Estupidez sobre
ruedas
A mí no me lo tienen que contar
porque yo lo he visto en múltiples
ocasiones...
Daniel Rucks del Bo
E-mail:drucks@elsalvador.com
Me
toca pasar en horas nocturnas por la bendita
avenida Jerusalén y su nueva calle
paralela (Paradójicamente, la que antes
solía ser la calle del tuerto, pero esa
es otra historia) y los veo... jóvenes
producto de nuestra estereotipada sociedad de
consumo mezclada con los valores del arraigado
machismo latinoamericano y el microchip de la
estupidez en el cerebro (o el espacio que
éste debería ocupar) haciendo sus
habituales competencias en carros de lujo en
medio de la madrugada.
El proceso es así... se toman la
calle, eligen un tramo corto, se ponen ambos
carros a la par y uno de los dos conductores
hace señal con los dedos, cuenta uno,
dos, tres y arrancan...
Siempre se hacen acompañar de
copilotos, no porque los necesiten, sino porque
todo acto de soberbia estupidez debe tener
testigos... si no, qué caso tienen
ganarle a un fulano o mengano de cual... si no
hay nadie viendo.
Cuando manejo y me topo con estos casos, pito
porque me bloquean la calle, algunos que tienen
el microchip de la estupidez de tamaño
más reducido, se dan cuenta de que
estorban y te dejan pasar, otros, cuyo microchip
es más caro y completo te ignoran y
desarrollan sus carreras. ¿De quién
es la culpa?
Fíjense que no es de la PNC, ellos
ponen controles y la situación aminora,
pero se sigue dando en las otras calles
paralelas donde no retén...
La culpa es de la total falta de cultura y
educación, porque ésta ocupa en el
cerebro el mismo espacio del microchip de la
estupidez y no deja que la doña Cultura
entre.
¿Por qué tenemos nosotros los
salvadoreños este microchip y no lo
tienen en Suecia?. Es problema de nuestro
entorno educacional, esto sucede en las "buenas
familias" de nuestro país, que proveen a
jóvenes impúberes mentales de
vehículos pero no de las normas de moral
y ética que se debe observar al
manejar... en fin, es una progresiva y
preocupante falta de valores morales y
atención a la palabra de nuestro
Señor que nos habla muy claro acerca de
la soberbia y arrogancia como pecados.
Paradójicamente, a toda esta gente que
tienen el microchip de la estupidez me la
encuentro en misa cada domingo, como tratando de
no dejar dudas de que Dios avala sus
acciones.
Ya ha muerto mucha gente, algunos que tienen
el microchip y otros pobres inocentes que eran
automovilistas circunstanciales como yo...
No sé si a usted, pero a mi este
deterioro de valores básicos me
preocupa...