Viernes 8 de septiembre


Médicos con vocación

Vocación significa llamado, es ese sentir de que eres un profesional, no de circunstancias, es realmente dedicarte de corazón a lo que te gusta.

La situación que viví con mi familia chilena de visita en El Salvador me confirma que realmente existen profesionales plásticos y profesionales de vocación. Después de un hermoso viaje al oriente del país, conociendo y sintiendo el calor de San Miguel, los hermosos parajes de Perquín, un viaje largo para mis amigos salvadoreños y que a nosotros los chilenos acostumbrados a las distancias nos parecía mágico, los pinares del Llano del Muerto nos recordaban nuestro sur, disfrutamos de la calidez de la gente, del frío. Con las energías al máximo, comenzamos el lunes con nuestras labores, fue un día normal hasta que la más pequeña de mis sobrinas comenzó con síntomas de una seria complicación estomacal. Con los dolores de los niños no se juega; a sus nueve años Natalia sentía un dolor interminable, del susto ni les cuento, sobre todo para mí, la decisión de llevarla a un hospital fue crucial: el Bloom. Al llegar no me imaginé la delicadeza con que fuimos atendidos, durante las horas que pasamos allí se notaba la preocupación del personal, médicos internos, enfermeras, por todos aquellos niños que llegaban, tampoco me imaginé en lo que iba a terminar esta visita en esa madrugada. Después de los exámenes exhaustivos, regresamos a casa para volver al hospital la mañana siguiente, uno de aquellos médicos de vocación nos dijo: aquí los niños son iguales, no existe nacionalidad ni niveles sociales. Qué grandes deben ser los niveles de conocimiento para lograr salvar a un niño que en la mayoría de veces no puede expresar lo que siente, así nos encontramos con la decisión de estos sanadores que tenían que operar de emergencia a Natalia y extirparle el apéndice, todo fue increíblemente rápido y acertado, esperamos confiados en Dios y en las manos del médico que la operó para que todo fuera un éxito y gracias a Dios así fue. Mi hermana lloraba en silencio apoyada por mi cuñado, agradecidos eternamente porque a pesar de no estar en su país sintieron esa seguridad aquí. Qué profesión tan sacrificada, donde no se tranza con cosas vanales, se trata de vida o muerte. Si todos buscáramos y lucháramos por el bien común, la vida sería otra cosa, y este hospital tendría mayores recursos. Nunca se debe tener verguenza para dar gracias al personal del Hospital Bloom, gracias.


[Nacional] [Negocios] [Deportes] [Editorial] [Escenarios] [El País] [Chat]
[
Obituario] [Escríbanos] [Ediciones anteriores] [Otros Sitios] [Hablemos] [VIDA] [Guanaquín] [Vértice]
[
RUZ'00] [Portada] [Planeta Alternativo]


Copyright 1995 - 2000. El Diario de Hoy
Derechos Reservados. Prohibida su reproducción total o
parcial sin autorización escrita de su titular.
www.elsalvador.com