Experiencia
guatemalteca se encamina a corregir las
imperfecciones de la libre competencia
Gasolina: las
lecciones de Guatemala
Dentro del libre mercado,
el Gobierno conoce los precios que declara el
importador y el margen de ganancia que obtiene,
según la experiencia chapi-na.
Corregirán los errores, modificando las
leyes
- Lourdes
Méndez
- El Diario
de Hoy
Subida en el carruaje de la libre
competencia, Guatemala vive desde hace seis
años una supuesta liberalización
del mercado de los combustibles que, en
apariencia, siempre ha buscado beneficiar al
consumidor final, vía bajos precios.
Sin embargo, transcurrido el tiempo, los
guatemaltecos han puesto los ojos en las
imperfecciones del libre mercado y trabajan en
los mecanismos legales para corregirlos. Tanto
así que piensan supervisar el
funcionamiento del sistema.
¿Qué ocurrió en el
país vecino para que de pronto el mismo
Gobierno plantee la necesidad de supervisar o
controlar el modelo de libre mercado sin llegar
a separarse del mismo?
Casi calcado, es el problema que ocurre en El
Salvador: alza desmedida en el precio de venta
de la gasolina y el diesel, y el alto margen de
ganancia de las compañías
importadoras.
Borrón y cuenta nueva
Las presiones de los guatemaltecos llevaron a
que el Congreso formara una "Comisión
Especifica" que investiga los incrementos en los
combustibles y la electricidad, y tiene por
objetivo liberalizar toda la cadena que
interviene en el mercado de los
combustibles.
La Comisión, encabezada por el
diputado Jorge Mario Ríos Muñoz
-miembro del partido en el Gobierno- estuvo a
punto de cambiar el esquema de
comercialización. Es decir, abandonar "en
un abrir y cerrar de ojos" el libre mercado y
pasar al mercado regulado.
La misma Comisión ha comprobado que
"en Guatemala, los que realmente están
compitiendo en libre mercado son los
expendedores -distribuidores minoristas- y no
las típicas empresas transnacionales",
aseveró el parlamentario Ríos.
Por suerte, antes de que el Congreso aprobara
por decreto el "correctivo de emergencia", que
obligaba a las marcas Shell, Texaco y Esso, a
bajar los márgenes de ganancia para que
incidieran en una inmediata reducción de
precios al consumidor, por voluntad propia, las
transnacionales lo hicieron.
Esa acción se tomó primero en
Guatemala y, semanas después,
ocurrió en El Salvador. La diferencia del
hecho es el tiempo y la moneda, porque en ambos
países la reducción fue de 70
centavos.
Para Ríos Muñoz, "las
compañías internacionales no
perdieron; sólo dejaron de ganar". La
estrategia aplicada en Guatemala fue la pauta
que cambió el manejo político. Los
diputados abandonaron las medidas de
presión, que los tenía tan
dispuestos a regresar al mercado regulado.
¿Qué les preocupa?
Según el parlamentario, en Guatemala
"no existe la forma de regular el sistema de
libre mercado. "Entiéndase por supervisar
-dijo- que el mercado respete la libre
competencia para que no haya abusos, como los
que actualmente ocurren".
Pese a que existe una Ley de Libre
Competencia "la misma carece de herramientas que
le den a las autoridades facultad para
comprobar, casi de inmediato, si todo
está funcionando bien en la cadena",
apuntó Ríos Muñoz, tras
recordar que con la actual ley y el mismo
sistema de libre mercado, "se puede hacer todo
lo que quieran".
¿Qué van a supervisar?
El acceso a la información y el margen
de utilidades son los dos puntos que preocupan
al Gobierno y parlamentarios guatemaltecos,
ahora enfrentados con el esquema de libre
mercado que implantó el Partido de
Avanzada Nacional (PAN) en 1994.
"Vemos con preocupación la libertad
que tienen ciertas empresas para estar
entrometidas y participar en la cadena de
distribución del combustible",
declaró Ríos Muñoz a un
grupo de gasolineros salvadoreños que,
acompañados de varios periodistas,
visitaron Guatemala para conocer la experiencia
guatemalteca.
¿Por qué les preocupa? El
parlamentario fue claro: "Dentro de poco, muchas
de esas empresas se pueden convertir en
monopolios dentro del mismo mercado liberado.
Suavemente dejarían de ser
oligopolios".
La Ley de Comercialización de
Hidrocarburos, vigente en Guatemala, no
contempla ninguna regulación para que
esas empresas abandonen el negocio de
distribución minorista donde
también son gasolineros.
Lo mismo ocurre en El Salvador, pese a que
las compañías operan dentro de un
mercado regulado en el rubro de la
importación.