Lunes 4 de septiembre


Monólogo de invierno

Parece que eres más real en la invisibilidad de la añoranza, en la inmensa hoja mental y confidente de tus diluvios, en el albedrío de una imaginación complaciente y engañosa, que exagera a sus anchas al exquisito vacío que deja tu ausencia momentánea.

Por Enrique Contreras

Parece que eres más real en el libertinaje de la imaginación que sustituye tu presencia con el vértigo de tu espíritu desnudo, con la inmortalidad de la memoria.

Parece que tu perfume es más real cuando no hay cuello que lo porte, cuando es un alma libre y es una visión olorosa que mi olfato recorre en itinerarios caprichosos.

Parece que tu rostro y el consuelo de tu abrazo son más reales en el mundo de mi silencio cariñoso.

En el silencio de la mirada distraída de mis ojos quemándose en tu encanto, de mis ojos infinitos que se abstraen de la luz y del color de la urbe bulliciosa, de mis ojos repasando las estrofas de tu risa.

En esos momentos de lucidez atormentada, de raciocinio cuestionable, de breve y conciliado abandono, te envuelvo con el ropaje azul de mi ficción.

En su ropaje percibo el olor de tu distancia, la roja humedad de tu labial y la textura de tu compañía que se me adhiere como piel segunda.

En esos momentos de candorosa demencia, te visto de verano y te baño con mi invierno de pasión cernida. En esos momentos de añoranza voluntaria, atravieso el cuerpo de tu espejismo fresco, de aire inquieto, como de ventisca que seduce y ondula transparencia.

En esos momentos de lúcidas ficciones, idolatro tu recuerdo recién inaugurado.

Por ello, y aunque con mi habla no lo admita, te prefiero como ausente, con el rostro tuyo del último encuentro haciendo apariciones intermitentes en las sábanas del cielo.

Por ello, y aunque con mi habla no lo admita, me deleito con tu ausencia, que es el fruto vagabundo del físico poema de tu tacto blando .

Porque es en este limbo de añoranza donde escribo letras cerebrales, donde nos hacemos inmortales.

Porque así escribo en mi profundidad más inviolable, mientras me esperas lejos, mientras somos dos ansias latiendo con el tiempo.

Porque aquí imagino a tus labios siempre abiertos a mi sed.

Porque aquí tu adiós es irreal, lejano e imposible.

Porque aquí, en este mi albedrío interno, reinas la ficción de una corta ausencia.


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