Santa
Ana
Dios será su
premio...
Hasta Dios estaba triste por la muerte de
monseñor Marcos Revelo. Varios
católicos aseguran que por eso el cielo
estaba nublado
- Wenceslao
Martínez h.
- El Diario
de Hoy
A
las nueve de la mañana, la catedral de
Santa Ana estaba llena. Millares de vecinos se
habían reunido para honrar la memoria del
que por más de dos décadas fue su
guía espiritual: Monseñor Marcos
René Revelo, quien murió el lunes,
luego de una prolongada enfermedad.
Rostros tristes, ojos enrojecidos por el
llanto, oraciones. Era la escena común en
las bancas del templo. La banda de la Segunda
Brigada de Infantería interpretó
música sacra después de concluir
el funeral.
La tristeza era grande. Rutilia Alfaro
Contreras, una mujer de unos 60 años, de
apariencia humilde, expresaba que "hasta Dios
estaba triste", al ver el cielo cubierto de
nubes.
En orden
Ana Gladis, Marta y Coralia son los nombres
de tres damas que ayer ocuparon una de las
primeras bancas en Catedral. Eran hermanas de
monseñor Revelo. Ellas y otros parientes
asistieron a los actos.
La presencia de los millares de santanecos,
muchos de ellos favorecidos con los distintos
programas que monseñor Revelo
fundó, fue un consuelo para la
familia.
La segunda de las hermanas es una profesora
jubilada. Ella recuerda que muchos calificaron
de loco a su hermano cuando inició las
gestiones para construir la Universidad
Católica de Occidente. Cuando
logró su objetivo, decidió donar
su salario como rector para impulsar un programa
de becas. Para ella, la continua inquietud del
Obispo era lo que muchos consideraban
locura.
Entre los asistentes habían personas
que recordaban las obras de monseñor
Revelo. El gobernador Gerardo Escalón
fue, quizás, quien mejor describió
la característica inquietud y dinamismo
de Monseñor.
Cuando muera, el Gobernador espera de nuevo a
monseñor Revelo, y está seguro de
que al llegar al cielo encontrará nuevas
obras hechas por Marcos René.
El sacerdote Alejandro Palucha, uno de los
religiosos cercanos a Monseñor,
ofició misa en su memoria la noche del
martes. Recordó el ejemplo del obispo.
Considera que siempre fue fiel a su apostolado y
que su trabajo lo realizaba en el campo, en las
calles, siempre cerca de quienes lo
necesitaban.
Los oficios religiosos iniciaron pasadas las
diez de la mañana. Fue el actual Obispo
de Santa Ana, monseñor Romeo Tobar
Astorga, el encargado de presidirla. Lo
acompañaron los obispos de Santiago de
María, San Vicente, Zacatecoluca,
Sonsonate y San Salvador, monseñores
Rodrigo Cabrera, Oscar Barahona, Elías
Bolaños, Adolfo Mojica y Fernando
Sáenz Lacalle, respectivamente.
En las primeras bancas, cerca de las hermanas
del fallecido, se hallaban el doctor
Agustín García Calderón,
presidente de la Corte Suprema de Justicia, y el
ex gobernador santaneco, Miguel Lemus
Martell.
Al finalizar los actos litúrgicos, el
ataúd fue trasladado al costado izquierdo
del altar, donde estaba preparada la tumba.
Monseñor Fernando Sáenz Lacalle
bendijo el féretro.
Fieles
Atrás de las bancas ocupadas por
familiares del obispo fallecido y los
funcionarios, estaban millares de santanecos,
muchos de ellos favorecidos con las becas, ex
pandilleros que se reformaron a través
del programa "Alerta Juventud", agricultores
favorecidos por la Fundación para la
recuperación del Ecosistema de El
Salvador (FER).
A las 11:20 de la mañana, los restos
de monseñor Revelo fueron sepultados. La
banda de la Segunda Brigada de Infantería
continuó interpretando música
sacra. Cerca de la una de la tarde, aún
había muchas personas orando y
agradeciendo a Dios por "haberles prestado a un
hombre como monseñor Marcos René
Revelo".