Jueves 7 de septiembre


La Nota del Día
 

04 de Septiembre de 2000
Recuérdese como fue antes

La ofensiva contra el "neoliberalismo" se centra en las privatizaciones, las que se presentan como inconvenientes y costosas para el conglomerado. A lo largo de la Alameda Juan Pablo II y en paredes de la ciudad y el país, las "pintas" proclaman un "no a las privatizaciones", en una especie de llamado a la rebelión.

Pero, ¿de cuáles privatizaciones es que se habla? Las que se han efectuado aquí en El Salvador eran impostergables y han sido muy exitosas. Comiéncese por las dos primeras, la del sistema bancario y de las exportaciones, que durante los duartistas no sólo generaron una desbocada corrupción, sino que llevaron a la quiebra a las entidades financieras. En esa época, para obtener un crédito era imprescindible "untar" la mano de políticos y burócratas; el cargo usual era de un diez a un veinte por ciento, lo que se pagaba sin chistar, pues una porción de esos dineros no se devolvía. Con tales alegres prácticas, que incluían una "Junta Monetaria" manipulada por el Ejecutivo, nadie debe extrañarse de que los bancos cayeran en la bancarrota.

¿Quién, en su sano juicio, pese a sus compromisos ideológicos, querrá dar vuelta atrás al reloj? Transformar el sistema financiero en una "República Popular" precipitaría un descalabro económico total, en el que los primeros atropellados van a ser los ahorrantes del sistema y los fondos de pensiones. Literalmente, y pedimos disculpas por la parodia: "¡Ahorrantes salvadoreños! ¡Sólo tenéis vuestros dineros que perder!"

Piénsese, ya que estamos en ello, en los fondos de pensiones. En el viejo sistema, el del INPEP, las contribuciones iban a una sola cuenta, un "huacal", de donde salían mil gastos y las jubilaciones. Entre estos gastos estaba, como ejemplo, la construcción de un suntuoso edificio que holgadamente ocupa hoy el Banco Central. Recordemos la frondosa burocracia que crecía y se multiplicaba a la sombra de esa conquista de los trabajadores. Por su parte, los sindicalistas del INPEP le habían puesto el ojo a las reservas, pretendiendo que éstas se repartieran entre ellos; los costos de administrar los ingresos se estaban aproximando con rapidez a su monto total, lo que habría dejado en la calle a los pobres pensionistas, como está sucediendo a lo largo y ancho de América.

Culpan a los eficientes de las pobrezas ajenas

Los ejemplos, pueden citarse otros, dan pie a una interrogante: ¿Qué se busca al oponer las privatizaciones, y de dónde saldrían los gerentes y administradores para que los entes re-estatizados operen con eficiencia y en provecho del público? ¿Acaso las experiencias no son suficientes para aleccionarnos? Literalmente estaríamos los salvadoreños tropezando dos y más veces con la misma piedra.

El curioso argumento contra el "neoliberalismo", consiste en cargar sobre las espaldas de éste las pobrezas y los males de cien pueblos que no han podido gobernarse y que, en su mayoría, se embriagaron con las recetas socialistas, como la India, China, el desplomado imperio soviético y naciones al estilo de Nicaragua, arrasada por los sandinistas. Como si los niños aplicados de la clase fueran culpables de la ignorancia y las malas notas de los haraganes. Sólo hay que ver las transformaciones maravillosas que tienen lugar en México hoy en día, para no dejarnos embobar con los refritos del comunismo.


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