La
columna nacional
El "compone" de
ARENA
Por
Roberto Lópezl Geissmann
No,
mi estimado lector, no es este el caso de una
composición gramatical incorrecta o
vernácula, el "compone" es una sigla que
significará un breve análisis
sobre lo COMplejo, lo POsitivo y lo NEgativo del
proceso de cambios que están ocurriendo
en ARENA. Empecemos al revés:
Lo negativo. 1) Los mensajes de un
verdadero cambio (cúpulas, algunas
estructuras organizativas, legales,
políticas de actuación
específica para ciertos casos -o falta de
ellas-, etc.) no parecen haber llegado con la
contundencia esperada hacia la población
simpatizante, mandos medios o bases partidarias.
Sí ha llegado "algo", pero las noticias
internas han sido sobrepasadas por mucho por una
andanada de críticas -no siempre
objetivas- que morbosamente han buscado crear
todos los enfrentamientos posibles entre todos;
cuando no han sido productos buscados por
agentes de fuerzas opositoras (tanto existentes
como por existir), que preparan de antemano una
"entrada de payaso" sobre lo que quisieran fuera
un escenario de ruinas areneras. Este problema
patentiza ejemplarmente algunas carencias, como
es una mejor y ágilmente agresiva y
oportuna unidad de comunicaciones, otra de
análisis estratégico y de
reacción inmediata, entre otras. 2) En
esta penúltima fase del proceso no se
llevaron a cabo las tareas de estudio, sondeo,
discusión y, en general, los trabajos en
equipo que se deducían del Congreso y, si
algo se realizó, no tuvo la
inclusión, la profundidad y la
extensión esperada. Si bien el signo de
esto es negativo, posee, sin embargo, un
atenuante que explicaría estos
resultados, y es: los dirigentes areneros nunca
se imaginaron que realizar tales estudios iba a
suponer una real discusión, un verdadero
esfuerzo de concertación y una
auténtica apertura... cuando se dieron
cuenta de ello, el tiempo ya estaba encima y les
impidió... pero ello arroja, si bien lo
vemos, un saldo a favor, y es que la voluntad
sí parece ahora ya puesta en la mesa y
vale la pena que por unas semanas más los
estudios y discusiones sean planteados con la
seriedad y el tiempo que se merecen. Esperamos
esto.
Lo pósitivo. 1) La
actuación del "Gringo" Valdivieso, como
hombre insignia y líder del cambio, ha
sido impecable. Contrariamente a las poco
reflexivas y viscerales opiniones que quisieran
que este ex levantador de pesas agarrara por el
cuello a un par de personajes y los lanzara por
el aire, nuestro aludido fundador ha sido mucho
más inteligente que eso, ha logrado
más que un grito insultador. No
sólo ha logrado que dos "viejas guardias"
estén en el COENA, sino que
también ha generado un fuerte movimiento
en las bases que está vigilante y
exigiendo, con respeto, varios puntos
importantes que han constituido un "pacto" con
otros sectores conservadores. Ello
llevará nueva gente a diversos niveles y
organismos, generará una sana
discusión sobre el Art. 108
(posibilitando el voto secreto) y
posibilitará un protocolo necesario que,
por primera vez, regirá las relaciones
entre partido y funcionarios de gobierno que
sean areneros. 2) Walter Araujo ha sido el otro
lado de la medalla que ha posibilitado en buena
medida el plantear medidas de un verdadero
"cambiar para mejorar". Si la actitud de Araujo
hubiera sido la que muchos temían -de una
obstinada resistencia, manejada a través
de torrentes de palabras y cero acciones-, la
labor del "Gringo" probablemente hubiera tenido
que ser de mucho mayor enfrentamiento y en estos
momentos estaríamos a las puertas de una
más que probable división del
gigante arenero. Eso se conjuró.
Lo complejo. 1) Un análisis
político no es comida de hocicones. Los
procesos no sólo son a menudo lentos,
sino que tienen que ser lentos y, para colmo,
también deben adoptar un componente de
discreción. Sólo aquellos enemigos
-aunque a veces se disfracen con chalecos que no
les caben- pueden pretender que lo correcto es
una discusión televisada en la que de un
sentón se van a resolver las cosas. Esto
es política real, no Hollywood. Existen
ignorantes (¡reflexionen, amigos!) y
existen malintencionados
(¡denunciémoslos por sus nombres!).
Recordemos: "Quien va lejos, va despacio". 2)
Por desgracia, las cosas no han resultado ser
negras o blancas (casi nunca lo son, y es maduro
aceptarlo así). Esto quiere decir, a
efectos de análisis global de que si bien
ARENA ha trascendido el peor de los escenarios
posibles, le falta todavía la
construcción de la plataforma de
actuación que le permita un
auténtico despegue triunfal. ¿Vamos
a criticarlo acerbamente o a brindarle nuestro
mejor impulso?