestras exportaciones”, destaca Pedro Argumedo, investigador de Fusades.

“Por otra parte, en el caso de Estados Unidos particularmente, la tasa de desempleo hispano está llegando a mínimos históricos, y eso ayuda a mantener el buen ritmo de remesas”, añade el especialista.

Las proyecciones apuntan a que Estados Unidos cerrará este año con un crecimiento del PIB de 2.2 %, y para 2018 se espera un aumento de 2.3 %. Ambas cifras son superiores al 1.6% que la potencia norteamericana cosechó en 2016.

Para El Salvador, el Banco Central de Reserva (BCR) proyecta un crecimiento económico de 2.4 % para el presente año, y de 2.5 % para el próximo.

El exministro de Hacienda, Manuel Hinds, ve como altamente probable un escenario de “continuidad” en la economía salvadoreña para 2018. Y entre los factores que evitan un mayor dinamismo señala los mensajes que envían algunos funcionarios de Gobierno de que quieren conducir al país a un modelo como el de Cuba o Venezuela, lo que genera desconfianza entre los inversionistas. “Ese es el riesgo más grande que existe aquí en el país”, opina Hinds.

Los sectores más dinámicos

El analista Rigoberto Monge explica que el dinamismo de la economía en 2017 ha tenido mucho que ver con las exportaciones, que crecieron en 5.7 % entre enero y octubre, en comparación con el mismo periodo de 2016.

“Exportar más volumen significa que se produjo más”, agrega Monge.

Las exportaciones de café y las de azúcar son las que más crecieron en ese periodo.

Por el lado de la demanda interna, esta se ha visto favorecida por un crecimiento de las remesas familiares, que sobrepasó el 10% entre enero y octubre del presente año, el mayor aumento registrado en ese periodo durante la última década.

Datos del BCR también indican que al cierre del segundo trimestre (el dato más reciente con que cuenta la institución), el sector que más creció fue el de los “bienes inmuebles y servicios a empresas”.

Este rubro incluye los alquileres de inmuebles de todo tipo, y servicios como los que prestan las compañías de outsourcing, como limpieza, mantenimiento, contabilidad, vigilancia, etc., según explica el gerente de Estadísticas Económicas del BCR, Edgar Cartagena.

El segundo sector que más creció en el segundo trimestre fue el agropecuario, que este año se vio favorecido por un invierno generoso.

La construcción, por su parte, ha experimentado un boom en el Área Metropolitana de San Salvador, con el inicio o continuación de proyectos como Millennium Plaza, Plaza Presidente, el edificio de oficinas Insigne, y varias torres de apartamentos como Casa 5, Premiere, Torre Libertad, y más de 10 adicionales.

Varios de estos proyectos continuarán su proceso de construcción el próximo año. A ellos se sumarán otros nuevos, según informa el presidente de la Cámara Salvadoreña de la Industria de la Construcción (Casalco), Ángel Díaz.

Para el próximo año también se han anunciado proyectos en el sector de energía. Uno de ellos es la construcción de una megaplanta de generación solar valorada en $150 millones, en Puerto El Triunfo, Usulután.

Otro megraproyecto que se espera inicie su fase principal de desarrollo en 2018 es el de la planta de generación de electricidad a partir de gas natural licuado en Acajutla, Sonsonate. Este proyecto está valorado en 800 millones de dólares, de los cuales solo se invirtieron cerca de 30 millones este año.

Los frenos y riesgos

Aún con estos elementos favorables, Fusades y analistas como Manuel Hinds señalan las carencias de la economía y los riesgos que se vislumbran para 2018.

Las encuestas de clima de inversión que Fusades hace entre representantes de empresas revelan que desde que el FMLN ganó la Presidencia la incertidumbre aumentó, sostiene Carolina Alas de Franco, investigadora de la institución.

Las encuestas mostraban que antes de las elecciones –tanto legislativas y municipales como presidenciales- el clima de inversión se deterioraba, pero después de los comicios, este mejoraba, explica la investigadora. Esta tendencia cambió a partir de 2009, cuando el FMLN ganó por primera vez la Presidencia. “Ganó el Frente y el empresariado mantuvo sus perspectivas negativas. No hubo ese efecto rebote”.

Manuel Hinds agrega que este clima se debe a las declaraciones de dirigentes del FMLN y del gobierno según las cuales su objetivo es conducir el país al Socialismo del Siglo XXI, donde se generan expropiaciones y se atacan las instituciones democráticas.

Otra área de preocupación que señalan los analistas es el pilar fiscal. En abril de este año, El Salvador cayó en impago cuando el Gobierno faltó a obligaciones por poco más de 50 millones que debía honrar con el fondo de pensiones de los trabajadores.

La agencia calificadora Standard & Poor’s declaró ese mes al país en “default selectivo”, lo que encareció el crédito para el Gobierno. “Hace 12 meses, la tasa de interés de los Letes rondaba el 4.5 % y 5 %, pero ahora está en 7.25 %”, resume el analista Rigoberto Monge.

A menos de tres semanas para que termine el año, el Presupuesto General de la Nación aún no ha sido aprobado. Y mientras que el principal partido de oposición, ARENA, insiste en una reducción del gasto, postura que también apoyan Fusades, y la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP), el Gobierno se resiste a hacerlo en la magnitud en que se lo exigen.

“Se tiene que lograr un acuerdo fiscal integral, y es indispensable que no solamente se reduzca a mayor financiamiento a través de endeudamiento, porque lo único que hacemos con eso es patear hacia adelante el problema”, añade Carolina Alas, de Fusades. “Tiene que haber un ajuste mucho más integral, y ver tanto los ingresos como una racionalización del gasto”.

La crisis fiscal es una de las nubes que ensombrecen el panorama económico para el próximo año, según coinciden los analistas.

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