Jueves 7 de septiembre


Experiencia guatemalteca se encamina a corregir las imperfecciones de la libre competencia
Gasolina: las lecciones de Guatemala

Dentro del libre mercado, el Gobierno conoce los precios que declara el importador y el margen de ganancia que obtiene, según la experiencia chapi-na. Corregirán los errores, modificando las leyes

Lourdes Méndez
El Diario de Hoy

Subida en el carruaje de la libre competencia, Guatemala vive desde hace seis años una supuesta liberalización del mercado de los combustibles que, en apariencia, siempre ha buscado beneficiar al consumidor final, vía bajos precios.

Sin embargo, transcurrido el tiempo, los guatemaltecos han puesto los ojos en las imperfecciones del libre mercado y trabajan en los mecanismos legales para corregirlos. Tanto así que piensan supervisar el funcionamiento del sistema.

¿Qué ocurrió en el país vecino para que de pronto el mismo Gobierno plantee la necesidad de supervisar o controlar el modelo de libre mercado sin llegar a separarse del mismo?

Casi calcado, es el problema que ocurre en El Salvador: alza desmedida en el precio de venta de la gasolina y el diesel, y el alto margen de ganancia de las compañías importadoras.

Borrón y cuenta nueva

Las presiones de los guatemaltecos llevaron a que el Congreso formara una "Comisión Especifica" que investiga los incrementos en los combustibles y la electricidad, y tiene por objetivo liberalizar toda la cadena que interviene en el mercado de los combustibles.

La Comisión, encabezada por el diputado Jorge Mario Ríos Muñoz -miembro del partido en el Gobierno- estuvo a punto de cambiar el esquema de comercialización. Es decir, abandonar "en un abrir y cerrar de ojos" el libre mercado y pasar al mercado regulado.

La misma Comisión ha comprobado que "en Guatemala, los que realmente están compitiendo en libre mercado son los expendedores -distribuidores minoristas- y no las típicas empresas transnacionales", aseveró el parlamentario Ríos.

Por suerte, antes de que el Congreso aprobara por decreto el "correctivo de emergencia", que obligaba a las marcas Shell, Texaco y Esso, a bajar los márgenes de ganancia para que incidieran en una inmediata reducción de precios al consumidor, por voluntad propia, las transnacionales lo hicieron.

Esa acción se tomó primero en Guatemala y, semanas después, ocurrió en El Salvador. La diferencia del hecho es el tiempo y la moneda, porque en ambos países la reducción fue de 70 centavos.

Para Ríos Muñoz, "las compañías internacionales no perdieron; sólo dejaron de ganar". La estrategia aplicada en Guatemala fue la pauta que cambió el manejo político. Los diputados abandonaron las medidas de presión, que los tenía tan dispuestos a regresar al mercado regulado.

¿Qué les preocupa?

Según el parlamentario, en Guatemala "no existe la forma de regular el sistema de libre mercado. "Entiéndase por supervisar -dijo- que el mercado respete la libre competencia para que no haya abusos, como los que actualmente ocurren".

Pese a que existe una Ley de Libre Competencia "la misma carece de herramientas que le den a las autoridades facultad para comprobar, casi de inmediato, si todo está funcionando bien en la cadena", apuntó Ríos Muñoz, tras recordar que con la actual ley y el mismo sistema de libre mercado, "se puede hacer todo lo que quieran".

¿Qué van a supervisar?

El acceso a la información y el margen de utilidades son los dos puntos que preocupan al Gobierno y parlamentarios guatemaltecos, ahora enfrentados con el esquema de libre mercado que implantó el Partido de Avanzada Nacional (PAN) en 1994.

"Vemos con preocupación la libertad que tienen ciertas empresas para estar entrometidas y participar en la cadena de distribución del combustible", declaró Ríos Muñoz a un grupo de gasolineros salvadoreños que, acompañados de varios periodistas, visitaron Guatemala para conocer la experiencia guatemalteca.

¿Por qué les preocupa? El parlamentario fue claro: "Dentro de poco, muchas de esas empresas se pueden convertir en monopolios dentro del mismo mercado liberado. Suavemente dejarían de ser oligopolios".

La Ley de Comercialización de Hidrocarburos, vigente en Guatemala, no contempla ninguna regulación para que esas empresas abandonen el negocio de distribución minorista donde también son gasolineros.

Lo mismo ocurre en El Salvador, pese a que las compañías operan dentro de un mercado regulado en el rubro de la importación.


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