Acuerdos de Paz 1992-2002


Palabras de honor


Mil novecientos ochenta y nueve cerró con el país conmocionado por la violencia y la destrucción causada por la ofensiva final del FMLN y que tuvo un costo de más de un millar de muertos. Fue ese un año en el que los olores a muerte y pólvora se respiraban por todo el territorio nacional.
La ofensiva guerrillera, realizada a partir del 19 de noviembre de 1990 en ocho departamentos de la República, se centró principalmente en la Zacamil, Soyapango y la colonia Escalón. Después de fallar en su intento de tomar el aeropuerto de Ilopango, donde iban a establecer un puente aéreo con Nicaragua para recibir tropa y armamento pesado, la guerrilla ocupa la colonia Zacamil, al sur de San Salvador, y la colonia Escalón. Mientras, la aviación aniquila varias columnas guerrilleras cuando bajaban del volcán de San Salvador hacia la ciudad. Posteriormente el Ejército logra desalojar a las bandas de irregulares, entre los que se contaban individuos de las más diversas nacionalidades, incluyendo europeos.
Escombros, heridos, muertos incinerados en las calles, fosas improvisadas a la orilla de
las carreteras vecinales fueron evidencias de aquellos combates. El FMLN pretendió demostrar su capacidad para ponerse, codo a codo, con el aparato bélico del gobierno salvadoreño, apoyado mayoritariamente por la población.
Pero un profundo análisis de los sucesos demostraba que la guerrilla había sido derrotada previamente por los portentosos sucesos que siguieron al derrumbe del Muro de Berlín y el
posterior colapso del Imperio Soviético y el desmembramiento del bloque socialista. El movimiento de liberación iniciado por la visita del Papa Juan Pablo II a Polonia, y el impacto del movimiento de "Solidarnòs" en los países subyugados del Pacto de Varsovia, marcaron el fin de la marejada comunista en el mundo. Ya en la reunión entre Gorbachov y Reagan de ese año se acordó poner fin a las guerras centroamericanas; era cuestión de tiempo para que la falta de apoyo político y sostén táctico (incluyendo el abastecimiento de pertrechos bélicos) condujera al término de la capacidad militar del FMLN.
Por desgracia, la miope evaluación de la realidad nacional que hizo el gobierno Cristiani, presentaba un empate en el terreno militar. Parecía como si la guerra había perdido su cauce original -de subversión y defensa- y las huestes de ambos ejércitos estaban cansadas y
desgastadas de combatir.
Los excesos vividos, y el fracaso de la ofensiva, fueron los detonantes para que se diera la reflexión acerca del grado de locura bestial al que había llegado El Salvador tras intensos años de un conflicto "de baja intensidad". La solución a la guerra no llegaría, pues, por medio del fragor de las armas o la sinrazón de actos terroristas protagonizados por la guerrilla y grupos operativos de los cuerpos de seguridad.
Tras participar en las exequias de los asesinados jesuitas, que mantuvieron estrechos vínculos con la subversión, el presidente Alfredo Cristiani ordena que se realicen serias investigaciones sobre el caso, las que en enero de 1990 conducen al inculpamiento, captura y proceso judicial de nueve militares de diferentes grados.
Algunos pertenecían a la Escuela Militar Capitán General Gerardo Barrios, y otros, al Batallón de Infantería de Reacción Inmediata Atlacatl.
ESPERANZA EN LA PAZ
Aunque había avances en las mesas de negociación, la guerrilla no cesaba en sus ataques contra las presas hidroeléctricas del río Lempa, las torres y redes de transmisión eléctrica, el sistema telefónico y las unidades de transporte público. El Estado Mayor Conjunto fue atacado con "tepezcuintles" o barriles de gas propano usados como catapultas, y fueron derribados varios aviones con misiles tierra-aire comprados a oficiales del Ejército Sandinista de Nicaragua.
La escalada de violencia también llegó a alcanzar a algunos asesores militares estadounidenses, asesinados en tierra el 2 de enero de 1991, tras el derribo de su helicóptero en zonas del departamento de Morazán tomadas por la guerrilla. Los comandantes Domínguez y Porfirio, responsables de aquellos dos crímenes, alegan que ordenaron las muertes por razones humanitarias o de eutanasia, dada la gravedad de las heridas en los cuerpos de los estadounidenses.
La violencia arrecia en un país que clama por que las pláticas de paz den resultados positivos, pese a la oposición de varios sectores del gobierno, las fuerzas armadas y la empresa privada, algunos de los cuales, desde la clandestinidad, lanzan amenazas y proclamas por medio de varios campos pagados aparecidos en los principales periódicos nacionales.
Mientras tanto, el partido democristiano había entrado en una fase de crisis interna permanente originada por las ambiciones de pequeños grupos que querían hacerse con el control total del instituto político.
Por otra parte la corrupción corroe al PDC desde su cúpula y el 6 de marzo de 1988, el New York Times denuncia la vinculación de un hijo del presidente Duarte en la malversación de dos millones de dólares de ayuda estadounidense. El dinero formaba parte de un programa multimillonario de la Comisión Nacional para Restauración de Áreas, CONARA, cuyo presidente, un cercano socio de Alejandro Duarte, fue forzado a renunciar por presiones de la embajada de Estados Unidos en El Salvador.
Más tarde, la familia Duarte se vio obligada a devolver públicamente, lo que en su oportunidad se llamó "El Cheque de la Vergüenza", consistente en una suma de fondos públicos que en forma ilegal habían canalizado a la cuenta particular de la familia.
