Médicos con
vocación
Vocación significa llamado, es ese
sentir de que eres un profesional, no de
circunstancias, es realmente dedicarte de
corazón a lo que te gusta.
La situación que viví con mi
familia chilena de visita en El Salvador me
confirma que realmente existen profesionales
plásticos y profesionales de
vocación. Después de un hermoso
viaje al oriente del país, conociendo y
sintiendo el calor de San Miguel, los hermosos
parajes de Perquín, un viaje largo para
mis amigos salvadoreños y que a nosotros
los chilenos acostumbrados a las distancias nos
parecía mágico, los pinares del
Llano del Muerto nos recordaban nuestro sur,
disfrutamos de la calidez de la gente, del
frío. Con las energías al
máximo, comenzamos el lunes con nuestras
labores, fue un día normal hasta que la
más pequeña de mis sobrinas
comenzó con síntomas de una seria
complicación estomacal. Con los dolores
de los niños no se juega; a sus nueve
años Natalia sentía un dolor
interminable, del susto ni les cuento, sobre
todo para mí, la decisión de
llevarla a un hospital fue crucial: el Bloom. Al
llegar no me imaginé la delicadeza con
que fuimos atendidos, durante las horas que
pasamos allí se notaba la
preocupación del personal, médicos
internos, enfermeras, por todos aquellos
niños que llegaban, tampoco me
imaginé en lo que iba a terminar esta
visita en esa madrugada. Después de los
exámenes exhaustivos, regresamos a casa
para volver al hospital la mañana
siguiente, uno de aquellos médicos de
vocación nos dijo: aquí los
niños son iguales, no existe nacionalidad
ni niveles sociales. Qué grandes deben
ser los niveles de conocimiento para lograr
salvar a un niño que en la mayoría
de veces no puede expresar lo que siente,
así nos encontramos con la
decisión de estos sanadores que
tenían que operar de emergencia a Natalia
y extirparle el apéndice, todo fue
increíblemente rápido y acertado,
esperamos confiados en Dios y en las manos del
médico que la operó para que todo
fuera un éxito y gracias a Dios
así fue. Mi hermana lloraba en silencio
apoyada por mi cuñado, agradecidos
eternamente porque a pesar de no estar en su
país sintieron esa seguridad aquí.
Qué profesión tan sacrificada,
donde no se tranza con cosas vanales, se trata
de vida o muerte. Si todos buscáramos y
lucháramos por el bien común, la
vida sería otra cosa, y este hospital
tendría mayores recursos. Nunca se debe
tener verguenza para dar gracias al personal del
Hospital Bloom, gracias.