Lunes 4 de septiembre


El Salvador post-Merino

Todo tiene un punto de partida. Una fecha o evento que marca el inicio de un período.

Carlos H. Bruch

Desde el sábado 26 de agosto, todo aquel que se sienta con esa morbosa atracción de entrar al juego del poder, tendrá que pensarlo bastante.

Esa fecha ha marcado el comienzo del fin de la impunidad de los aberrantes funcionarios que, por lo demás, siempre hemos tenido, pero que antes no conocíamos sino solo de oídas.

El episodio del diputado borracho y pistolero quedará confinado al caso Merino, pero lo cierto es que ante la bandera azul y blanco han jurado cientos de Merinos. Muchos de ellos siguen en sus funciones, para detrimento de nuestra democracia.

La evolución que puede observarse a raíz del incidente del diputado y ex vicepresidente, va más allá de las tomas de video, las fotografías y las notas que se publicaron. La sociedad ha demostrado que está lista para rechazar lo que daña su convivencia y señalarlo públicamente. Ese es un gran avance.

Cuando se dice sociedad, se entiende que están incluidos los mismos colegas de Merino. Aunque por desdicha para algunos partidos, no todos los padres de la patria condenaron el hecho y a su protagonista. Hubo algunos, de los que no se hubiera esperado más, que han llegado al colmo del irrespeto hacia los ciudadanos, de excusar a Merino, con el bajo argumento de que "a cualquiera le puede pasar". De acuerdo: esos son los "cualquiera" que todo salvadoreño repudia, esos cualquiera son quienes nos han llevado a tener una sociedad harto deficiente.

Hubo otros de esos cualquiera que esgrimieron conceptos dignos de un ciudadano de tercera categoría, como aquel que excusó los delitos de Merino comparándolos con el caso Clinton-Lewinsky.

El mismo diputado de la deshonra, tuvo la desfachatez de decir ante cámaras que él tuvo la mala suerte de que los medios de comunicación se hayan hecho presentes a la escena del delito. Con eso no hizo más que aceptar (como se ha probado en el reportaje de ayer de la revista Vértice) que él es un mentiroso, que tiene problemas con el alcohol y que es su costumbre hacer alarde del machismo y la brabuconería con un arma en la mano.

Queda a criterio de todos los salvadoreños, ciudadanos, legisladores, gobernantes y funcionarios de justicia de bien, no equivocarse en lo que queda por hacer respecto al episodio del diputado infractor.


[Nacional] [Negocios] [Deportes] [Editorial] [Escenarios] [El País] [Chat]
[
Obituario] [Escríbanos] [Ediciones anteriores] [Otros Sitios] [Hablemos] [VIDA] [Guanaquín] [Vértice]
[
RUZ'00] [Portada] [Planeta Alternativo]


Copyright 1995 - 2000. El Diario de Hoy
Derechos Reservados. Prohibida su reproducción total o
parcial sin autorización escrita de su titular.
www.elsalvador.com