Un
negocio llamado Jesús
Jesús nunca
fundó una iglesia. Pese a que todos los
religiosos piensan lo contrario.
El Diario de
Hoy
Lo
que el nazareno predicaba era más bien
una filosofía de vida. Una especie de
método por medio del cual se pudiera
tener una existencia mejor... y en beneficio del
prójimo.
Pero a dos mil
años de nacido, el fenómeno
Jesús se ha convertido en uno de los
negocios más lucrativos de la sociedad
occidental.
Y nuestro país
no se ha quedado a la zaga. Pululan por doquier
las iglesias con nombres rimbombantes para
llamar la atención de los posibles
fieles.
Cualquiera se pregunta
si realmente estas sectas buscan engendrar la
semilla crística en las conciencias
humanas, o más bien conseguir un modus
vivendi... un empleo, muy bien pagado por
cierto.
No somos los culpables
de este fenómeno.
Muchas veces he tratado
de explicarme el porqué del auge del
cristianismo.
Y una de las muchas
respuestas que he encontrado se remonta a un
tipo que -en mi opinión- era un
gurú del marketing en el siglo primero.
Se trata de Saulo de Tarso, mejor conocido en la
Biblia como Pablo.
Basta leer el Nuevo
Testamento para darse cuenta que él se lo
cuasi apropió.
Comenzando por el libro
de Hechos de los Apóstoles. La mayor
parte de éste narra las aventuras del
apóstol convertido (porque antes de serlo
buscaba cristianos para matarlos).
Y seguimos con las
epístolas. De Romanos hasta la Carta a
los Hebreos, Saulo es el principal protagonista.
No le critico, más bien admiro por su
éxito.
Los demás
apóstoles no parecen haber tenido el
rotundo éxito de Saulo. Tal vez porque
eran "hombres de pocas letras", a pesar de lo
cual redactaron varios evangelios con muy buen
estilo.
Pero dejemos el pasado.
Por ahora, basta darse una cruzadita por algunas
iglesias para darse cuenta del
negocio.
He visto a pastores que
con sus gritos, saltos y mímica logran
atraer el alma-bolsillo de los
fieles.
Hasta se pueden dar el
lujo de haber creado un imperio, con radios y
canales de televisión a sus pies. Vivan
los Mercedes Benz.
Luego de regresar de un
viaje por las tierras donde predicó
Jesús, he comprendido que todo lo que
sobre él se dice ahora es solo un
cuento.