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Los
Acuerdos de paz
La historia del país en una mesa
David Escobar Galindo
En la segunda mitad del año 1989, las circunstancias
nacionales, regionales e internacionales eran propicias como
nunca para emprender un serio y sostenible esfuerzo para solucionar
la guerra salvadoreña por la vía política.
Internamente, la derecha conducía al Ejecutivo, y eso
le daba una gran claridad ala interlocución de parte
del Gobierno; regionalmente, el sandinismo estaba aceptando
de la mano del Plan Arias-entrar en la lógica
competitiva de la democracia, que los desalojaría de
la condición de "vanguardia revolucionaria"
en el poder en febrero de 1990; e internacionalmente , el
comunismo se estaba disolviendo en Europa, en una insospechada
secuencia de implosiones sucesivas.
Cristiani en su primer mensaje, propuso un diálogo
sin precondiciones; las fuerzas alzadas en armas luego
de unas cuantas semanas de reticencia y forcejeos, quizás
porque la guerrilla esperaba de AREAN más bien una
actitud guerrerista- tuvieron que acceder a ir a la mesa,
pese a estar ya en las últimas etapas de preparación
de su "Ofensiva hasta el tope". El primer encuentro
para el diálogo tuvo lugar en México, D.F.,
entre el 13 y el 15 de septiembre de 1989. de ahí salió
el Acuerdo de México, en el que se sentaron las premisas
de lo que sería el Acuerdo de Ginebra ya bajo el auspicio
de las Naciones Unidas, con el cual se definió el escenario
para la negociación plena e ininterrumpida.
El proceso negociador pudo avanzar y culminar positivamente,
porque se dieron los requisitos indispensables para que ello
ocurriera: una situación nacional, regional e internacional
favorable a la solución política; la aceptación
concreta por cada una de las partes, aunque ninguna
lo hiciera explícitamente- de que había que
llegar a un acuerdo de paz, y no pretender un simple armisticio;
el reconocimiento por ambos también implícito-
de que la naturaleza política de conflicto requería,
por lógica elemental, de una solución política;
y la participación muy comprometida y diligente de
un "tercero internacional", que ayudara a darle
forma al proceso, en este caso, las mismas Naciones Unidas
por medio de su Secretario General, bajo el seguimiento puntual
del Consejo de Seguridad.
El proceso se desarrolló desde el 13 de septiembre
de 1989 hasta la 14 de enero de 1992, cuando en la madrugada
de aquel día se acordó el calendario de cumplimento
de todos los acuerdos, en la sede de las Naciones Unidas,
en Nueva York. La espléndida solemnidad de la firma
del acuerdo de paz se dio en el castillo de Chapultepec, en
México, en la mañana del 16 de enero del mismo
año. Dos años, cuatro meses y tres días
duró todo el trabajo, que se cumplió en 25 reuniones,
en México, Venezuela, Costa Rica y Nueva York.
El acuerdo cumplió funciones de distinta índole.
En primer lugar, le puso fin a la guerra, de manera "impecable",
como lo calificó las Naciones Unidas; en segundo término,
definió las bases de un escenario de poder político
sin precedentes en el país, con el propósito
de ampliar y consolidar las posibilidades reales de la democracia;
como tercer aspecto, clausuró un largo periodo histórico
en que la violencia institucional y luego la violencia revolucionaria
se habían enseñoreado en la vida nacional; y
por último , al plasmar una solución "sin
vencedores invencidos", deslegitimó los nefastos
"prestigios" de la violencia, que hasta entonces
parecían imbatibles. El acuerdo de paz alzó,
en las cumbres de todos los volcanes del país, la bandera
de la paz.
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