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Tecnología

Robots y humanos trabajan en equilibrio en los almacenes de Amazon

Los robots hacen que el trabajo en los almacenes sea menos tedioso y demandante en el aspecto físico. Al mismo tiempo incrementan la eficiencia.

Por Expansión

Oct 17, 2017- 05:10

FLORENCE, NUEVA JERSEY. Las dinámicas entre las personas y las máquinas ocurren a diario en los almacenes de Amazon, los cuales se encuentran ubicados en lugares como Florence, Nueva Jersey, y Kent, Washington. En Kent, los robots parecen escarabajos gigantes que se apresuran mientras cargan anaqueles verticales sobre sus espaldas con mercancía que pesa hasta 1360 kilos. Cientos de ellos se mueven de forma autónoma dentro de una gran zona enjaulada y se siguen de cerca, pero no chocan.

En la orilla de la jaula, un grupo de trabajadores humanos —los “almacenadores”— meten productos en los anaqueles para rellenar su inventario. Los robots se llevan esos anaqueles y, cuando llegan las órdenes de los clientes para los productos que llevan en las espaldas, hacen filas en estaciones al otro lado de la jaula, como autos que esperan pasar por una caseta de cobro, detalla una publicación del New York Times.

En ese lugar, los “recolectores” humanos siguen instrucciones en pantallas de computadora, toman los objetos y los colocan en contenedores de plástico, los cuales desaparecen en cintas transportadoras que llegan a los “empacadores”, personas que meten los productos en cajas de cartón destinadas a los clientes.

Tal vez no haya una empresa que personifique mejor las ansiedades y esperanzas alrededor de la automatización que Amazon. Muchas personas, entre ellas el presidente Trump, culpan a la empresa de haber destruido los trabajos tradicionales de las ventas minoristas al provocar que la gente comprara en línea. Al mismo tiempo, el crecimiento impresionante de la empresa la ha convertido en una máquina de empleos, con una necesidad insaciable de empleados de nivel básico para que trabajen en sus bodegas con el fin de satisfacer los pedidos de sus clientes.

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La fuerza laboral a nivel mundial de Amazon es tres veces mayor a la de Microsoft y dieciocho veces más grande que la de Facebook; la semana pasada, Amazon afirmó que abriría una segunda oficina en Norteamérica con una disponibilidad para 50,000 empleados.

Para complicar aún más la ecuación, Amazon también está a la vanguardia de la automatización y ya ha encontrado nuevas formas de que los robots realicen el trabajo que alguna vez hicieron los empleados. En 2014, la empresa comenzó a introducir robots en sus bodegas: máquinas que originalmente desarrolló Kiva Systems, una empresa que Amazon compró por 775 millones de dólares dos años antes y que renombró como Amazon Robotics. En este momento, Amazon tiene más de 100,000 robots en acción por todo el mundo y planea añadir más.

Dave Clark, el alto ejecutivo a cargo de las operaciones en Amazon, señaló que la empresa quería que las máquinas realizaran la mayoría de las tareas monótonas y que las personas tuvieran trabajos que las mantuvieran ocupadas mentalmente.

El almacén en Florence es una muestra del tipo de trabajo en que las máquinas superan a las personas. Ocho brazos mecánicos operan en las instalaciones: una bodega donde se separan grandes cantidades de mercancía en unidades pequeñas y se distribuyen en centros de logística y envíos por todo Estados Unidos.

Los brazos tienen el extraño nombre de “paletizadores robóticos”, pero los trabajadores les han dado una pizca de personalidad: cada uno tiene una etiqueta pegada con nombres como Stuart, Dave y otros de los nombres de los minions de las películas Mi villano favorito. A diferencia de los robots en la bodega de Kent —cuyos diseños se basaron en las máquinas que Amazon obtuvo por medio de su adquisición de Kiva—, estos brazos provienen de una empresa externa.

Amazon comenzó a instalarlos a finales del año pasado. En una demostración de las posibilidades a futuro, Amazon presentó una simulación de realidad virtual con prototipos de los conceptos de los nuevos robots, entre ellos un brazo adaptado con un elevador de horquilla para que mueva las tarimas.

Cuando Amazon instaló los robots, algunas personas que antes apilaban los contenedores, tomaron cursos en la empresa para convertirse en operadores de robots. No se despidió a nadie cuando se instalaron los robots y Amazon encontró nuevas funciones para los trabajadores desplazados, aseguró Clark.

Clark añadió que la historia demostraba que la automatización aumenta la productividad y, en algunos casos, la demanda de los consumidores, lo cual al final crea más trabajos.

Explicó que los empleados de los almacenes continuarán trabajando en entornos llenos de tecnología. “Es un mito que la automatización destruya el crecimiento neto del empleo”, afirmó.

Tags Amazon Robots

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