Jueves 7 de septiembre


Santa Ana
Dios será su premio...

Hasta Dios estaba triste por la muerte de monseñor Marcos Revelo. Varios católicos aseguran que por eso el cielo estaba nublado

Wenceslao Martínez h.
El Diario de Hoy

A las nueve de la mañana, la catedral de Santa Ana estaba llena. Millares de vecinos se habían reunido para honrar la memoria del que por más de dos décadas fue su guía espiritual: Monseñor Marcos René Revelo, quien murió el lunes, luego de una prolongada enfermedad.

Rostros tristes, ojos enrojecidos por el llanto, oraciones. Era la escena común en las bancas del templo. La banda de la Segunda Brigada de Infantería interpretó música sacra después de concluir el funeral.

La tristeza era grande. Rutilia Alfaro Contreras, una mujer de unos 60 años, de apariencia humilde, expresaba que "hasta Dios estaba triste", al ver el cielo cubierto de nubes.

En orden

Ana Gladis, Marta y Coralia son los nombres de tres damas que ayer ocuparon una de las primeras bancas en Catedral. Eran hermanas de monseñor Revelo. Ellas y otros parientes asistieron a los actos.

La presencia de los millares de santanecos, muchos de ellos favorecidos con los distintos programas que monseñor Revelo fundó, fue un consuelo para la familia.

La segunda de las hermanas es una profesora jubilada. Ella recuerda que muchos calificaron de loco a su hermano cuando inició las gestiones para construir la Universidad Católica de Occidente. Cuando logró su objetivo, decidió donar su salario como rector para impulsar un programa de becas. Para ella, la continua inquietud del Obispo era lo que muchos consideraban locura.

Entre los asistentes habían personas que recordaban las obras de monseñor Revelo. El gobernador Gerardo Escalón fue, quizás, quien mejor describió la característica inquietud y dinamismo de Monseñor.

Cuando muera, el Gobernador espera de nuevo a monseñor Revelo, y está seguro de que al llegar al cielo encontrará nuevas obras hechas por Marcos René.

El sacerdote Alejandro Palucha, uno de los religiosos cercanos a Monseñor, ofició misa en su memoria la noche del martes. Recordó el ejemplo del obispo. Considera que siempre fue fiel a su apostolado y que su trabajo lo realizaba en el campo, en las calles, siempre cerca de quienes lo necesitaban.

Los oficios religiosos iniciaron pasadas las diez de la mañana. Fue el actual Obispo de Santa Ana, monseñor Romeo Tobar Astorga, el encargado de presidirla. Lo acompañaron los obispos de Santiago de María, San Vicente, Zacatecoluca, Sonsonate y San Salvador, monseñores Rodrigo Cabrera, Oscar Barahona, Elías Bolaños, Adolfo Mojica y Fernando Sáenz Lacalle, respectivamente.

En las primeras bancas, cerca de las hermanas del fallecido, se hallaban el doctor Agustín García Calderón, presidente de la Corte Suprema de Justicia, y el ex gobernador santaneco, Miguel Lemus Martell.

Al finalizar los actos litúrgicos, el ataúd fue trasladado al costado izquierdo del altar, donde estaba preparada la tumba. Monseñor Fernando Sáenz Lacalle bendijo el féretro.

Fieles

Atrás de las bancas ocupadas por familiares del obispo fallecido y los funcionarios, estaban millares de santanecos, muchos de ellos favorecidos con las becas, ex pandilleros que se reformaron a través del programa "Alerta Juventud", agricultores favorecidos por la Fundación para la recuperación del Ecosistema de El Salvador (FER).

A las 11:20 de la mañana, los restos de monseñor Revelo fueron sepultados. La banda de la Segunda Brigada de Infantería continuó interpretando música sacra. Cerca de la una de la tarde, aún había muchas personas orando y agradeciendo a Dios por "haberles prestado a un hombre como monseñor Marcos René Revelo".


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