Árbol cae en
unidad de salud
Durante muchos años, el
árbol fue refugio de quienes buscaban
protegerse del sol y la lluvia. Ayer
amaneció sobre el edificio de la unidad
de salud
El Diario de
Hoy
Muchos
estudiantes del Instituto Nacional de San
José Guayabal no fueron a clases ayer.
Pero lo hubieran preferido al resumir el
cansancio, rasguños en la piel y ampollas
en las manos que sufrieron luego de remover
escombros en la unidad de salud local.
Casio la mitad del edificio resultó
destruida luego de que un enorme árbol de
castaño cayera sobre la estructura. Al
parecer, sus raíces estaban podridas. La
fuerte lluvia y los vientos que algunos vecinos
calificaron como "un tornado" se encargaron de
derribarlo.
Muchos vecinos veían incrédulos
en las primeras horas de la mañana, el
edificio. Otros que llegaban en busca de
atención médica, se entretuvieron
en presenciar los trabajos de remoción de
escombros, y otros, con más urgencia, se
trasladaron a Suchitoto a buscar servicios
médicos.
Los daños
La caída del árbol puso fin a
los servicios de odontología, medicina
general, preparación de pacientes, parte
del archivo, sala de espera y área de
cómputo. Todo se encontraba en el sector
destruido. También se dañaron de
forma irreparable el sistema de alarma y el
eléctrico.
Algunos casos de especial urgencia fueron
atendidos en una clínica improvisada en
el interior de la ambulancia de la
institución. En las aceras cercanas, las
enfermeras y médicos trataban de asistir
a otros pacientes.
El funcionario lamentó que ocurrieran
estos problemas que, a su juicio, se pueden
prevenir. Recuerda que, hace un año,
pidieron al Ministerio del Medio Ambiente la
autorización para talar varios
árboles que representaban peligro. En esa
ocasión derribaron ocho. Sin embargo, el
que estaba cerca de la unidad de salud no fue
cortado. Antes una enorme rama se había
caído y, por fortuna, no causó
daños.
Quienes siempre buscan medicinas y
estetoscopios, cambiaron ayer su rutina.
Hacía falta transporte para llevar a
muchos pacientes a Suchitoto. No había
motosierras para talar el árbol
derribado. Médicos y enfermeras buscaban
ayuda.
Algunos enfermos se negaron a viajar a
Suchitoto, por considerar que perderían
todo el día en recibir asistencia. Otros
no fueron por falta de dinero para
desplazarse.
El único apoyo inmediato que
recibieron en la unidad de salud fue del
Instituto Nacional local, cuyos alumnos se
esforzaron por rescatar parte del mobiliario y
equipo dañado.
El director del centro asistencial gestionaba
el préstamo de tiendas de campaña
para brindar atención mientras el
edificio es reparado.
Isabel Martínez, una vecina del lugar,
lamentó la falta de reacción de
las autoridades locales, de los Comités
de Emergencia Departamental y Municipal. Pero
especialmente del Ministerio del Medio
Ambiente.
"Claro que los árboles son
útiles. Pero a veces se convierten en un
peligro que se debe tomar en cuenta",
indicó. Otros pobladores pidieron al
Ministerio de Obras Públicas que
verificara las condiciones de otros
árboles en carreteras y zona urbana para
evitar nuevas desgracias.