El automóvil
del futuro
¿Se imagina un automóvil que
consuma un galón de gasolina por cada 100
kilómetros, que responda a las
órdenes por medio de su voz y que no
tenga timón? A finales de agosto, este
coche y su tripulación recorrieron
algunas calles de San Salvador.
- Ricardo
Guevara
- El Diario
de Hoy
- Fotos
EDH/Lizette Moreno
El
Fingo es el prototipo de un automóvil
compacto futurista, diseñado y construido
por Fernando Javier López, de 34
años, un ingeniero en robótica, y
su amigo Osvaldo Juan Malvestitti, de 65
años, ambos de nacionalidad
argentina.
A simple vista, el vehículo no tiene
ningún atractivo especial que lo
diferencie de otros autos de su clase, pero al
observar detenidamente su interior se entra a un
mundo digital, en el que sobresalen controles,
monitores de televisión y se descubre que
no tiene timón.
En su lugar hay un par de manos digitales
dibujadas en el tablero, a través de las
cuales se guía el automóvil con
solo mover un dedo (similar a un "ratón"
de computadora).
El costo aproximado que se invirtió en
fabricarlo, según Fernando, fue de unos
85 mil dólares, y se necesitó de
10 años para trabajar en el diseño
y poder llevarlo a la práctica.
Dedicado a los discapacitados
"La idea principal era crear un sistema de
control universal para vehículos, en el
que un inválido pudiera manejarlo sin
ningún esfuerzo, ya que el carro
prácticamente se conduce solo", afirma
Osvaldo Malvestitti, copiloto del "Fingo".
Es por medio de unas cámaras y
sensores, instalados en la parte delantera del
carro (bajo el parachoques) que se logra
descodificar la temperatura del asfalto (sigue
la línea calorífica) y las
señales de tránsito de la calle
(la línea blanca continua), haciendo que
la computadora guíe la nave por sí
solo.
Además, si el conductor le da la orden
al carro de "enciéndete", este lo hace
inmediatamente; pero si se encuentra aburrido
mientras conduce puede conversar con su auto, ya
que posee un programa especial para ello.
Luego de perfeccionar y probar cada una de
las actividades que puede realizar el "Fingo",
Fernando y Osvaldo se propusieron entrar al
libro de los "Guinness Records", tratando de ser
los únicos pilotos latinoamericanos que
le dan la vuelta al mundo en un automotor sin
volante.
En
perfecto estado
Desde que partieron de Argentina, en
septiembre de 1999, solo le han hecho tres
cambios de aceite (cada 10 mil
kilómetros); no han cambiado llantas, ni
han hecho reparaciones mecánicas ni de
las computadoras, con excepción de una
revisión general que hicieron en su paso
por México.
"En nuestro recorrido hemos viajado a
velocidades de160 kilómetros por hora,
sin utilizar el volante, y gracias a Dios sin
tener ningún problema", afirma Osvaldo,
quien ademas dice que cuando los policías
de tránsito les hacen parada se quedan
admirados y se sacan fotos a la par del
vehículo.
Una de las anécdotas interesantes de
los conductores del "Fingo" es que cuando
pasaron por el Medio Oriente, un jeque
árabe les ofrecía 10 millones de
dólares por el carro, pero no quisieron
venderlo, ya que, según ellos, es un
patrimonio de los argentinos y los
latinoamericanos.
Aunque el "Fingo" aún no ha terminado
su recorrido por el mundo &emdash;se espera que
llegue a Argentina dentro de mes y medio&emdash;
ya existen siete compañías de
autos interesadas en construirlo en serie, pero
mientras esa ocasión llega, los
salvadoreños solo podemos imaginarnos el
dinero que nos ahorraríamos en
combustible.
Avances tecnológicos
El automóvil está dotado con
dos sistemas electrónicos a bordo: uno
que contiene un banco de datos con
información mundial a través de
una computadora "PC" estándar, mientras
que el otro es un sistema de control
diseñado para dirigir al "Fingo" con un
solo dedo.
Posee
también seis cámaras que
monitorean el funcionamiento del vehículo
y la carretera, sistemas automáticos de
cricos, luces, encendido, etc.
También tiene freno de mano digital,
una antena satelital que funciona a control
remoto; el motor es de 1200 centímetros
cúbicos y tiene cinco velocidades.
Alrededor del mundo
El 4 de septiembre de 1999 inició la
travesía del "Fingo" en la Ciudad de
Córdoba, Argentina, recorriendo hasta la
fecha cerca de 32 mil kilómetros.
Viajó hasta Río de Janeiro,
Brasil, en donde fue trasladado por avión
a Holanda, en donde inició su
travesía por Europa, recorriendo
Bélgica, Alemania, Australia, Italia y
Grecia, en donde fue embarcado por un "ferry"
hacia Israel, cruzando el Medio Oriente.
Palestina, Egipto y Hong Kong fueron otros de
los lugares que ha recorrido.
Posteriormente fue embarcado hacia Long
Beach, Estados Unidos, visitando Texas,
México, Guatemala y El Salvador.
Continuará su viaje hacia Nicaragua,
Costa Rica, Panamá, Ecuador, Perú,
Chile para finalizar la aventura en su
país de origen, Argentina.