La crisis democristiana se agudiza luego que el 20 de febrero de 1990, un cáncer hepático causara la muerte a su cabecilla histórico, Napoleón Duarte, con la subsiguiente lucha intestina por hacerse con el liderazgo del partido. Ante la evidente corrupción de régimen duartista, el 10 de marzo de 1990, la población da un voto de castigo a los democristianos y un rotundo triunfo a Alianza Republicana Nacionalista, ARENA, en las elecciones municipales para alcaldes y diputados.
ARENA obtiene 39 escaños en la Asamblea Legislativa frente a los 26 del PDC y a los de los otros contrincantes, (PCN, 9; CD, 8; MAC, 1 y UDN, 1) Con los tres poderes del Estado bajo un mismo control partidista, el Gobierno Central se lanza a una nueva ronda negociadora con la comandancia
del FMLN, abierta en México, el 4 de abril.
RUMORES Y AVANCES
Ya en esos momentos, se puede escuchar algunos rumores de golpe de Estado contra Cristiani, por lo que despierta ciertas dudas la sorpresiva visita que realiza el general Colin Powell, uno de los máximos jefes del ejército estadounidense en el Pentágono.
Para el 28 de abril y luego de 25 días de intensa negociación, la comisión gubernamental negociadora y la representación efemelenista llegan al acuerdo de que se reformarán 24 artículos de la Carta Magna promulgada en 1983, con el fin de darle un nuevo espacio legal a los acuerdos que vayan surgiendo de las mesas de discusión.
Pese a que el FMLN desarrolló, en mayo, varios ataques destructivos contra las presas hidroeléctricas, el sistema eléctrico nacional y el cuartel de la Primera Brigada de Infantería, las comisiones de diálogo se dieron cita en Querétaro (México), entre el 16 y el 22 de junio. En esa ronda se trataron asuntos referentes a un nuevo cuerpo de seguridad pública, llamado Policía Nacional Civil, que no estuviera sujeta a la injerencia militar del pasado, pero sin pensar el grave vacío de autoridad que se generaría al desmantelar los cuerpos de seguridad sin que estuviera preparada la nueva entidad. Eso eventualmente causó el gravísimo desborde de criminalidad que nos azota. Pese a los acuerdos sobre derechos humanos firmados con anterioridad, el 19 de julio son secuestrados el empresario Guillermo Sol Bang, el agricultor Gregorio Zelaya y el empresario Kevin Salume. El gobierno exige una explicación y los grupos insurgentes se hacen responsables por el primero de los secuestros, pero alegan no saber nada sobre el paradero del agricultor. La duda se cierne sobre las reales disposiciones del Frente para llegar a una paz negociada.
ONUSAL EN EL PAÍS
Como resultado de las negociaciones y la presión ejercida por el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, el peruano Javier Pérez de Cuéllar, el 26 de julio inicia sus operaciones un grupo de observadores de la ONU, bajo la designación de ONUSAL o Misión de las Naciones Unidas para El Salvador, que de hecho se desempeñaron como una fuerza de ocupación.
Entre agosto y octubre de 1991, ONUSAL, instalada en el Hotel El Salvador Sheraton, establece sedes regionales de observación y verificación del proceso de paz en San Miguel, Santa Ana, San Salvador y otros lugares del territorio nacional. En restaurantes, lugares de recreación, hoteles de lujo y moteles, se hará común la presencia de las camionetas blancas de la soldadesca internacional.
En ese marco de cosas, el 25 de septiembre son ratificadas reformas constitucionales de tipo electoral y se firma, en Nueva York, el acuerdo que da pie al surgimiento de la Comisión para la Paz (COPAZ). también se decide depurar y reducir el elevado número de miembros de la institución castrense, por entonces cercano a los 70 mil integrantes. En el lado negativo, los acuerdos no tocan el problema de los comandos urbanos de la guerrilla, autores de incontables asesinatos y secuestros.
Tras meses de investigaciones y procesos técnicos verificados por comisiones internacionales de policías y juristas, son llevados a juicio el coronel Guillermo Benavides, el teniente Yusshy René Mendoza y otros militares más, acusados del asesinato de los jesuitas de la UCA.
JUICIO POR CRIMEN
Del 26 al 28 de septiembre, un tribunal de conciencia, visto solamente por el juez e instalado en el propio local de la Corte Suprema de Justicia, escucha los alegatos de la parte acusatoria y los de la defensa, gracias a los cuales pueden reconstruir, paso a paso, los hechos. Se analiza desde la salida de los comandos de la Escuela Militar hasta que se perpetra el asesinato, enmedio de la ofensiva general desatada en noviembre de 1989.
Como resultado de eso, son absueltos siete soldados, y condenados los oficiales.
Ya para el 21 de octubre, las comisiones negociadoras han llegado a puntos en común respecto a 12 de los 14 puntos programados en la agenda de diálogo, en momentos en que la ciudad de Guatemala contempla la creación del Parlamento Centroamericano (PARLACEN), como un nuevo esfuerzo para lograr el restablecimiento de la Patria Grande Centroamericana, disuelta desde mediados de la centuria pasada.
Diez días más tarde, la Asamblea Legislativa salvadoreña aprueba nuevas reformas constitucionales en materias judiciales, electorales y de derechos humanos, que entran en vigencia a partir del 1 de diciembre. Eso ocurre quince días después de que la guerrilla pone fin a sus sabotajes en todo el territorio nacional, el Ejército suspende sus bombardeos aéreos y el uso de su artillería pesada y las rondas negociadoras continúan en San Miguel de Allende, en la localidad mexicana de Guanajuato. Más tarde se reabren las sesiones de negociación en la ciudad de Nueva York, en la propia sede de las Naciones Unidas.
Luego de dos semanas de intenso debate, el presidente Cristiani se une a sus representantes y, pocos minutos antes de que finalice 1991 se estampan las firmas en el Acta de Nueva York. La paz ha llegado a El Salvador, a la medianoche.